La amplia mayoría de los uruguayos percibe sus ingresos en pesos y gasta mayoritariamente en la misma moneda, aunque siempre hay excepciones. En general, los hogares realizan al cabo del mes el pago de algún servicio que se factura en dólares, como por ejemplo el de plataformas de entretenimiento como Netflix o Spotify.
En lo que va del año el dólar aumentó 13,6% y hoy se ubica próximo a los $ 37. La suba del billete verde es fácil de ver en la cuota de esos servicios medidos en pesos, aunque claro está que el impacto no sea el mismo para todos los bolsillos.
Por ejemplo, los US$ 8,99 que cuesta el abono básico de Netflix eran en enero $ 291 y hoy son $ 331. Algo similar ocurre con la cuota del streaming musical Spotify Premium que vale US$ 5,99 al mes. Hoy el precio en pesos es de $ 220 y en el comienzo de año era de $ 194.
Otro ejemplo es el costo mensual para contratar almacenamiento extra en una cuenta de correo de Google. El plan para contratar 100 GB tiene la opción de pago anual o mensual. En este último caso, el precio es de US$ 1,99. En el primer mes del año eran $ 64. Con la cotización de setiembre la misma cuota es de $ 73.
¿Y en la tarjeta de crédito?
Por estos días también vale preguntarse qué pasa con las deudas pendientes en dólares. Una manera fácil de verlo es el resumen de la tarjeta de crédito, por ejemplo, si es que en el verano realizó compras estando de viaje en el exterior y tiene saldos que vencen estos días.
Un consumo de US$ 500 realizado el 28 de febrero implicaba tener que desembolsar en ese momento $ 16.245 para cancelar esa deuda. Siete meses después para el pago de esa deuda el consumidor necesita $ 18.398, es decir $ 2.153 más.
Esto porque la tarjeta de crédito toma el valor del día en que se hace el pago, y no el de la fecha de la compra o fecha de cierre del resumen.
A futuro, una alternativa a tener en cuenta para evitarse sorpresas es disponer el pago de los gastos desde una cuenta en dólares si se tiene esa posibilidad.
También se puede optar al momento de la compra para que determinado consumo se ingrese en pesos a la cuenta. Hay tiendas y sitios de comercio electrónico que permiten hacerlo. Si bien es factible que se tome una cotización más alta, es una forma de asegurarse que el pago será en moneda local, sin tener que exponerse a subas fuertes del dólar.
Otra opción a tomar en cuenta es comprar con tarjeta de débito. Así se tiene la certeza que el pago se liquida al tipo de cambio de ese día.
Promociones y "dólar congelado"
La suba del dólar también encarece la contratación de paquetes turísticos en diferentes partes del mundo. Es por ello que las agencias suelen ofrecer promociones y amplios planes de pago como estímulos para tratar contrarrestar ese efecto. Ya lo hicieron en julio y lo repiten de cara a las vacaciones de setiembre que comienzan en días.
Algo similar pasa en otras ramas del comercio, que recurren a tomar como referencia un tipo de cambio más barato para mantenerse atractivos. Por ejemplo, Barraca Malvín promociona por estos días el dólar congelado en $ 30 para productos como cerámicas y porcelanatos, que financia hasta en 12 cuotas en pesos.
Es una estrategia a la que en otros momentos ya recurrieron concesionarias dedicadas a la venta de automóviles cero kilómetro. La dinámica de ese mercado está muy relacionada a los vaivenes del billete verde, que en el último tiempo se combina con el mal momento de la economía y la menor disposición a tomar deudas.
La suba del tipo de cambio juega en contra para el mercado de automóviles porque eso encarece el vehículo medido en pesos, que es la moneda en que perciben sus ingresos la mayoría de los asalariados.
Y por el lado de los importadores de productos de almacén, obtienen mayoritariamente sus ingresos en pesos, pero compran en dólares por lo que ven afectados sus márgenes. El aumento de costos suele trasladarse a los precios de los productos que comercializan con tiendas y supermercados para no ver perjudicada la rentabilidad. Aunque en un escenario de desaceleración general del consumo el pasaje a precios puede ser una apuesta arriesgada.