Los inversores huyen de nuevo de la deuda pública griega como respuesta a los temores de un próximo impago.
La prima de riesgo de Grecia vuelve a situarse por encima de la barrera de los 1.000 puntos básicos, fruto de las ventas de su bono a diez años. Pero las mayores alertas de impago se concentran en su deuda a más corto plazo.
La desbandada del bono griego a dos años dispara su rentabilidad por encima del 24%, unos niveles de financiación insostenibles. El interés de su bono a cinco años supera el 16%, y el 11% en el caso de la deuda a diez años.
Las negociaciones con Bruselas continúan encalladas, a pesar de los "lentos" avances logrados en las últimas jornadas. La lentitud de estos avances aumenta los riesgos de impago en plena cuenta atrás para Grecia.
El gobierno de Grecia podrá pagar salarios y pensiones en mayo, pero necesita un acuerdo con sus acreedores a fines de mes debido a su escasez de liquidez, dijo este lunes el portavoz del país europeo.
"Debería haber una solución en mayo, de modo que podamos resolver nuestros temas de liquidez", dijo Gabriel Sakellaridis en una conferencia de prensa.
Sakellaridis descartó imponer un impuesto en depósitos bancarios para recaudar dinero y dijo que el gobierno no debería firmar un tercer programa de rescate.
Además, afirmó que el gobierno mantiene sus "líneas rojas" en las negociaciones con prestamistas, como evitar recortes de pensiones, tener un plan de crecimiento económico, una meta apropiada de superávit primario y reestructuración de la deuda.
El propio gobierno de Atenas reconoce que necesita un acuerdo antes de final de mes para hacer frente a sus compromisos de pago. Por su parte, documentos internos del FMI dudan de la capacidad de Grecia de lograr liquidez suficiente para cumplir con el pago pendiente para el próximo 5 de junio.