No se trata de ranas, mosquitos o tábanos. Ni siquiera de langostas. Una invasión de polillas es la versión tercermundista de una plaga bíblica. Ni siquiera puede uno quejarse con propiedad, dado que nadie sería capaz de tomar en serio a alguien que se quejara porque un bicho tan anodino como la polilla ha tomado su ciudad por asalto. No le hace mal a nadie, no ocasiona pérdidas de ningún tipo, no afecta las cosechas. No hace nada, sólo joroba de lo lindo, y apenas sirve como tema de conversación.
La invasión de las polillas
En estos días nos han invadido estos insectos, lo que aparentemente no significa daño alguno, a no ser que usted esté hecho de lana. Aparentemente...