El profesor Tomlinson declaró a Efe que la presencia de la forma corta o larga del gen denominado SLC6A4, el gen transportador de la serotonina, un neurotransmisor que transmite señales entre neuronas, determina el beneficio de los tratamientos psicosociológicos.
Dicho gen, SLC6A4, ha sido vinculado con la ansiedad, la depresión y otros trastornos psicológicos mientras que la serotonina contribuye a la sensación de bienestar y felicidad.
Según el estudio, niños con la forma corta del gen y que cuyas madres recibieron ayuda para mejorar el apego con sus hijos, tenían casi cuatro veces más probabilidades de estar estrechamente apegados a sus madres a los 18 meses de edad que los niños con las mismas características, pero cuyas madres no recibieron capacitación.
Además, niños con la forma larga del gen prácticamente no se vieron afectados por la capacitación de sus madres. En ambos casos, los niños tuvieron una tasa de apego casi idéntica, del 70% y 71%.
Tomlinson explicó que el resultado es importante para entender mejor las conclusiones de estudios que analizan tratamientos psicosociológicos. bebe.jpeg
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Tomlison afirmó que, entre 1999 y 2003, se puso en marcha un programa en el que mujeres embarazadas recibieron capacitación para mejorar el apego con sus hijos. Esto lo hicieron a causa de que es una de las medidas de la seguridad psicológica de los niños y predice su futuro bienestar.
El estudio de aquel entonces, que se basó en el
comportamiento de 449 niños, concluyó que la intervención tuvo un efecto pequeño o moderado en el apego entre madre e hijo.
Trece años después del programa original (2016), el equipo de investigadores de la Universidad de Reading (Reino Unido), la University College of London y la Western University (Canadá) dirigido por Tomlinson analizó de nuevo los resultados pero añadiendo la información genética de 220 niños de la intervención original.
Al computar la presencia de las dos formas del gen SLC6A4, la conclusión fue muy distinta que la obtenida originalmente, afirmó el experto. El resultado fue que, de hecho, el programa de capacitación tuvo excelentes resultados en aquellos niños con determinadas particularidades genéticas.
Tomlison dijo que, "sin tomar en cuenta la información genética, otros estudios pueden minusvalorar el impacto de su intervención, tal y como nosotros hicimos hace 13 años".
El investigador también recalcó que el resultado no significa que sólo los niños con determinadas características genéticas tienen que participar en programas psicosociales, sino que en esos casos debe ser más personalizados para abarcar las diferencias entre unos y otros niños.
El doctor Peter Singer, director de GCC, señaló que el estudio es muy importante porque "el
desarrollo de los niños es la escalera de la movilidad social para salir del agujero de desigualdad en el que están sumidos millones de niños en todo el mundo".