Al cierre de una nueva semana de negocios en Wall Street son cada día menos los que dudan de una inminente alza de tipos, que ahora se cree podría ser en junio antes que en agosto o septiembre, como se pensaba hasta hace poco.
Al cierre de ayer el promedio Dow Jones Industriales se ubicó en las 10.117,34 unidades, 108 puntos o un 1,06 por ciento por debajo del cierre del viernes anterior, mientras el indicador general de la bolsa electrónica Nasdaq, perdió en los cincos días de negocios sólo un 0,11 por ciento.
Sin embargo, en su argumentación la FED eliminó la referencia a que tendría "paciencia" antes de abandonar la actual política monetaria de bajos tipos, y señaló que actualmente existe un equilibrio entre las amenazas de una posible deflación y un aumento de precios.
El hecho de que las tasas subirán este año no es discutido por nadie, pero lo que sí se discute aún es el momento de la primera alza de tipos, que podría ser en las reuniones de la FED de junio, agosto o septiembre.
El Departamento del Trabajo informó el viernes de que el desempleo cayó en abril al 5,6 por ciento desde el 5,7 por ciento de marzo, gracias a la creación de 288.000 nuevos empleos, mucho más que los cerca de 170.000 que esperaban los analistas.
Pero el dato de empleo y sus efectos en los tipos de interés no fue el único factor que influyó en la bolsa, puesto que también lo hizo el alto valor del precio del crudo, que ayer tocó los 40 dólares el barril, el valor más alto desde 1990.
Finalmente las previsiones de una pronta alza de tipos afectó con fuerza a los bonos y benefició el dólar, que recuperó terreno frente a las principales monedas internacionales ante las perspectivas de un mayor retorno en las inversiones de renta fija en los EEUU.
(EFE)