El libreto táctico de Óscar Tabárez decía que había que congelar el partido. Estaba todo programado para enfriar a Colombia, bajarle la velocidad y el vértigo, y después, si era posible, llegar al gol. Pero una genialidad de James Rodríguez rompió el guión.
La selección empezó con una línea de cinco bien marcada, con Giménez, Godín y Cáceres en el centro, y los Pereira en las bandas. Egidio un poco más adelantado, con Tata González y Cebolla Rodríguez a sus costados. Arriba, Cavani y Forlán.
Uruguay empezó el partido replegado, aunque en los primeros minutos apareció en el medio un callejón por donde se metió Zúñiga. De todas formas, controlaba el juego cafetero.
No tenía, como era previsible, ideas para llegar al área de Ospina. Los atacantes quedaron huérfanos. Lo intentó Cáceres que se desprendió del fondo pero tiró un pelotazo inútil. Algo parecido hizo Godín con un bombazo para Cavani.
Álvaro Pereira no podía desprenderse porque abandonar la marca de Cuadrado era un suicidio. Algo parecido le pasaba a Maxi por el otro costado.
Hasta que apareció James Rodríguez, hasta el momento el mejor jugador del mundial. Recibió la pelota afuera del área, giró y la clavó arriba. Muslera la tocó con la punta de los dedos, pero no la desvió lo suficiente. El balón pegó en el travesaño y se metió.
Un gol formidable que destrozó las intenciones de los celestes, porque ahora tendrían que salir a buscar, a proponer. Lo hizo en los minutos posteriores al gol. Forlán y Cavani se juntaron por primera vez cerca del área enemiga.
Faltó el punch, el último toque, faltó Suárez. Cavani volvió a hacer un despliegue fenomenal, incluso tirándose al piso para robar el balón. En los dos partidos anteriores también lo hizo, pero Uruguay tuvo más fuerza en el área. Ayer, Forlán no estuvo a la altura.
Tabárez no cambió el equipo para el segundo tiempo. Salió al campo con la misma formación táctica, los mismos jugadores. Y antes de que se viera en la cancha cuál sería la tesitura, otra vez apareció el rompe esquemas.
James le dio el puntazo final a una gran jugada del ataque colombiano cuando apenas se jugaban cinco minutos del complemento. Ese gol sorprendió a los celestes y determinó que el Maestro tomara decisiones rápidamente.
Entraron Cristhian Stuani y Gastón Ramírez por Forlán y Palito Pereira. Ahí cambió el guion. Se armó una línea de cuatro pasando a Cáceres a la izquierda, tres volantes, un enganche que fue Gastón y dos delanteros, con Stuani más cerca de Cavani.
Unos minutos después entró Abel Hernández por González. El hombre de Palermo se metió a jugar de nueve, con Cavani abierto por izquierda y el Cebolla por todos lados, a la heróica y juntándose con Gastón Ramírez.
Ese fue el mejor tramo del equipo uruguayo, pero hay que tener en cuenta que Colombia, con dos goles a favor, entregó la cancha y se replegó. Las veces que Uruguay pudo romper la barrera colombiana se topó con las atajadas de Ospina.
Así se terminó el sueño del mundial. La selección fue superada por un adversario que jugó mejor, que además de Rodríguez cuenta con futbolistas notables como Juan Cuadrado, Carlos Sánchez y los dos laterales, unas fieras marcando y en ataque. Uruguay salió con un libreto, pero no lo pudo llevar a cabo.
FRASES
"Lo estábamos haciendo bien hasta que James hace el gol. En el segundo tiempo intentamos con desesperación pero el segundo gol fue un baldazo de agua fría”.
Álvaro Pereira
volante de Uruguay
"El partido se dio como lo pensábamos, controlando al rival y lo abren con un golazo”.
Álvaro González
volante de Uruguay