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Instrucciones primarias para ser un perfecto tuitero uruguayo

Hágase el revoltoso buscando lío -y luego jugueteando- con gente del estatus quo. Diga muchas malas palabras. Use todos los sinónimos posibles de las partes que quedan de la cintura para abajo.

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18 de septiembre de 2012 a las 00:00

El Twitter, se sabe, es una línea de tiempo. Es decir, a diferencia del muro del Facebook, la timeline es un fugaz escaparate en el que sus 140 caracteres estarán al alcance del lector no más de diez minutos.

Después, el comentario se perderá para siempre entre el palabrerío ajeno y nadie se va a molestar en revisar sus tuits pasados a menos que usted sea un buen creador de brevedades y la otra persona tenga el interés y el tiempo necesario para practicar una moderna antropología 2.0

Entonces, sin pérdida de tiempo, es necesario que usted sepa que para formar parte de la barra tuitera debe usar modismos tales como el “nada, eso” (quiere decir que usted simplemente quiere decir lo que dijo aunque por la simpleza de lo dicho no haga falta aclararlo), tiene que poner este signo (?) al final de algunas frases (supone que usted quiere remarcar que lo dicho es un tanto absurdo aunque se note a la legua) y despídase con un “besis” (esto siempre que usted tenga menos de 25 años y quiera informarle a su interlocutor que le está tomando el pelo).


Además, intente definirse por oposición con cierta gracia. Ej: “Yo tan Chavo del Ocho y vos tan Doña Florinda”. Use la fórmula “el flagelo de…”. Ej: “El flagelo de la gente que usa la expresión el flagelo de…”. Cuando se encuentre con un tuit ajeno que usted considere absurdo, dele retuit. Todo el mundo entenderá que usted quiere dejar expuesto al pobre diablo.

Lea los diarios para encontrar faltas de ortografía o comentarios de columnistas que considere merecedores de burla. Eso sí, no lo haga de tal manera que sus seguidores puedan llegar a creer que a usted le gustaría estar en el mismo lugar del periodista para poder escribir como Dios manda y así poner las cosas en su lugar.

Porque para ser un tuitero de raza lo único que necesita son retuitiadores y “faveadores” fieles. Comprobará que ya los tiene subyugados cuando los mismos diez tipos le festejen ese comentario tan certero sobre la brecha social y también el chiste del loro que se cayó al water.

Y diga muchas malas palabras. Use todos los sinónimos posibles de las partes que quedan de la cintura para abajo. Y de las tetas también. No se sabe por qué, pero eso “garpa” mucho más que conjugar bien un verbo. Y hágase el revoltoso buscando lío -y luego jugueteando- con gente del estatus quo –preferentemente políticos- a los que de otra manera no podría acceder.

Use en forma intensiva la fórmula “confieso que…” y luego confiese cosas tales como que le gustó una película argentina o el nuevo chicle globero sabor maracuyá.
Incluso puede elogiar a algún fabricante de dulce de membrillo o a expendedores de bebidas alcohólicas quienes, a cambio de la propaganda, lo proveerán cada semana de su ración de almíbar y centeno.

Abrevie las palabras hasta su mínima expresión de la misma forma que lo hace cuando envía un mensaje de celular. Escriba “tmb” en lugar de “también”, “q” a cambio de “que” y “x” por “por”. También es bienvenida la expresión “WTF!” al final de un comentario ajeno que no le guste. Es la abreviación de “What the fuck” que viene a ser algo así como “pero qué corno es esto!”.
O sea, minimice al máximo a menos que necesite decir “no”. En ese caso escriba “naaaaa!”. Al principio le parecerá guarango –como decir “awwww” en lugar de “qué bueno” o "pffff" en cambio de no sé qué- pero ya se acostumbrará.

Es verdad que en el Twitter también se pueden hacer cosas más decentes y sin necesidad de escaparle a las ocho horas. Pero eso queda para una próxima historia mínima (Continuará…(?)

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