21 de junio de 2014 19:01 hs

Cesare Prandelli tomó el mando de la selección italiana hace exactamente cuatro años, sustituyendo a Marcello Lippi después de que la azzurra fuera eliminada de Sudáfrica 2010 en la primera fase. Lo mejor que consiguió hasta ahora es cambiar la imagen del equipo, que el mundo ya no hable del catenaccio y sí de un fútbol fluido y moderno. Sin embargo, después de la derrota contra Costa Rica, todo eso se puso en tela de juicio.

Teniendo en cuenta que el martes Italia se juega la clasificación a octavos de final frente a Uruguay, es un buen momento para que se pongan nerviosos. Nerviosos y cansados después de jugar en dos sedes donde la temperatura ronda los 30 ºC (Manaos y Recife). Y volverá a jugar, con un día menos de descanso que los celestes, en Natal, donde el calor también es agobiante.

Debido a las temperaturas altas, Prandelli apostó en Brasil a la técnica de sus futbolistas. Juego en distancias cortas y solo Balotelli arriba para aprovechar el tiki-taka. De todas formas, el rendimiento físico no ha sido bueno. Después de seis días entre el primero y el segundo partido, el equipo en Recife parecía cansado.

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Pero no solo eso preocupa a los italianos. También la baja de Daniele De Rossi, el volante de la Roma que marca el equilibrio en la mitad de la cancha. El futbolista sufrió una lesión muscular frente a Costa Rica y de acuerdo a los informes médicos (ayer se hizo análisis clínicos en Natal) es difícil que juegue ante Uruguay.

En su lugar, como tapón en la mitad del campo es probable que ingrese Marco Verratti, compañero de Cavani en el PSG, un futbolista más dúctil con el balón y menos temperamental.

De Rossi es uno de los tres líderes (adentro y afuera del campo) que tiene la actual selección italiana. Los otros dos son el golero Gianluigi Buffon y el enganche Andrea Pirlo.

Debido a una lesión, Buffon le dejó el arco a Sirigu en el primer partido. Regresó contra los ticos y tuvo errores en las salidas impropios de un golero de su categoría. La línea de cuatro azzurra también dejó la sensación de vulnerabilidad, especialmente por el sector de Chiellini.

El generador del fútbol es Andrea Pirlo, el exquisito volante de la Juve. Es una de las preocupaciones de Óscar Tabárez, como en el encuentro anterior lo fue Gerrard. Con Pirlo anulado, a Italia le cuesta generar juego para Balotelli, el poderoso centrodelantero, que en ocasiones es acompañado por Cassano.

Otro punto que inquieta es la pérdida de la unidad del grupo. Dudas que se amontonan y que a Uruguay le vienen de perlas.

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