Fútbol > INFORME

La Segunda División parada: hambre, deudas y una incertidumbre que aterra

Entre el seguro de paro y los ingresos menguados el mundo donde el salario máximo nominal es apenas $ 21.773 comienza a sufrir la crisis 

Pablo Silva de Villa Española

Tiempo de lectura: -'

13 de abril de 2020 a las 05:01

"Hemos naturalizado que el jugador de Segunda División Profesional tiene que tener otro trabajo. ¿Eso es profesional? Es horrible", dice Santiago "Bigote" López, referente de Villa Española.

"Para los clubes que vivimos de la venta de jugadores, la cadena de pagos está cortada y la gente no ve al club desde diciembre, el día que su equipo descendió", afirma Nicolás Núñez, presidente de Racing. 

"En 2018 jugué en Rampla y guardé plata; ese año jugamos Copa Sudamericana y nos fue bien. En la B si no te administrás bien la pasás mal", comenta Gabriel De León, lateral de Villa Teresa. 

Olvidada, castigada y sufrida, la Segunda División Profesional del fútbol uruguayo vive horas de incertidumbre ante la paralización decretada por la pandemia del coronavirus. Es la misma realidad de todos los años pero al denudo. Cruda. Sin el maquillaje de los resultados y la tabla de posiciones. 

De acuerdo al convenio suscrito por la Mutual, el sueldo mínimo del jugador de esta divisional es de $ 21.733 (hasta que se ajuste el próximo 1º de julio. Los jugadores entre 18 y 21 años perciben $ 13.064 y los sub 18 $ 10.866. El sueldo líquido del contrato principal queda en $ 17.505 sin hijos menores a cargo y en $ 17.178 con hijos menores a cargo. De 18 a 21 años, los líquidos son $ 10.503 y $ 10.307 y para los juveniles $ 8.753 y $ 8.589. Los jugadores mandados a seguro de paro cobrarán el primer mes el 60% de esos montos. 

"La postergación del torneo cuyo inicio estaba previsto para el 28 de marzo determinó que no corriera el plazo del último viernes previo al inicio para que los clubes liquiden las deudas del año pasado", explica el presidente de la Mesa Ejecutiva de la divisional, Elías Zumar.  

A Gabriel De León, que el año pasado jugó en Villa Española, le queda cobrar el mes de diciembre de 2019. Luego fue a seguro de paro para percibir algún ingreso módico en los meses de verano en los que no tenía contrato. A fines de febrero firmó con Villa Teresa, club con el que anotó el primer gol de la historia en Primera División en el Gran Parque Central contra Nacional. 

"En los clubes y la Mutual se aconseja ir al seguro de paro al terminar cada temporada", explica a Referí. 

Por haber ido a seguro de paro en diciembre, 13 jugadores de Villa Española fueron rebotados el 1º de abril cuando el club los mandó tras decretarse la paralización del fútbol. "Ahora la AUF va a pedir que se nos dé lugar a una excepción", informa Bigote López. 

Villa Teresa no mandó a sus jugadores a seguro de paro, según cuenta De León: "Nos pagaron los 10 días que entrenamos en febrero y esta semana nos van a pagar marzo. A mí puntualmente esta situación no me afectó porque me agarró con contrato firmado y en un equipo que está haciendo las cosas con seriedad", revela. El presidente del club es Martín Sierra. 

"Con lo que se gana en Segunda si no tenés plata guardada o no la administrás bien se complica. Por eso en la mitad de los planteles los jugadores tienen otro trabajo o hacen changas para hacer entrar algún otro pesito", agrega De León. 

Cerrito y Rampla Juniors tampoco mandaron de momento a seguro de paro a sus jugadores. Atenas lo hizo al otro día de que tomaran ese camino Defensor Sporting y Plaza Colonia. 

Agustín Gutiérrez, delantero formado en Peñarol que tuvo un muy buen pasaje por Racing, tuvo apenas dos prácticas en Rampla Juniors cuando se decretó el parate por la pandemia. 

La hinchada de Rampla Juniors

"Llegamos 11 jugadores nuevos y se paró todo. Por suerte el club pudo registrar todos los contratos por vía electrónica", dice. 

