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La pausa del fútbol uruguayo y mundial por el coronavirus cumple un mes

El receso en el fútbol uruguayo cumple 30 días, mientras en algunas ligas comienzan a entrenar y vislumbrar un posible regreso, en Uruguay no está claro cómo será el regreso

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13 de abril de 2020 a las 10:46

El viernes 13 de marzo se paró el fútbol uruguayo al conocerse que el coronavirus había llegado al país con la confirmación de los primeros casos positivos. Por decisión del gobierno, que canceló todos los espectáculos públicos, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) suspendió el Campeonato Uruguayo, cuando se llevaban jugadas tres fechas del Torneo Apertura.

Un mes después, las canchas siguen sin actividad y por el momento no hay una señal clara de cuándo será su regreso, porque la AUF espera las instrucciones del gobierno.

El último partido que se jugó en Montevideo fue el de Nacional ante Estudiantes de Mérida por la Copa Libertadores en el que los tricolores ganaron por 1-0 a los venezolanos. Fue un día antes de que se parara el fútbol, el 12 de marzo, en el Gran Parque Central.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) ya había decidido que iba a detener sus torneos por el avance del covid-19 en el continente y ese jueves tuvo su último partido con el Gremio-Inter, el clásico de Porto Alegre, que finalizó con incidentes entre jugadores.

Mientras eso sucedía en Sudamérica, en el fútbol europeo, en Glasgow, el 12 de marzo, el extremo jamaicano Leon Bailey ofreció la victoria al Bayer Leverkusen en el campo del Glasgow Rangers (3-1) en Europa League. Tribunas llenas, gol magnífico. Fue el último: el coronavirus se apresta a colocar al continente en un imprevisto paréntesis futbolístico.

Ese jueves 12, el entrenador de Arsenal de Lucas Torreira, Mikel Arteta, dio positivo al coronavirus, el Real Madrid, de Fede Valverde, es colocado en cuarentena. Al día siguiente, los campeonatos francés e inglés son suspendidos, uniéndose a las ligas española e italiana. Alemania harí pronto lo mismo.

"La protección de la vida humana debe imponerse a cualquier otro interés", escribió en Twitter el quintuple Balón de Oro, Cristiano Ronaldo, confinado en Madeira, su isla natal.

Cuando los llamados a donaciones florecieron, los jugadores comenzaron a encontrar alternativas a los entrenamientos, con pesas y máquinas estáticas de bicicleta y carrera. Pronto, las redes sociales se vieron inundadas por un inesperado "Stay At Home Challenge" ("Quédate en casa, el desafío", donde había que dar patadas a un rollo de papel higiénico sin que tocara el suelo).

En Uruguay, varios futbolistas realizaron donaciones de canastas de alimentos para que fueron repartidas en sus ciudades.

El confinamiento legó a todos los lugares. O casi. En Turquía, durante algunos días, se jugó todavía. "Si se suspende el campeonato no encontraremos jueces suficientes para los divorcios que habrá", lanzó el presidente del Trabzonspor. Frente a este atentismo, su jugador John Obi Mikel rompió su contrato: "No me siento cómodo", afirma.

La única liga que siguió su actividad y continúa la competencia es la de Bielorrusia

Eurocopa y Copa América aplazada

El 17 de marzo, por primera vez en la historia, la Eurocopa fue aplazada un año.

La Conmebol también tomó la misma medida con la Copa América 2020, que se iba a realizar a la par de la Euro para sincronizar los calendarios de cara al futuro, y se jugará en 2021 al mismo tiempo que el torneo de la UEFA.

"Este virus, es la peste", lanzó el 22 de marzo el presidente de Brescia, equipo que dirige el uruguayo Diego “Memo” López, favorable a una interrupción definitiva de los campeonatos europeos.

La guerra del calendario comienza. En ese momento, Europa esperaría todavía terminar los campeonatos el 30 de junio. Hipótesis pronto olvidada.

