Estilo de vida > Repostería

La emprendedora que demuestra que sí se puede

El síndrome de Down no detiene a Agustina Quagliotti y busca fondos para su negocio

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18 de mayo de 2018 a las 05:00

Una joven de 19 años está a punto de hacer su sueño realidad. O más bien, ya lo logró. Agustina Quagliotti comenzó con un emprendimiento a los 15 años. Este, llamado Dulces Melodías, es un servicio de repostería para amigos y familiares. A simple vista no parece más que un servicio de catering, sin embargo, es un ejemplo para "demostrar que sí se puede", según su hermana Valentina Quagliotti.

Agustina tiene síndrome de Down y a través de Dulces Melodías aprende sobre el manejo de dinero, organización y gestión. En su familia entienden que se trata de un proyecto con un "gran potencial lúdico" para ella. "Tiene una motivación mucho más alta cuando tiene que aprender algo que la motiva; no es lo mismo que aprender en una clase", dijo Valentina a El Observador.

Preparación

El emprendimiento nació en 2015 en una despedida de una amiga de ellas. Agustina cocinó una torta de chocolate con la receta secreta de la abuela y deleitó a todos los invitados con el postre y con su canto. Este último es su segundo sueño y motivó el nombre de la pequeña empresa.

En dicha celebración, Macarena Botta –socia fundadora de Sinergia Cowork y en ese entonces directora– le sugirió a Agustina que vaya a Sinergia a vender porciones a los trabajadores del lugar.
Sin razonarlo a fondo, la familia apoyó a Agustina y la adolescente empezó a ir una vez por semana. En paralelo, con el dinero que ganaba comenzó sus clases de canto. Ya no va más, pero su padre la ayuda a hacer los ejercicios y con él aprende guitarra.

Agustina actualmente asiste a la Fundación Prointegra, donde ofrecen inserción laboral y talleres, como , cocina, diseño gráfico, entre otros.

Hora de cocinar


Alfajores, galletitas, muffins, budines y tortas, esos son los productos elaborados por la emprendedora. Para ella, su especialidad son los muffins de chocolate de la receta de su abuela postiza.

Su abuela "Iaia" la cuidó durante la infancia e incluso vivió con la familia por años. Hace algunos años falleció, pero le dejó su legado. Es la única que conoce la receta. Cuando pasaba tardes con su abuela, observaba como llevaba a cabo sus preparados, hasta que logró hacerlos ella misma. La torta de aquella despedida fue solo la primera de muchas.

Dulces Melodías

Sueños cumplidos y club de fans

Si bien en la actualidad Dulces Melodía solo ofrece comida, a futuro se espera brindar un servicio de catering con un show de canto.

Valentina sostuvo que su intención era "aguantarlo hasta que realmente llegue el momento donde ella pueda explotar todas sus pasiones en un mismo lugar". Sin embargo, ahora está "dando un giro totalmente grande".

En las últimas semanas la familia Quagliotti pasó a ser un equipo de trabajo. En realidad, siempre cumplieron ambas funciones. Hacen de delivery, colaboran con el empaquetado y ayudan a Agustina con el manejo de redes. Dicho crecimiento se debe a que por el boca a boca se hizo conocer y la invitaron a varios eventos importantes. Uno de ellos fue la Feria Máxima, que se realizó del 4 al 6 de mayo y por el que pasaron más de 20.000 personas.

Además, participó en un evento del Arocena Mall y fue parte del lanzamiento del libro Rompemitos, de Alfonsina Almandoz, quien se inspiró en su hija Cande que también tiene síndrome de Down. Aquí Agustina cantó y realizó el catering. También la invitaron a dar una clase de cocina en un jardín de infantes y cocina para el programa de televisión Destacados.

De todas formas, no es la primera vez que es parte de un acontecimiento como estos. Cuando recién empezó con el proyecto abrió un evento sobre autismo organizado por la maestra Magali Fernández. Desde entonces, ella es una pieza clave en el proyecto.

La popularidad de Agustina fue en aumento y hoy tiene un club de fans con quien comparte un grupo de WhatsApp y otras tantas personas que la ayudan y apoyan en los eventos.

"Pensé que este crecimiento iba a suceder en unos años, pero no ahora. Por eso, estamos viendo todo lo legal y aspirando a conseguir fondos", contó Valentina.

Emprender en Uruguay

Actualmente, se está armando el proyecto para presentarlo en un llamado de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). El mismo busca empresas que tengan innovación, impacto social, inclusión y un modelo de negocio. "Dulces Melodías tiene potencial de tener todas esas partes, entonces vamos apostar fuerte", indicó la hermana.

A pesar de eso, son conscientes de que en Uruguay es difícil emprender. "Es difícil siendo mujer, siendo joven, siendo emprendedora social y siendo una persona con síndrome de Down. El mundo está medio loco y no se dan cuenta que pueden hacer todo que quieran", agregó Valentina.

Además de Dulce Melodías, Agustina forma parte del Movimiento Luceros, en el que prepara y reparte comida a las personas en situación de calle. "Quiero ayudar a las demás personas", sostuvo la emprendedora.

El objetivo a futuro es crear una empresa inclusiva."Más allá de los fines comerciales que Dulces Melodías pueda tener mañana, es demostrar que sí se puede", concluyó Valentina
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