Patricia Spiller es ingeniera en Telecomunicaciones por la Universidad ORT y al terminar su carrera decidió dejar Uruguay para hacer un MBA en la Universidad Stanford de Estados Unidos. Su plan era vivir allí un par de años y después “ver qué hacer”, pero pasó el tiempo, se casó, formó su familia y se asentó en un lugar en el que le gusta vivir, aunque no descarta la posibilidad de mudarse y volver algún día a Uruguay.
Su carrera profesional la desarrolló en el área de la tecnología vinculada a la salud. Trabajó casi siete años en el área de Marketing de Abbott en diferentes roles y en 2016 se unió a Livongo, una empresa que en su momento estaba comenzando en el área de digital health, “enfocada en revolucionar el sistema de salud con tecnología y con un enfoque en el paciente”, dice Spiller.
Pero en poco tiempo la empresa creció, en 2019 pasó a cotizar en bolsa y fue adquirida por la empresa estadounidense de telemedicina Teladoc Healt —que gestiona millones de visitas médicas en 175 países y ofrece servicios a 70 millones de personas solo en Estados Unidos—, para crear la mayor fusión de la salud digital, según el portal español Planta Doce, especializado en el negocio de la salud.
Con la fusión, Spiller pasó a desempeñarse como VP Growth Marketing de Teladoc, un rol de importancia para hacer crecer rápidamente a una empresa. Con la llegada de la pandemia en 2020, el crecimiento de Teladoc fue exponencial, al igual que los desafíos de Patricia Spiller, encargada de hacer que cada vez más usuarios utilicen los servicios de la compañía.
¿Qué la impulsó a irse al exterior?
Desde chica mis padres me estimularon con la idea de ir a estudiar al exterior, para abrir la cabeza, conocer el mundo, abrir oportunidades. Mi padre hizo un intercambio en Estados Unidos (del que siempre nos contaba historias maravillosas) y tengo familiares que viven ahí, así que tuve mucha influencia. Después de que me gradué en ingeniería, decidí que el próximo paso sería estudiar un máster en Estados Unidos.
¿Le costó adaptarse? ¿Cómo vivió ese proceso?
Llegar a la universidad fue una experiencia increíble. Estás muy contenido con el marco de la universidad, enseguida conociendo un montón de gente nueva y, naturalmente, gravitando hacia los latinos y los estudiantes internacionales. Para mí fue increíble empezar a conocer un montón de industrias que no sabía ni que existían, como por ejemplo, clean energy, consulting, venture capitalist. También se me abrió mucho la cabeza de todas las posibilidades de trabajo que había. Fue un momento supermotivador, sentía que no me daban las horas del día para absorber todo lo que estaba viviendo.
¿Logró hacerse un grupo de amigos rápidamente?
Mis más amigos son de la Universidad y otros latinos que fui conociendo. Es mucho más difícil tener esas relaciones tan profundas como en Uruguay. La gente se muda mucho más y es difícil generar una historia común. La mayoría de mis amigos de la universidad están desperdigados por todo el mundo ahora.
¿Cómo le surgió la oportunidad de trabajar en Livongo?
Una de mis managers del trabajo anterior, que siguió siendo mi mentora, estaba en Kleiner Perkins, un Venture Capital muy conocido en Silicon Valley. Ella me introdujo a los ejecutivos de Livongo y yo me enamoré de la misión, del modelo de negocios, de la gente, de la cultura. Así que decidí cambiarme de empresa y fue una de las mejores decisiones que tomé en mi carrera profesional.
¿En qué consiste su rol actual puntualmente?
Lidero el equipo de Growth Marketing (unas 40 personas), somos responsables de hacer crecer el número de usuarios que usan nuestro producto. Mis días son muy variados, paso de pensar en la estrategia, a analizar datos, a charlar con una persona del equipo que precisa ayuda, a crear una campaña de Marketing. Mi filosofía de liderazgo es que me gusta empoderar al equipo con mucha responsabilidad y darle los recursos que precisan para ser exitosos. Entonces, paso tiempo con la gente del equipo, escuchándolos, quebrando barreras que hayan encontrado, pensando juntos.
¿Cuáles son los mayores desafíos a los que se enfrenta?
El mayor desafío de este año fue ser madre, pareja, maestra y ejecutiva. Yo priorizo el tiempo familiar, cenar todos juntos, pasar los fin de semana en familia, ser voluntaria en la escuela, etc. Tenía una forma de organizar las cosas que me hacía sentir balanceada y bien, pero la pandemia cambió todo y me desafió mucho a encontrar ese balance en la nueva realidad que demanda mucho más de mí en todos los aspectos.
¿Cuál fue el mayor logro de su carrera o de lo que se siente más orgullosa?
Empecé en Livongo cuando éramos 40. Al poco tiempo identifiqué que había una oportunidad de enfocarse más en Growth. Yo nunca había hecho ese trabajo pero tenía una visión y me dieron la confianza para ejecutarla. Empecé el equipo y en un par de años hicimos crecer los usuarios por 120. Fue un trabajo en equipo increíble, que me empujó como persona y líder en muchas direcciones.
¿Cómo le afectó a nivel familiar la pandemia?
La verdad que me siento muy agradecida porque estamos todos sanos, tenemos trabajo, una casa cómoda para vivir, las cosas básicas. Desde marzo de 2020 que estamos todos acá en casa, trabajando, los chicos haciendo escuela remota y limitando mucho la vida social. Nuestros hijos volvieron a la presencialidad esta semana, luego de un año de tener escuela a distancia. Fue un día muy emocionante, pero además de alegría yo sentí mucha tristeza. Cuando empecé a bajar el escudo que tuve alto todo este tiempo para hacer lo mejor que pude como mamá, pareja y en el trabajo, me di cuenta del impacto tremendo que tuvo la pandemia en mí. Fue un año agotador, muy difícil.
¿Y en lo laboral?
Teladoc ofrece servicios de telemedicina y con la pandemia explotó. La telemedicina se volvió algo normal, del día a día, por lo que la revolución digital se aceleró muchísimo. Fue increíble ser parte de la solución y contribuir tanto a la sociedad en un momento tan crítico como la pandemia. Habilitamos a que las personas pudiesen tener consultas médicas a través de video, sin tener que exponerse a ir al doctor. Y en toda esa trayectoria, descubrimos que mucha gente prefiere este tipo de interacción.
¿Planes para 2021?
Un desafío para mí este año es ser advisor de compañías en etapa de alto crecimiento, para ayudar con las enseñanzas que tengo de mi experiencia en Livongo. Y cuando estemos todos vacunados, planeo una vacación familiar a un lugar remoto y, claro, una visita a Uruguay.