La quiebra es una de las opciones en consideración por la administración estadounidense para los constructores de automotores en crisis, dijo la Casa Blanca este jueves, agregando que la decisión sobre qué hacer está cerca.
Una declaración de quiebra controlada figura entre "un abanico de opciones" examinadas por la administración, dijo la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino.
El gobierno de Bush explora actualmente los medios para ayudar a los constructores de automotores amenazados con la bancarrota.
"Estamos muy cerca" de la decisión, dijo Perino, sin dar más detalles.
Perino reiteró que una declaración de quiebra incontrolada "no es una opción" para el presidente estadounidense George W. Bush. Pero esta es la primera vez que este gobierno dice explícitamente que una declaración de quiebra controlada es una de las opciones consideradas.
Una quiebra no controlada tendría consecuencias "terribles" para una economía estadounidense que ya está mal y que no podría soportarlo, dijo Perino a la prensa.
En cambio, "podemos optar por una quiebra de manera ordenada y favorecer una estabilización menos brusca", agregó.
El gobierno de Bush vio fracasar la semana pasada un plan para salvar a los fabricantes de automotores que negoció en el Congreso. El gobierno está decidido a encontrar otras soluciones y estudia los medios para intervenir, tratando de establecer con cuánto dinero y en qué condiciones.