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La muerte de Maradona y un debate feminista: ¿hay que explicar el dolor?

Muchas mujeres que lloraron la partida del ídolo argentino fueron cuestionadas por no juzgar las actitudes violentas o machistas del futbolista; las posturas y los argumentos

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04 de diciembre de 2020 a las 09:47

Murió Diego Maradona. Nadie lo cree, no puede ser. Argentina está en silencio. Luego llora, grita, aúlla a su ídolo máximo. Es uno de los pocos momentos en los que la palabra más usada por los argentinos parece haber desaparecido. Ya no hay grieta. Están todos juntos despidiendo a su dios, queriendo abrazar el cajón, retenerlo, no dejarlo ir. Todos y todas. Y la grieta se abre.

Fue el escenario perfecto para lanzar dardos a las mujeres que marchan, que denuncian, que le ponen el cuerpo a la violencia machista. Y saltaron todas las balas ¿Cómo que las feministas, las que señalan a los hombres violentos, misóginos, abandonadores de hijos están llorando a Maradona? ¿Cómo, si es un violento, misógino, abandonador de hijos? ¿Qué clase de feministas son? Al final no eran tan feministas. Al final son feministas cuando les conviene. Feminazis. Y así, todo el miércoles, y el jueves, y el viernes también. La grieta se abrió. Incluso dentro del feminismo. Allí también surgieron cuestionamientos y dedos inquisidores.

Es natural, se entiende. La muerte de Maradona generó esa contradicción inevitable en muchas mujeres. ¿Por qué estar triste y llorar a un hombre que cumple con tantas cosas que se cuestionan a diario? ¿Solo porque es Maradona? Bueno, quizás Maradona también es mucho más que eso. Pero hay otra mirada aún más profunda, ¿quién puede juzgar el dolor ajeno? ¿Con qué vara se es capaz de medir la tristeza del otro? 

Bastó con que algunas mujeres medianamente –o muy- conocidas y vinculadas al movimiento feminista expresaran públicamente su pena para que les cayeran con el odio a flor de piel. Como si las hubieran estado esperando. Como si sentir dolor fuera cuestionable, o pasible de señalamientos. ¿Hay que explicar el dolor? Bueno, ellas tuvieron que hacerlo. O sintieron que tenían que hacerlo ante la avalancha de ataques.

"Hasta la victoria, Diego. No voy a discutirlo, solo despedirlo. Y abrazar a sus afectos cercanos, especialmente a Dalma y Giannina, a sus nietxs, familia, a quienes lo quisieron bien". Ese mensaje tal como estaba pensado, junto a una foto de Maradona sonriente, joven, y levantando los puños adentro de una cancha de fútbol, no logró sostenerse. Su autora, la periodista argentina Mariana Carbajal, algunas horas después de haberlo escrito sintió la necesidad de hablar del tema. No fue porque si. Fue porque le llovieron insultos, críticas y cuestionamientos. ¿Cómo ella, feminista, iba a llorar a Diego?

"No pude respetar mi propia consigna. Me agotó ese feministómetro que pretende cancelar a quien no se ajusta a su espejo impoluto. Lamento desilusionar. No les prometí nunca que no lo haría. Ese feministómetro inquisidor que no puede aceptar que se despide a un ídolo popular, que reivindicó su origen villero, que se plantó frente a los poderosos, que se puso del lado de los débiles, que dio alegrías adentro de la cancha, que jugó el mejor fútbol, ese feministómetro no me representa", escribió Carbajal en su columna en Página 12.

¿Por qué? Porque entre otras cosas empezaron las comparaciones con casos incomparables. Como con el caso de Héctor "Bambino" Veira, condenado por abuso sexual e intento de violación de un niño de 13 años, o con Carlos Monzón, condenado por el asesinato de su esposa, Alicia Muniz, recuerda la periodista. "Maradona tuvo conductas machistas pero no pesan sobre él condenas de delitos gravísimos como en esos casos".

Carbajal contó una charla que mantuvo con la documentalista feminista Cynthia Castoriano, conocida como Suzy Qiú, quien señaló algo que estuvo y está presente en muchas personas. Mujeres y hombres también. "No es que no tenga contradicciones con Maradona, pero como las tengo con otros tantos temas de la vida. Pero eso no me impide sentir amor", explicó. "No tengo dudas de que en un planeta machista y misógino como este haya cometido errores y no los minimizo ni los niego, como convivo con los errores y las actitudes machistas de mis amigos varones y de mis amigas mujeres, incluso de feministas", concluyó Suzy mientras caminaba en los alrededores de la Plaza de Mayo, donde se estaba velando al futbolista.

