12 de febrero 2019 - 17:25hs

La cultura de la selfie se ha convertido rápidamente en algo habitual, parte de nuestra vida diaria. Las redes sociales están arraigadas en todos los ámbitos y aspectos de nuestra cotidianeidad, por lo que, sacarse una selfie, se ha convertido en una costumbre.

Un nuevo proyecto del fotógrafo inglés, John Rankin, destaca la obsesión de las nuevas generaciones -los famosos millenials y zetas- por editar y retocar las fotos destinadas a sus redes sociales. El proyecto se titula Selfie Harm; un juego de palabras por el vocablo en inglés self harm, que se traduce en 'autolesiones'.

Rankin fotografió a 15 adolescentes entre 13 y 19 años y les entregó la imagen para que la editen y modifiquen hasta que sintieran que se encontraba apta para subir a las redes sociales. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

For my latest series, Selfie Harm I photographed teenagers & handed them the image to then edit & filter until they felt the image was ‘social media ready’. People are mimicking their idols, making their eyes bigger, their nose smaller and their skin brighter, and all for social media likes. It’s just another reason why we are living in a world of FOMO, sadness, increased anxiety, and Snapchat dysmorphia. It’s time to acknowledge the damaging effects that social media has on people’s self-image. Thanks to: the incredible individuals that took part in the @Visual.Diet project; Jennifer, Felix, Alessandra, Maisie, Isaac, Seb, Beneditcte, Shereen, Mahalia, Eve, Siena, Tomas, Emma & Georgia. Also, @mimigray_ at @mcsaatchilondon, @marinetanguyart, @gemfletcher, @technicallyron & @justintindall on making this project come to life PLEASE NOTE The majority of subjects preferred their original image.

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Las fotografías, se presentaron como parte de una exposición llamada “Visual Diet” (Dieta Visual), una iniciativa impulsada por M&C Saatchi, MTArt Agency y Rankin que explora el impacto de las imágenes en nuestra salud mental.

Rankin ©

Hablando de su campaña, Rankin señaló: “las personas están imitando a sus ídolos; haciendo sus ojos más grandes, su nariz más pequeña y su piel más reluciente, y todo para los “me gusta” de las redes sociales.”

Rankin ©

Estas fotografías retocadas nos dan una perspectiva única de la visión personal de lo que es la “perfección” para cada uno de los participantes, mostrándonos lo increíblemente fácil que es crear una versión nueva y realzada de uno mismo.

El fotógrafo argumenta que estas aplicaciones son, de hecho, más riesgosas, dañinas y perjudiciales para la salud mental, que el uso profesional de Photoshop. Sostiene que es necesario que haya un debate más exhaustivo al respecto.

Rankin ©

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En su página de Facebook, habló de su experiencia personal: “siempre he tenido una relación problemática con Photoshop; llegado cierto punto, celebridades, marcas y revistas, lo exigían continuamente, así que se volvió una parte importante de mi trabajo”. “Sin embargo, me han criticado por el uso de esta herramienta, lo que fue absolutamente correcto”, agregó.

Debido a la discusión que generó el uso de Photoshop, “el mundo de la publicidad fue transformado en gran medida. Por esta razón es que necesitamos abrir un debate sobre estas apps y filtros”, plantea Rankin.

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