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La biografía de Morena escrita por un bolsilludo

Una historia de goles y de lágrimas que asegura un inevitable éxito editorial

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29 de octubre de 2013 a las 00:00

A la gente ya no le alcanza con ver futbol en el estadio o por televisión, o con escucharlo por la radio. También sueña futbol. El otro día un compañero veinteañero del diario me preguntó cuál era “el sueño” de mi vida. Se me pasaron por la cabeza cosas vinculadas con el amor y con la inmortalidad pero no supe qué responderle. El la tenía clara: “El sueño de mi vida es que mi cuadro salga otra vez campeón de América”, me dijo sin reparar en la desproporción.

Entonces, no es raro que cuando entran a una librería los uruguayos también busquen fútbol y por eso en los escaparates sobran ejemplares que versan sobre la vida de un puntero izquierdo o acerca de las peripecias de algún equipo más o menos destacado. Son, mayormente, y tal vez en esto radique su mayor debilidad, apologías elaboradas por un hincha que no puede ocultar su simpatía con el objeto de su investigación.

Y, se sabe, el escritor suele encontrar mayor inspiración en las desdichas que en las alegrías que depara el recuerdo de una gesta futbolera. Por esa razón, muchas veces pensé en escribir una biografía de Fernando Morena y, con la misma facilidad con que barajé la idea, la descarté de plano.

Morena, el Nando, el Hombre, el Potrillo, la Bestia, es uno de los pocos ídolos a los que guardo fidelidad absoluta y, por tanto, cualquier cosa que escriba o diga sobre él tendrá el gusto dulzón del panfleto sin retorno.
Del mismo modo, si hay algún hincha de Peñarol escribiendo una biografía del Nando, le sugiero que le deje ese lugar a quien pueda sacarle el mejor jugo al máximo goleador de la historia del futbol uruguayo.

Porque, contra lo que se puede creer, la persona indicada para escribir esa biografía sería un bolsilludo fanático, un hincha de Nacional que haya vivido y sufrido los días en que Morena se paseaba por las canchas de fútbol con la camiseta número nueve.

Es evidente que un libro titulado, pongamos por caso, “Morena, el nombre del gol” es menos promisorio que uno llamado, por poner un ejemplo, “Morena, mi tormento”. La historia del crac contada no desde el bando vencedor sino desde el lugar del que sufrió la tierra arrasada.

¿Qué sentía ese hincha de Nacional cada vez que Morena les llenaba la canasta? ¿cuál era la sensación que le dejaba la lánguida figura de Rodolfo Rodriguez, y de otros tantos goleros, yendo a buscar la pelota al fondo del arco? ¿qué le decían los peñarolenses del barrio cuando volvía de uno de los tantos clásicos en los que Morena la mandaba a guardar? ¿qué miserias humanas lo asaltaron cuando se enteró de que a Morena lo habían quebrado?

Veremos, acaso en el peor momento de la obra, cómo el autor se ensaña con algún penal marrado, se detiene a analizar con esmero el bajo rendimiento en algunos partidos que el Nando jugó con la selección uruguaya, o lo acusa de vaya a saber qué agachadas.

Se trataría de una especie de libro negro de Morena, una biografía maldita, un escrito a salvo de los previsibles panegíricos futboleros, un drama hecho de frustraciones y de domingos más grises que los ya grises domingos.
El libro sería, estoy seguro, un tremendo éxito editorial. A ver que bolsilludo se atreve a este memorable descenso a los infiernos.

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