Es mi niñez

"Diego era un machirulo y ejerció violencia. No lo niego, no lo defiendo, pero tampoco puedo negar el dolor, la tristeza que siento desde que me llamó mi vieja para contarme que había muerto", dijo al diario El País de Madrid Clara, una mujer de 37 años que estaba en la fila para intentar entrar a la Casa Rosada para darle el último adiós a Maradona. "Maradona fue criado en una cultura patriarcal, como nosotras, y tuvo conductas machistas, pero Maradona es mi niñez, los partidos que veía en la escuela o en casa, ver llorar a mi viejo, ir con él por la avenida Corrientes en el 86, llena de gente y papelitos", recordó. "Y es también alguien que nunca olvidó sus orígenes humildes y se plantó ante los poderosos", agregó su amiga Verónica, según relata la crónica, que las describe como feministas y con pañuelos verdes –representativos de la lucha por la despenalización del aborto en Argentina- en sus mochilas.

Mucho más que "Maradona"
Se pueden opinar muchas cosas acerca de la muerte de Maradona. Lo que nadie puede dudar: no fue indiferente. Es importante resaltar que me refiero a "la muerte de Maradona" y no a Maradona. Porque, justamente, alrededor de su muerte se dio un debate que va mucho más allá de su persona. 
Hay un debate en sí mismo que habla de la separación del artista y su obra. Y hay una consigna que está muy presente en el feminismo: "lo personal es político". Ahora bien, esto plantea un emergente: lo que tenemos que cuestionarnos profundamente tiene que ver con qué es lo que esperamos de la muerte. La muerte aparece como un espacio de juicio; un purgatorio en el que todas y todos opinamos. Son ideas sumamente ligadas con la religiosidad, que muchas veces es rechazada por los mismos movimientos. Se cruza además con un punitivismo que no debería ser propio de un movimiento pedagógico y emancipatorio. Ante los delitos: sometimiento a la justicia. Pero nada tiene que ver la muerte con la justicia. 
La realidad es que Maradona va mucho más allá de "Maradona". Lo que pasó con la muerte de Maradona es que murió alguien que siempre estuvo ahí, que fue parte de la cultura popular y que nos acompañó -desde lo intangible- toda la vida. Lo que pasa es que Maradona es mucho más que "Maradona". Es el recuerdo de a lo que les remite a quienes hoy lo lloran, que los lleva a ese momento en que sus hazañas en la cancha le dieron alegría, ese momento en que un país fue "feliz" mientras vivía la etapa más oscura de su vida. Algo de eso se apagó. Maradona es mucho más que un cuerpo hoy inerte, es el sentir de todas esas personas. Y cuando muere un recuerdo que le dio felicidad a un pueblo, duele.
Denisse Legrand, periodista, integrante del colectivo Nada crece a la sombra

Un cambio de actitud

Maradona, con sus luces y todas sus sombras, también mostró en alguna oportunidad su deseo de cambiar, de mejorar. Y lo que contó Florencia de la V es un buen ejemplo para eso. Maradona fue el primero en llamarla cuando logró que se reconociera su identidad. Y no es menor, porque también se habían enfrentado por eso. Él la había señalado como hombre después de una discusión en un programa que ella conducía. "Antes la respetaba, o lo respetaba, ahora lo invito a jugar un partido", dijo Maradona, molesto por unas fotos publicadas sobre su hijo menor, Diego Fernando. Pero la actriz decidió dejar atrás ese episodio y recordarlo en una columna en Página 12 como el hombre "que ocupa un lugar en lo más sagrado de la memoria popular argentina y en nuestros corazones", indicó.

"Si bien hace dos años me vi envuelta en una polémica con él por un comentario hiriente sobre mí, ese no era el Diego que yo conocí. Claro que me dolió y no lo voy a negar, pero muchas veces la exposición nos juega una mala pasada", dijo, a la vez que recordó el día en que, hace 10 años cumplió su sueño más anhelado y pudo cambiar su identidad. "¿Saben quién fue el primero que me llamó para felicitarme? Diego Armando Maradona ".

La actriz Thelma Fardín –denunciante del actor Juan Darthés- fue otra de las que enfrentó durísimas críticas en su despedida al futbolista, después de su posteo en Instagram con una foto de Diego en el momento de su gol con la mano contra Inglaterra. "Gente, el feminismo es liberación, no rendirles cuentas a ustedes. El futbol de Diego me maravilló toda la vida. (…) Qué agotador que la lupa nos la pongan a nosotras. ¿Calladitas y sin opinar les gusta más? Entre nosotras eso no, compas, yo estoy en los lugares que creo que tengo que estar día a día, no vengan con su militancia de redes sociales que es fácil e igual de conservadora que los paradigmas bajo los cuales nos criaron", escribió. Su posteo fue celebrado por actrices feministas como Nancy Dupláa, Maite Lanata, Anabel Cherubito, entre otras, y también recibió decenas de insultos, críticas y acusaciones.

