Opinión > EDITORIAL

La economía, un asunto prioritario

La economía nacional pide a gritos que se le preste más atención 

Tiempo de lectura: -'

20 de septiembre de 2018 a las 05:01

A casi un año de las elecciones presidenciales en primera vuelta, el gobernante Frente Amplio, e incluso los partidos de la oposición, no parecen haber tomado debida nota de que el pobre desempeño de la economía es en serio y que, por consiguiente, es necesario abordar el tema con urgencia. Basta hacer un seguimiento a los asuntos de debate público para advertir que la mayoría de las energías del sistema político no está puesta precisamente en la marcha de la economía y en las consecuencias que ello tendrá en el período electoral y en la próxima administración que asumirá el 1° de marzo de 2020. En ese sentido, es particularmente preocupante el exitismo que todavía exhiben jerarcas del gobierno de Tabaré Vázquez. 

Esta semana se supo que el PIB registró un alza de 2,5% en el segundo trimestre del año –en comparación al mismo periodo de 2017- una tendencia que será imposible mantener como hasta ahora de la mano del consumo privado. Es lo único que ha sostenido el desempeño en alza del consumo debido a la constante  caída de las exportaciones y de la inversión privada, dos potentes motores de la economía que están con averías. Los analistas coinciden en general que en la segunda mitad de año es prácticamente imposible seguir apostando al consumo privado para apuntalar el nivel de actividad porque ha sido un reflejo de las mayores ventas de productos importados, una realidad que no se podrá repetir por el alza del dólar. Es obvio que un dólar más alto respecto al peso uruguayo, afecta a la baja la venta de bienes de origen extranjero.

A eso se suma la incertidumbre que genera la demora en la firma de los convenios colectivos en importantes sectores de actividad  -que define las pautas salariales- y el comportamiento en alza de la inflación que golpea el bolsillo de los consumidores. Y por si fuera poco, en los últimos 12 meses a julio ha habido un deterioro de 1,5% del salario real lo que ha ido acompañado de un peor desempeño del empleo. 
Los malos augurios también se están reflejando en la baja en las ventas de automotores cero kilómetro y en el enfriamiento del negocio de compraventas de inmuebles. 

En ese preocupante escenario, es más que entendible el moderado pesimismo de los uruguayos en la primera mitad del año, que surge del Índice de Confianza del Consumidor, un estudio en conjunto de la Universidad Católica del Uruguay y la firma Equipos Consultores, incluso cuando aún no había subido el tipo de cambio ni se vislumbraba la crisis argentina.


Tampoco el marco general de la economía mundial es bueno, por lo menos en mercados emergentes tan diferentes como Argentina, Sudáfrica y Turquía, en donde los inversionistas están muy nerviosos por la pérdida de valor de la moneda, una inflación en alza y un fuerte endeudamiento en dólares. Con todos esos indicadores a la vista, haría muy bien el gobierno y el oficialista Frente Amplio, y los partidos de oposición, en incluir como prioridad en la agenda pública  la discusión de un conjunto de medidas que deberían tomarse cuando no están encendidos todos los motores de la economía y se empieza a apagar el único que hasta ahora estaba en funcionamiento. Si no se hace algo al respecto, es muy probable que escuchemos de nuevo la penosa expresión de la “década perdida”. 

 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...