Algunas estrellas del fútbol decidieron confinarse en sus países, como Neymar, en su amplia y lujosa casa de Mangaratiba, al sur de Rio. Y se expuso a las críticas de los internautas.

Varias figuras uruguayas también hicieron lo mismo. Edinson Cavani se instaló en su casa en Salto, Diego Godín también regresó a Uruguay, y Darwin Núñez se fue a Artigas para pasar junto a su familia.

Luis Suárez, por su parte, prefirió quedarse en Barcelona donde sigue adelante con su recuperación de la operación de rodilla.

Sin los partidos ni sus resúmenes, existen los videojuegos. Ante miles de aficionados en línea, el centrocampista de Real Madrid, Marco Asensio, ganó un torneo virtual entre estrellas de la Liga española.

El fútbol uruguayo no fue ajeno al fútbol virtual y tuvo su clásico entre Nacional y Peñarol, el cual fue visto por más de 20.000 personas en YouTube.

Las instancias deportivas, por su parte, hicieron sus cuentas y llegaron las medidas extremas ya que pronto la inmensa mayoría de los clubes reducirían la remuneración de sus jugadores, entre el desempleo parcial y acuerdos salariales.

Los clubes locales no fueron la excepción y varios pasaron a seguro de paro a futbolistas, entrenadores y funcionarios, al igual que hizo la AUF con los cuerpos técnicos de las selecciones y funcionarios.

Por otra parte, los poseedores de derechos televisivos, interrumpieron sus pagos. Durante este tiempo, sus telespectadores se tuvieron que conformar con redifusiones.

El aburrimiento se adueña de aficionados y jugadores. "He estado cerca de volverme loco", lanzó el belga Romelu Lukaku. La prensa informa también de las historias de futbolistas que rompieron su confinamiento, como el defensa del Manchester City, Kyle Walker, quien, aunque se quedó en casa, no se privó de invitar a la misma a dos prostitutas, antes de excusarse.

Héroes anónimos

Otros actores del fútbol se convirtieron, al contrario, en héroes. Como Iragartze Fernández, una árbitra semiprofesional, enfermera en Bilbao. "No soy SuperWoman, hago un esfuerzo como todo el mundo", explicó a la AFP.

En Uruguay, varios utileros de distintos clubes se unieron para ayudar a sus colegas más necesitados. 

Para los aficionados, es duro. "Comienzo a estar en un estado de que me falta algo", confió a la AFP un ultra del PSG. Algunos pusieron su energía al servicio de operaciones de apoyo.

Un acto de gran originalidad se dio en Dortmund, donde los aficionados simularon sus consumiciones de día del partido comprando cervezas y salchichas virtuales en los bares y restaurantes de la ciudad.

Mientras tanto, en Bielorrusia, las cervezas fueron reales y la pelota siguió rodando: el presidente Alexandre Lukachenko rechazó las medidas de confinamiento, denunciando una "psicosis". Algo similar ocurrió en las canchas de Nicaragua.

Pero la enfermedad está ahí y se lleva a Lorenzo Sanz, expresidente del Real Madrid, a Pape Diouf, figura del Marsella, o a la madre del técnico del Manchester City, Pep Guardiola, mientras que el exarquero argentino Hugo Gatti, estuvo hospitalizado en Madrid.

Pese a que los dramas se acumulan, el fútbol quiere reanudarse. En Alemania, los jugadores del Bayern regresaron a los entrenamientos el 6 de abril, respetando las distancias y privados de duelos por el balón.

Los aficionados del fútbol siguen privados de esos duelos a nivel mundial.

En Uruguay, en tanto, los entrenadores creen que habrá que hacer una nueva pretemporada cuando se fije el regreso, para lo que aún no hay fecha. Además, en la AUF entienden que, de volver, la actividad no debe ser a puertas cerradas.

Con base en AFP

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