No todas flores

Sin embargo, en el marco de estas contradicciones, muchas mujeres se opusieron a celebrar al ídolo. Con la misma validez que las que lo celebraron, aunque la diferencia radica en que muchas de ellas criticaron a quienes quisieron homenajearlo. Una vez más, ¿quién puede obligar a sentir? Una de ellas fue Paula Dapena, una futbolista española del Viajes Interrías FF, quien durante el minuto de silencio que se realizó antes de un partido que iba a disputar contra el Deportivo Abanca, se sentó en el césped y se dio vuelta. Fue su forma de demostrar que no estaba de acuerdo con homenajear al jugador. "Yo dije que me negaba. Estoy de acuerdo en que las cualidades de Maradona futbolísticamente eran espectaculares pero fuera del campo deja mucho que desear y yo separo eso porque como feminista y después de haber celebrado un 25N mis ideales no me permiten homenajearlo", dijo en entrevista con 20 minutos. Después de eso recibió insultos y hasta amenazas de violación y muerte.

El País de Madrid relata también que el proyecto feminista Mujeres que no fueron tapa publicó en su cuenta de Instagram: "No, no somos feministas maradonianas. No, no creemos que Maradona sea feminista. Celebrar y aplaudir a varones que vulneraron derechos de mujeres y niñes, fueron violentos, ejercieron una paternidad irresponsable, no es feminista (…) Nuestro feminismo no celebra a machitos ni violadores porque sean de izquierda, 'enfrentaron a los poderosos' o 'representaron al pueblo'. No nos alcanza con esos argumentos para convalidar la violencia y aplaudir un modelo de masculinidad que violenta y vulnera a mujeres y niñes".

La cantante italiana Laura Pausini tampoco escatimó en críticas hacia el ídolo argentino. "En Italia hoy es más noticia la despedida de un hombre que sin dudas fue muy bueno jugando al fútbol, pero muy poco apreciable por mil cosas personales que se han hecho públicas, que la despedida de muchas mujeres maltratadas, violentadas y abusadas", en referencia a que la fecha de la muerte de Maradona coincidió con el Día Internacional de la eliminación de Violencia contra la Mujer.
Y en el análisis de los discursos y de los sentires es claro que son contradictorios, que muchas mujeres han necesitado hacer pública su postura y que el debate era inevitable.

El problema, como siempre, es la vara. Si sentís esto inmediatamente te convertís en esto otro, y si sentís lo otro te transformás en aquello. 
¿Puede ser contradictorio? Si. Seguramente lo es. Nadie va a olvidar que Maradona fue violento. Que maltrató a mujeres. Que dejó hijos por el mundo. Y eso cada uno lo valorará en la medida que quiera o sienta.  Pero tener que explicar por qué se llora a un muerto no debería nunca ser una opción. Tampoco explicar por qué no se lo llora. Porque todos tenemos derecho a sentir. Porque al final siempre terminamos en lo mismo. En que es urgente dejar vivir a los demás, con sus contradicciones, sus dolores, sus crecimientos y sus construcciones. Dejar vivir. Y dejar sentir

 

Un aprendizaje
 
"Esto despertó muchas pasiones y muchos problemas que no tenemos resueltos. No tenemos resuelto qué hacemos no solo con los ídolos sino con nuestros amigos, las personas que queremos, que muchas veces cometen actos que no son perfectos. Pensemos que por cada varón que tiene una denuncia de violencia -que no es lo mismo que un femicidio- hay un montón de grises. Y por cada varón hay hermanas, primas, amigas, que tienen que decidir qué hacen con ese vínculo. ¿Qué pasa, se vuelve una persona que no podemos querer, que no podemos valorar? No es algo que tengamos resuelto", dijo la licenciada en Filosofía, periodista y feminista argentina Tamara Tenembaum en su columna en el programa Fácil Desviarse de FM Del Sol. Y tocó un tema sensible, del que desde hace rato se habla y el consenso no se encuentra: la cultura de la cancelación, que básicamente es dejar de consumir-querer-aprobar a personas que tengan alguna actitud reprochable, en general vinculada con el machismo. "Tampoco lo tenemos resuelto", dijo Tenembaum.
Pero además, puso sobre la mesa la actitud de los distintos feminismos en el asunto. "Yo estoy a favor de pensar que las personas son recuperables y son complejas, pero es verdad que mucha gente que en general no defiende estas posiciones y que cancela gente todo el día, salió a defenderla en estos días. Ojalá que esto cambie, que sea una experiencia de aprendizaje y que si algunas se dieron cuenta de que uno puede querer a una persona que tiene episodios complicados, de violencia, y que esa persona tiene un lugar en la sociedad y hay que pensar cómo recuperarla, que lo piensen para otras personas y que no quede en estos días de argumento ad hoc para salvar a Maradona", consideró. 

 

 

"Puedo despedirlo con sus matices, con su opacidad. No lo defiendo. No aplaudo que haya demorado en reconocer a sus hijxs. No homenajeo sus conductas violentas hacia sus parejas. Sin dudas, fue una expresión y -también una víctima- del patriarcado. Me emociona verlo con la pelota, con la pasión que siempre jugó con la camiseta argentina, su garra. Tengo contradicciones. Y no creo tener que pedir disculpas por postear en estos días una foto de Maradona".

Mariana Carbajal, periodista de Página 12

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