13 de octubre de 2014 20:57 hs

Uruguay fue uno de los países de Latinoamérica –junto con Paraguay– que menos recursos invirtió en infraestructura en términos relativos en el promedio de los ocho años finalizados en 2012, de acuerdo a la base de datos que divulgó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El trabajo, de alguna manera, ratifica el diagnóstico de rezago que sufre el país en distintas áreas de infraestructura –como la vial y ferroviaria– que han planteado los agentes del sector privado y que también admiten integrantes del oficialismo.

La información procesados por El Observador a partir de datos de la Unidad de Servicios de Infraestructura de la Cepal arrojaron que si bien Uruguay fue el país que más invirtió en infraestructura en 2012 –destinó 5,1% de su Producto Interno Bruto (PIB)–, en el promedio de 2005 a 2012 comparte el último escalón de un ranking de nueve países junto a Paraguay, con un magro 1,5% del PIB en promedio volcado a obras de infraestructura.

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En la vereda opuesta, el país que más invirtió en obras de infraestructura en promedio entre 2005-2012 fue Bolivia, que destinó el 4,8% de su PIB a ese fin, seguido por Ecuador (3,6%), Perú (3,3%), Colombia (3,1%), Argentina (3,1%), Brasil (2,9%) y Chile (2,8%). Por otro lado, el destino de recursos a obras de infraestructura (pública y privada) no tuvo una correlación directa con el crecimiento económico que mostró este conjunto de países en el período relevado. Perú fue el país que más se expandió con un crecimiento anual promedio de 6,6% entre 2005-2012 , por delante de Argentina (5,9%), Uruguay (5,8%), Colombia y Bolivia (4,7%), Chile (4,5%), Ecuador (4,4%), Paraguay (3,8%) y Brasil (3,6%).

Empuje energético
Las obras energéticas que realizó Uruguay en 2012 provocaron un cambio radical en los ratios de inversión respecto al producto. En 2005, Uruguay apenas destinó 0,5% de su PIB a obras de infraestructura y recién superó el punto porcentual en 2008, cuando llegó a 1,2% y luego trepó a 1,8% en 2009. Sin embargo, en 2010 (1,5%) y 2011 (1,4%) los ratios de inversión volvieron a descender. Fue en 2012 cuando se produjo un salto cualitativo al alcanzar 5,1% del PIB, porcentaje que le permitió liderar el ranking de inversión en la región ese año.

El crecimiento de 2012 estuvo vinculado directamente a un mayor porcentaje de inversión en energía (4,6% del PIB), que fue ejecutada en su totalidad por el sector privado. Precisamente, el año 2012 coincidió con los trabajos para la instalación de las primeras granjas eólicas que licitó UTE en 2010, en paralelo con algunas centrales a biomasa.
En otros rubros, como las telecomunicaciones (0,23% del PIB) y agua y saneamiento (0,2%) y transporte (0,01%), los porcentajes de inversión en obras de infraestructura fueron marginales y sin mayores sobresaltos respecto al desempeño de años anteriores.
Por otro lado, analizando la inversión pública en obras de infraestructura, el mayor porcentaje entre 2005 y 2012 se alcanzó en 2009, con un 1,5% del PIB destinado a este fin. Ese año el gobierno de Tabaré Vázquez optó por adelantar la ejecución de algunos proyectos para mitigar los efectos de la crisis internacional en la economía doméstica. Luego la inversión pública cayó a 1,4% en 2010, a 1,2% en 2011 y a 0,2% en 2012, según los datos de la Cepal.

Consenso sobre déficit
Analistas, expertos en infraestructura y empresarios, han coincidido en más de una oportunidad sobre el rezago que sufre el país en materia de infraestructura. El presidente José Mujica dijo recientemente en una de sus audiciones radiales que el país podía enfrentarse a un “apagón logístico”. De hecho, el estado general que muestra hoy la red vial confirma que el incremento sustantivo de la producción no fue acompañado en igual proporción en materia de recursos para obras mínimas de mantenimiento. Prueba de ello fue que el pasado sábado los vecinos de las rutas 12, 54 y 55 decidieron cortar el tránsito a todos aquellos camiones que transportaran madera para la pastera de Motes del Plata, producto del deterioro que enfrenta la red vial en esa zona.

En las últimas jornadas de Coyuntura del Banco Central, el socio de la consultora CPA-Ferrere, Gabriel Oddone, fue crítico con los avances del gobierno en materia de infraestructura, con excepción de la energía eléctrica. “El gobierno perdió una gran oportunidad de avanzar”, aseguró.

En tanto, el exministro de Transporte y asesor del candidato del Frente Amplio, Víctor Rossi, estimó en US$ 3.000 millones lo que se requerirá invertir en infraestructura, básicamente en rutas, para que la economía del país continúe creciendo. Entrevistado por El Observador TV, el exjerarca dijo que el desafío del próximo gobierno será “resolver los obstáculos para no impedir el crecimiento”. Rossi reconoció que se lograron resolver algunos problemas grandes, como los de comunicación y la banda ancha. además de los vinculados a energía. Sin embargo, si bien “se duplicó la inversión en caminería, igual hay carencias muy grandes”, admitió. El problema, explicó, fue que la carga aumentó entre 15 y 20 veces y la inversión se duplicó, “por eso estamos retrasados”. Para el asesor de Vázquez, el próximo gobierno deberá volver a duplicar el presupuesto, como algo “imprescindible”.

Estudio cuantificó atraso en carreteras y vías
El estudio Infraestructura Uruguay 2030 que coordinó el economista Javier De Haedo y que contó con la participación de expertos en energía, ferrocarriles, viabilidad y puertos, mostró en detalle el déficit que enfrenta Uruguay en esa materia. En el caso de las obras de viabilidad, existe un rezago de inversión de unos US$ 1.300 millones que debieron ejecutarse en los últimos 13 años. Además, considera que el presupuesto de obras debería pasar para el período 2015 a 2020 de US$ 353 millones por año a US$ 787 millones. De ese monto, US$ 669 millones deberían obtenerse con recursos del gobierno central y US$ 118 millones de las intendencias. Luego de 2020, el trabajo asegura qeu se eliminará el rezago, lo que dejaría el monto de inversión en la red vial en unos US$ 577 millones, producto de la reducción de US$ 260 millones del rezago y US$ 70 millones por concepto de obras extraordinarias y de nuevos proyectos por US$ 120 millones. De acuerdo al estudio, solo el transporte de carga gasta US$ 225 millones anuales por la condición precaria de la red vial. Por otro lado, en el capítulo infraestructura ferroviaria, el trabajo estima que en vías deberían invertirse US$ 975 millones, US$ 129,6 millones en material rodante y US$ 23,5 millones en terminales.

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