Comprar una consola de videojuegos nunca es una decisión sencilla. Son aparatos caros, que no se sustituyen con la rapidez con que se cambia un celular, sino que durante años ocupan un lugar cada vez más privilegiado en el living del hogar. Además, es difícil no dejarse llevar por la maquinaria de marketing que los respalda, por las innovaciones fantásticas que prometen, por los juegos en exclusiva que promocionan. Y también siempre está esa consola que uno quiere porque fue la primera marca en la casa, porque tiene más renombre o porque sí.
La nueva generación de consolas enfrentadas punto a punto
Una comparación de las principales características de las reinas de los videojuegos: Wii U, PlayStation 4, Xbox One y Ouya
