1 de septiembre 2019 - 5:00hs

Sintió el llanto desde la habitación de al lado y dejó de trabajar. Fue a buscar a sus hijos y los llevó con el cliente. "Vestite y sostenelos", le dijo antes de ir a calentar la mamadera para los bebés. Pasaron unas compañeras y vieron al hombre de pie con los pequeños en brazos. Desde ese momento, cada vez que lo veían llegar le decían "ahí viene el niñero de la Chuly".

Chuly –prefiere no identificarse– es trabajadora sexual, madre de seis hijos –la mayor de 26 años, el menor de 15– y atravesó varias situaciones como esa porque en algunas etapas de su vida, llevar a los hijos a la whiskería era la única solución para no dejarlos solos.

Cuando nacieron sus primeros hijos recurrió a la ayuda del núcleo familiar más cercano; su madre y hermanas los cuidaban mientras ella trabajaba. Dejó su ciudad natal para evitar que los pequeños recibieran insultos y señalamientos por ser trabajadora sexual. La forma de estar con ellos durante los años más importantes de la crianza, era llevarlos a su lugar de trabajo pero luego se dio cuenta de que no era lo mejor. "Cometí un error, entendí que eso no era lo más seguro y los dejé en casa, para no tenerlos de un lado al otro como bola sin manija", dijo a El Observador

Chuly cuenta que el cuidado de los hijos de las trabajadoras sexuales depende del contexto en el que realicen la actividad. Si forman parte de una red, los dueños de los locales suelen encargarse de contratar a una niñera para que cuide a los hijos de las empleadas. Es más difícil para las que trabajan de forma independiente, ya que tienen que buscar una solución por su cuenta y muchas veces, en el caso de que tengan niños de diferentes edades, quedan al cuidado del más grande.

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Esta semana, una mujer fue condenada por el delito de omisión a los deberes inherentes de la patria potestad por el fallecimiento de su bebé de cinco meses de muerte súbita. En la madrugada del sábado 24 de agosto, la mujer dejó a los hijos al cuidado de la mayor de 12 años, para ir a ejercer la prostitución porque no tenía dinero, según declaró ante la fiscal Flavia Cedrés. Durante la noche llamó para saber como estaban sus hijos. "Yo dudaba en ir o no ir. Me ofrecieron un buen dinero. Entonces mi hija de 12 años me dijo que fuera, que ella se quedaba cuidando a sus hermanos. Por eso fui", contó la mujer a la fiscal que luego pidió su condena en un fallo que no estuvo exento de polémica.

Además, el Sistema de Cuidados no prevé, actualmente, una solución para los trabajadores de turnos nocturnos y las opciones que hay -CAIF, espacios de cuidados en institutos educativos o centros ejecutados entre empresas y sindicatos- funcionan durante el día.

Este caso dejó expuesta la precariedad del trabajo nocturno, en el que historias como la de Chuly abundan en el trabajo sexual. "Una vez nos mudamos de Montevideo al interior y mientras yo trabajaba, mis hijos se quedaban con una vecina. Ella estaba amamantando a su bebé y cuando uno de los míos se despertaba y yo estaba en la whiskería, ella les daba el pecho", contó.

También recuerda, entre risas, cuando José el dueño de la pieza en la que trabajaba, se encargaba de "vichar" a sus hijos. Si lloraban, se asomaba a la puerta y le decía "teléfono". Esa era el señal para que Chuly saliera a atenderlos.

Aunque reconoce que esas alternativas de cuidado no eran las mejores, tampoco tenía otra alternativa. "Cuando les toca ir a la escuela, ¿cómo haces si el quilombo cierra a las 9 de la mañana y tenés que llevarlos antes? Necesitas a alguien que te ayude y los lleve, sino después te dicen que no te ocupas", explicó.

Sus jefes y compañeras de trabajo fueron pilares fundamentales para la coexistencia del rol de madre y trabajadora, y recuerda que sus hijos nunca estuvieron solos gracias a las redes que se generaban.

"Si te quedas sin pañales, sin leche, sin nada, ¿qué haces jugando a ser la buena madre estando con ellos si los gurises al otro día no tienen nada para comer?". Chuly, trabajadora sexual

María Ximena trabajó como empleada doméstica en Carrasco, después en una consultora y hace cinco años es trabajadora sexual autónoma. No tiene hijos pero es el sustento del hogar para tres de sus siete hermanos menores de edad que viven con ella. Su madre también fue trabajadora sexual y ella dice que cuidó a sus hermanos mucho antes de que su madre comenzara con ese trabajo. "Le pasa a muchas mujeres pobres, que nos educan para cuidar y reproducirnos".

Ahora, con 27 años, entiende que el asunto tiene una raíz de clase social más que de actividad laboral. "Me quedaba con mis hermanos de día también, no solo mientras mi madre trabajaba. Es una realidad, los padres trabajan y esas situaciones pasan a cualquier hora". Asegura que durante su infancia nunca estuvo toda una noche sola con sus hermanos, ya que se quedaba una niñera u otro adulto. "No todas las personas tienen las mismas posibilidades ni herramientas", sostuvo.

Para ella es natural que los hermanos mayores se encarguen de los más chicos . Sin embargo, entiende que muchas mujeres "no visualizan esta problemática", o no conocen las opciones que tienen.

En su caso, al contactar a los clientes por internet puede elegir los horarios de trabajo y adaptarlos a su rutina, pero insiste en que "no todas pueden hacer lo mismo".

Soluciones nocturnas

Chuly cree que antes de plantear soluciones sobre la problemática de los cuidados para los hijos de trabajadoras sexuales, es necesario visibilizar a nivel estatal la vulneración de derechos de esta población en general.

Como alternativa, piensa en que la instalación de guarderías nocturnas con cupos que funcionen en lugares cercanos a las whiskerías. "Tendrían que ser guarderías dormitorio, así no andamos de noche con los gurises. Cuando nos tocaba levantar al gurí de madrugada, en invierno, se te enfermaba porque lo sacas calentito y lo haces agarrar frío para llevártelo a tu casa", explicó.

Este problema es común a muchas trabajadoras sexuales con hijos, ya que contratar a una niñera no es la solución a la que todas pueden acceder. "En algunas whiskerías había niñeras pero a algunas les tenías que pagar vos y si no lo hacías te dejaban al niño tirado, igual lo llevaban a la comisaría".

Sin embargo, dice que dejar el trabajo para estar con los hijos empeoraría la situación."Si te quedas sin pañales, sin leche, sin nada, ¿qué haces jugando a ser la buena madre si los gurises al otro día no tienen nada para comer?"

Por su parte, María Ximena está de acuerdo con la creación de centros nocturnos pero resalta que no es algo exclusivo de las trabajadoras sexuales, sino de las familias cuyos responsables del hogar trabajan en la noche. También destaca la creación del Sistema de Cuidados que presenta "soluciones para el cuidado durante el día", y aunque entiende que "falta un montón de cosas, se ha mejorado mucho en los últimos años".

El responsable del Sistema de Cuidados, Julio Bango, aseguró que se está desarrollando una estrategia de servicios y cuidado infantil que busca aumentar la cobertura y contemplar la situaciones de trabajadores independientes que desempeñan tareas durante la madrugada, cualquiera sea su ocupación.

"Estamos pensando en la capacitación de babysitters, para generar una solución a personas que no puedan pagarla". La idea es formar cuidadores que puedan concurrir al domicilio del trabajador para cuidar a sus hijos durante el horario laboral. "Esto implica desarrollar una política de subsidios para las personas que necesiten el servicio" y sean de bajos recursos.

 

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