El ramadán comenzó en Irak con una jornada sangrienta: la explosión de un coche bomba a su paso por una gasolinera ha matado al memos a 31 personas en la capital, Bagdad. La celebración religiosa inicia hoy para los suníes y los kurdos del país asiático y lo hará mañana domingo para los chiíes. También hoy las fuertzas de seguridad han hallado las cabezas de nueve policías decapitados al norte de Bagdad. El Ejército estadounidense ya preveía un recrudecimiento de la violencia sectaria durante esta festividad musulmana.
Los heridos fueron trasladados al hospital público de Medinat al Sáder, uno de los barrios más populares de la ciudad y feudo de los seguidores del líder chií Muqtada al Sáder. Las fuentes no descartan que aumente el número de muertos debido a la gravedad de algunos heridos.
El inicio del Ramadán ha tenido consecuencias violentas en otras zonas del país. En Tikrit -ciudad situada a 180 kilómetros al norte de Bagdad, y bastión de Sadam Husein- la policía ha hallado las cabezas de nueve policías decapitados.
Un soldado estadounidense ha muerto al norte de Bagdad al explotar una bomba que estaba adosada al vehículo en el que viajaba. Más de 2.690 miembros de las tropas de EEUU han muerto en Irak desde marzo de 2003. Otro ciudadano estadounidense, que trabajaba en Irak ha muerto en otro atentado en Basora. En esta misma ciudad ha muerto también un soldado danés, en un atentado perpetrado cuando realizaba una patrulla. Como consecuencia de la explosión, otros ocho militares daneses han resultado heridos.