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La geopolítica afecta el escenario económico global

Entre los desequilibrios a nivel mundial se encuentran el Brexit, el conflicto comercial EEUU-China, los problemas de emigración y el resurgimiento del proteccionismo

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21 de julio de 2019 a las 05:00

A partir de la Gran Recesión 2008/2009, se ha generado  uno de los ciclos de crecimiento más prolongados de las últimas décadas. En efecto, la tasa de expansión promedio anual  2010/2018  ha sido del orden del 3,2%.

Cómo se ha pasado de una economía en profunda recesión a una de sostenido crecimiento? La respuesta debe encontrarse en la instrumentación, a partir del 2010, por parte de los principales bancos centrales de las llamadas medidas de “estímulo” monetario; esto es: fuertes bajas de las tasas de interés y abundante  inyección de liquidez. El  éxito de las medidas implementadas fue tal que, a medida que se iba acelerando el crecimiento global (en el bienio 2017/2018 la tasa de expansión fue del orden del 3,8%), por temor a un eventual recalentamiento y a una mayor presión inflacionaria, las principales autoridades monetarias comenzaron -a partir del 2018-  a revertir el por entonces vigente ciclo monetario  de “estímulo” por uno “contractivo”; vale decir: suba de tasas y parciales  absorciones de la liquidez inyectada en el ciclo monetario anterior.

A este respecto cabe advertir que, en todo escenario global-, siempre actúan  dos vectores opuestos entre sí: uno positivo (los “fundamentals” macroeconómicos”: consumo, inversión, gasto, productividad y empleo, entre otros) y uno negativo (los “desequilibrios y consecuentes riesgos políticos”). Partiendo de esta premisa, ¿cómo se entiende, entonces,  que -como ya se ha dicho -a partir del 2018 , y con la intención de atemperar un eventual exceso de crecimiento e inflación,  las autoridades monetarias de los países avanzados  hayan tomado medidas contractivas cuando, claramente, ya en esa época crecientes riesgos geopolíticos habían comenzado a generar niveles de incertidumbre que -en simultáneo- también actuaban a favor de un enfriamiento de la economía. En cuanto a los desequilibrios geopolíticos, entre otros, se pueden mencionar: Brexit, conflicto comercial entre EE UU y China, resurgimiento del unilateralismo político y del proteccionismo comercial, serios  problemas de migración, niveles extremos de pobreza e indigencia; surgimiento de partidos nacionalistas, populistas y  antisistema; numerosos conflictos étnicos, religiosos, económicos y/o políticos y agravamiento del terrorismo internacional.

Ante este panorama de clara inestabilidad y crecientes riesgos geopolíticos, es conveniente volver a plantearse  la pregunta de  porqué  las autoridades monetarias se apresuraron a comienzos del 2018, a implementar una política contractiva  cuando ya, a esa fecha, los riesgos geopolíticos mencionados estaban actuando en el mismo sentido. A nuestro juicio, la respuesta es que –a nivel mundial-   ha habido  un error de apreciación respecto a la importancia relativa de los impactos de los desequilibrios geopolíticos  (por aquel entonces ya existentes)  sobre el sistema económico y financiero global;  sumado a una errónea evaluación de la  eventual aparición de nuevos conflictos. En efecto, los riesgos pre existentes al inicio del nuevo ciclo contractivo  no sólo no han disminuido sino que, por el contrario, se han ido agravando.  Por su parte, un nuevo y peligroso foco de conflicto (EE UU versus Irán) se ha agregado recientemente  a este más que complicado escenario geopolítico internacional,

Tal ha sido el error de apreciación mencionado, que el combo riesgos geopolíticos junto a políticas monetarias contractivas ha dado lugar a un peligroso escenario de desaceleración global. En consecuencia, a partir del corriente año,  los bancos centrales han vuelto sobre sus pasos,   abandonando el ciclo “contractivo” y virando nuevamente hacia uno de “estímulo”; con el claro objetivo de que los desequilibrios geopolíticos actuales  no convirtieran  la actual desaceleración global en una nueva recesión.

En síntesis, parece ser que -a partir del 2018- la geopolítica ha comenzado  a impactar en forma creciente en la formulación de las  políticas monetarias. Dado este escenario, ¿qué perspectivas se pueden esperar para el mediano plazo?. Todo dependerá de la evolución  de los riesgos geopolíticos versus la bondad de las  políticas monetarias de estímulo a implementar. De  agravarse los desequilibrios políticos, sólo quedaría bajar aún más las tasas y continuar inyectando liquidez adicional.  Si esto no fuera suficiente, entonces se agravaría la actual desaceleración global.; con todas las consecuencias negativas que ello implicaría para la estabilidad y el equilibrio económico global. 
Sería, entonces, de vital importancia que los líderes internacionales tomaran debida nota de esta situación y trataran, por todos los medios, no sólo de ir solucionando los actuales conflictos sino también de impedir la aparición de nuevos focos.

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