21 de octubre de 2021 14:57 hs

Entre los muchos lanzamientos de productos tecnológicos a los que he asistido a lo largo de los años, la presentación de un nuevo Tesla Roadster por parte de Elon Musk en 2017 fue uno de los más memorables.

"Conducir un coche deportivo de gasolina va a ser como conducir una máquina de vapor con una guarnición de quiche", dijo Musk, mientras el supercoche rojo brillante recorría el asfalto en el exterior del estudio de diseño de Tesla en Los Ángeles, al ritmo de "Sabotage" de los Beastie Boys. El público se volvió loco y un vídeo que tuiteé del momento recibió cientos de miles de visitas.

Por desgracia, la producción del Roadster se ha retrasado hasta 2023. Mientras tanto, mi tuit de hace cuatro años ha regresado para atormentarme. El mes pasado, un correo electrónico de Twitter me informó que mi vídeo de 17 segundos sobre Tesla había sido retirado tras una reclamación de derechos de autor de Universal Music.

Mi tuit fue uno de docenas de mensajes identificados por el sello discográfico como "reproducciones sin licencia" del tema de los Beastie Boys. Si lo vuelvo a publicar, o cualquier otro material infractor, me advirtió Twitter, enfrento la posibilidad de la "suspensión permanente de la cuenta".

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Éste es mi 15º año en Twitter. Desde 2006, he publicado más de 26,000 tuits, he hecho innumerables contactos valiosos y he revelado muchísimas primicias gracias a la plataforma. Pero esos 26,000 tuits son ahora también un lastre potencial. ¿Hay otra bomba de tiempo enterrada entre las #breakingnews y mis reflexiones sobre los sándwiches?

Mientras que algunos usuarios de Twitter han sido "cancelados" por una turba en línea, lo más probable es que mi infracción de derechos de autor haya sido identificada por un rastreador algorítmico, que escanea la web continuamente en nombre de los sellos discográficos. Twitter aún no ha alcanzado el tipo de acuerdo de licencia de música que YouTube y TikTok tienen con los sellos discográficos que puede proteger a sus usuarios de algunas reclamaciones. Yo podría alegar que mi clip fue un "uso legítimo", que permite breves extractos sin licencia, pero impugnar la orden podría implicar ir a los tribunales, incurriendo en costos desproporcionados con respecto a cualquier victoria legal o moral.

La Ley de Derechos de Autor de la Era Digital (DMCA, por sus siglas en inglés) de 1998, en virtud de la cual Twitter eliminó mi vídeo, se ha debatido en los círculos tecnológicos durante dos décadas. El sistema de eliminación automatizada que ha creado es susceptible al abuso. Un informe de este verano sugirió que algunos policías californianos ponían canciones de Taylor Swift en sus teléfonos para evitar que las personas a las que se enfrentaban o detenían colgaran un vídeo del encuentro en YouTube.

Incluso los Beastie Boys, cuyo tema "robé" involuntariamente, han impugnado la DMCA. En 2004, el grupo apareció en la portada de la revista Wired con el titular "Lucha por tu derecho a copiar". Era una época en la que la piratería en línea estaba tan extendida y el “sampling” — una muestra de un sonido reutilizada en una diferente grabación de sonido — en la música era tan común que algunos artistas consideraron acabar totalmente con los derechos de autor.

Uno de los Beastie Boys, Adam "Ad-Rock" Horovitz, le dijo en aquel momento a la revista Wired que la "peor parte" del sampling era que los artistas originales "realmente no obtienen ganancias... porque la situación ahora tiene tantas capas, que algún abogado acaba recibiendo la mayor parte del dinero".

Hoy en día, la mayoría de los artistas obtienen muchos más ingresos de los espectáculos en directo y de la mercancía que de sus obras grabadas, mientras que la DMCA sigue manteniendo ocupados a los abogados. Mientras tanto, gracias a los servicios de transmisión de música como Spotify, el catálogo de un artista importante nunca ha sido tan valioso para los sellos discográficos como Universal.

No se puede decir lo mismo sobre mi archivo de Twitter. La vida media de un tuit es corta. La mayoría recibe todas las visitas a la media hora de publicarse. Sin embargo, a pesar de esta impresión de temporalidad, el estándar de Twitter es que los tuits duren para siempre.

La plataforma ofrece actualmente muy pocas herramientas que puedan ayudar a los usuarios a gestionar su archivo. Una limpieza de datos automatizada cada pocos meses sería una opción que se recibiría de buen grado. Su único consejo para los usuarios que quieran borrar los tuits históricos es que lo hagan de uno en uno o que inicien una nueva cuenta desde cero, ninguna de las cuales es muy práctica. Hay herramientas de terceros que ofrecen el borrado masivo, pero me resisto a entregar las llaves de mi cuenta a operadores no certificados.

El "derecho al olvido" en línea a menudo se presenta como una forma para que los canallas borren sus fechorías de la memoria colectiva. Sigo apoyando al Internet Archive, que lleva 25 años preservando sitios web. Pero una década después de que Snapchat introdujera la desaparición de los mensajes digitales, otras empresas de redes sociales todavía no han aprendido que muchos de nosotros preferiríamos no dejar todas nuestras conversaciones en línea regadas en la autopista detrás de nosotros.

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