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9 de marzo 2023 - 5:00hs

La administración Biden anunció recientemente una nueva política de transferencia de armas que prohíbe su venta a los estados que tienen “más probabilidades de que cometan violaciones de Derechos Humanos” con armas estadounidenses. De acuerdo con la política oficial, el propósito de este estándar es “evitar las transferencias de armas que corren el riesgo de facilitar o contribuir a las violaciones de los Derechos Humanos o del derecho internacional humanitario”.

Las exportaciones de armas estadounidenses representan casi el 40% del comercio mundial de armas, y las restricciones de Derechos Humanos sobre estas transferencias, si se observan, podrían garantizar que las armas estadounidenses no se utilicen para violar el derecho internacional, explica el escritor, historiador y activista por los Derechos Humanos de la universidad de California Jacob Batinga.

Pero la nueva política de la administración Biden omite un componente crucial, y a menudo pasado por alto, del papel de los Estados Unidos en el comercio mundial de armas: el amplio subsidio estadounidense a la industria nacional de armas de Israel.

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“Hay dos formas en que un estado puede adquirir armas estadounidenses: ventas comerciales directas y financiamiento militar extranjero. A través de las ventas comerciales directas, los estados extranjeros pueden negociar contratos de armas directamente con las empresas de armas estadounidenses, y estos contratos luego deben ser aprobados por el Departamento de Estado”, explica Batinga.

Por otro lado, a través del Financiamiento Militar Extranjero, los Estados Unidos emite subvenciones monetarias “a militares extranjeros para la compra de equipos, entrenamiento y servicios de defensa de Estados Unidos”. En pocas palabras, mientras que las ventas comerciales directas se pagan a través del presupuesto de defensa de un país extranjero, el Financiamiento Militar Extranjero asigna fondos estadounidenses a gobiernos extranjeros con el fin de comprar armas norteamericanas.

El Financiamiento Militar Extranjero es el marco actual para las transferencias de armas de gobierno a gobierno establecido por la Ley de Control de Exportación de Armas de 1976. Sin embargo, hay una excepción a las disposiciones del programa de Financiamiento Militar Extranjero: la industria de armas de Israel. El financiamiento militar extranjero debe usarse “exclusivamente para adquirir equipo y entrenamiento militar de los Estados Unidos” para todos los estados, excepto Israel, que puede usar una parte de los fondos para “investigación, desarrollo y adquisición de sistemas de armas avanzados”.

En la década de 1980, la ayuda militar estadounidense a Israel comenzó a incorporar una cláusula de "adquisición en el extranjero", lo que significa que, a diferencia de todo otro financiamiento militar extranjero, los fondos para Israel no se destinaron únicamente a la compra de armas estadounidenses, sino que podrían usarse también para el desarrollo y la producción nacionales.

Israel recibe US$ 3,3 mil millones en financiamiento militar extranjero de los Estados Unidos cada año, que es más de lo que todos los demás estados del mundo reciben juntos (alrededor de US$ 150 mil millones desde 1948). El financiamiento militar extranjero estadounidense financia más del 16% del presupuesto total anual de defensa de Israel. Alrededor del 75% de esta ayuda está destinada a la compra de armas estadounidenses, mientras que el 25% de los fondos se utilizan para la investigación y el desarrollo de armas autóctonas israelíes.

Según el Carnegie Endowment for International Peace, la financiación militar extranjera estadounidense asciende a “un subsidio anual de US$ 815 millones de los contribuyentes estadounidenses a los fabricantes de armas israelíes”. Esta subvención anual de la industria armamentista nacional de Israel (aunque sigue siendo sólo el 25% de la financiación militar extranjera otorgada a Israel) representa más del 13% de los gastos totales de financiación militar extranjera estadounidense.

Israel es en la actualidad uno de los mayores exportadores de armas del mundo. A diferencia de la política de exportación de armas estadounidense, “las transferencias de armas de Israel carecen de mecanismos de transparencia y se llevan a cabo en un secreto casi total”, afirma Batinga.

En 2021, después de que los informes revelaran que estados represivos estaban utilizando la tecnología de defensa israelí para perseguir a los disidentes, los activistas de Derechos Humanos demandaron a la Agencia de Control de Exportaciones de Defensa de Israel, exigiendo una mayor transparencia en las exportaciones relacionadas con la defensa.

La Corte Suprema de Israel no sólo desestimó el caso, sino que también prohibió futuras demandas de esa naturaleza, afirmando que en “cuestiones relacionadas con la defensa y la seguridad nacional, la prerrogativa es del Estado y la ley le otorga una discrecionalidad muy amplia”.

No obstante, periodistas y organizaciones de Derechos Humanos obtuvieron una cantidad significativa de información sobre las exportaciones de armas de Israel a través de los registros de importación de estados extranjeros, filtraciones a los medios y solicitudes de la Ley de Libertad de Información. Esta información demuestra que Israel transfiere armas de manera rutinaria a estados involucrados en graves violaciones de los derechos humanos.

Durante las últimas cuatro décadas, Israel transfirió armas a más de 100 países, incluyendo Sudáfrica bajo el apartheid, Serbia durante la limpieza étnica de los bosnios y las juntas militares represivas en Guatemala y El Salvador (así como a actores no estatales que abusan de los Derechos Humanos como los Contras en Nicaragua).

En los últimos años, Israel continuó suministrando armas a Myanmar incluso cuando la junta militar cometió genocidio contra los rohinga y exportó armas a Sudán del Sur a pesar de un embargo de armas casi universal por la sangrienta guerra civil que se desarrollaba.

Actualmente Israel transfiere armas a gobiernos que violan los Derechos Humanos como Filipinas, Marruecos, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiyán. Según un informe reciente del diario Haaretz, el gobierno israelí “aprobóo todos los acuerdos de armas que se le presentaron desde 2007”.

La nueva política de exportación de armas de la administración Biden es en gran medida una victoria significativa para los defensores de los Derechos Humanos. Sin embargo, la importante contribución financiera de los Estados Unidos significa que las armas de producción nacional de Israel son, en un sentido muy real, armas estadounidenses también.

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