"Votamos po meter al profe en el grupo de WhatsApp y estamos entrenando hasta en doble horario. Este parate nos vino bien porque íbamos a llegar con muy poca preparación y debutábamos con Racing que tenía más de 40 entrenamientos encima", declara el delantero. 

"Nunca me tocó jugar en Segunda, pero el fútbol son momentos, he tenido altibajos en mi carrera pero me siento maduro para un desafío como el de Rampla, un club histórico que no tiene que estar en Segunda", agrega. 

Julián Perujo, lateral que llegó a Cerrito a mediados de 2019, dice: "Si bien el club no pudo registrar los contratos nuevos nos están pagando el primero de cada mes. Es un momento complicado y hay una incertidumbre bárbara, pero Cerrito se maneja con mucha seriedad", dice sobre el club presidido por Auro Acosta. 

Julián Perujo

Bigote López, en cambio, retrata la situación como "terrible, lapidaria". "Esta situación desnuda vicisitudes que padece el jugador de Segunda que ya estaban mal, porque el jugador pasa hambre, no puede pagar las cuentas... Estos son los mismos reclamos del Más Unidos Que Nunca, son los que ya hacíamos en 1998 o los que hizo Obdulio en su época. La diferencia de ahora es que la industria mundial del fútbol está parada y esta es una buena oportunidad para replantearnos un montón de cosas. Tener un seguro de desempleo especial, un fondo de solidaridad, una caja de ahorros verdadera...". 

"En el club estamos haciendo canastas solidarias para entregar a la gente. Cuando se supo recibí tres llamadas y entregamos una canasta a un jugador de la A, a uno de la B y a otro de la C. No tenían nada", confiesa López. 

El que sí mandó a sus jugadores a seguro de paro es Racing que comenzó a preparar la pretemporada a mediados de enero. 

El club había vendido a tres de sus principales figuras en 2019: Agustín Oliveros a Nacional, Michel Araújo a Flamengo y Nicolás Sosa a León.

 

Racing, el día del descenso

"Nacional pagó la primera cuota, José Decurnex es un caballero. Pero teníamos cláusulas de pago para cuando Agustín llegue a 5 partidos y después a 10 partidos y por ahora no las vamos a poder percibir. De Sosa no hemos cobrado a la fecha la totalidad de los montos establecidos en las cuotas. Y de Araújo, cuya primera cuota se venció el 25 de febrero, no nos han pagado nada", explica el presidente Nicolás Núñez. 

"Es un desastre, inimaginable esta incertidumbre para los clubes vendedores. No sabemos cuándo vamos a jugar ni cuándo va a terminar el campeonato", agrega. El club debe una pequeña parte de los sueldos de febrero y junta dinero para pagar marzo. "Sin ayuda de la AUF, con algún tipo de subsidio, va a ser muy difícil salir de esta situación", analiza. 

Racing recibirá este año un 25% de lo que percibía en Primera por el contrato de derechos de TV. Pero hay gastos que se empiezan a incrementar. "Por ir al interior, en Primera, la empresa de transporte que teníamos en la camiseta nos costeaba todos los viajes tanto para el plantel principal como para juveniles. El mes pasado tuvimos que ir en tres buses a Maldonado y por estar en Segunda hay que pagar, fueron más de $ 100 mil", dice el presidente. 

Esta es parte de la realidad del fútbol del ascenso. Paralizada y con menguados recursos, el panorama futuro inmediato pinta ser más oscuro. 

    REPORTAR ERROR

    Comentarios

    Registrate gratis y seguí navegando.

    ¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

    Pasá de informarte a formar tu opinión.

    Suscribite desde US$ 245 / mes

    Elegí tu plan

    Estás por alcanzar el límite de notas.

    Suscribite ahora a

    Te quedan 3 notas gratuitas.

    Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

    Esta es tu última nota gratuita.

    Se parte de desde US$ 245 / mes

    Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

    Elegí tu plan y accedé sin límites.

    Ver planes

    Contenido exclusivo de

    Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

    Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

    Cargando...