Los Premios Europeos, nacidos como alternativa al Oscar de Hollywood, repartirán su suerte en Berlín, en una gala nocturna que tiene ya un ganador asignado: Sean Connery, que recibirá un premio de honor a toda su carrera.
De la Iglesia tendrá que batir para llevarse el premio a los citados Bier, Pawlikowski, Wenders, Hanecke, así como Roberto Faenza ("Alla luce del sole") y Cristi Piu ("Moartea Domnului Lazaresco".
Los aspirantes al título de mejor actor son Daniel Auteuil ("Caché"), Romain Duris ("De battre mon coeur s'est arrete"), Henry Húbchen ("Alles auf Zucker"), Ulrich Matthes ("Der neunte Tag"), Jérémie Thomsen ("L'enfant") y Ulrich Thomsen ("Bryde").
Los premios, que se entregan de forma rotativa en diversas ciudades europeas -honores que han correspondido a Londres, Roma y París y que el año pasado recayó en Barcelona (España)- fueron creados en 1988 apadrinados por Ingmar Bergman y Wenders.En esa primera edición, "Der Himmel über Berlín" ("El cielo sobre Berlín") de Wenders, se llevó el premio al mejor director, mientras que "Mujeres al borde de un ataque de nervios", de Pedro Almodóvar, el de cine joven.
En sus dieciocho ediciones, la Academia ha tratado de imprimir un sello europeo e innovador a cada uno de sus galardonados.
Wenders, Bergman y otros abanderados de la identidad cineasta europea concibieron los premios como los equivalentes europeos a los Oscar norteamericanos y los bautizaron como "Félix".
Del Felix de resonancias hollywoodianas se pasó al "premio", a secas y también por las mismas se ha ido prescindiendo de inútiles presunciones para optar por la fórmula de la sencillez.
La Academia repite escenario: Arena, una antigua nave industrial a orillas del Spree, que en verano se puebla de actuaciones a cubierto o al aire libre junto a la piscina "incrustada", pero que en invierno resulta claramente desangelada.
(EFE)