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Lacalle Pou piensa en un "shock de austeridad" porque ajuste gradual "no sirve"

El candidato del Partido Nacional dijo que la dieta del Estado y del gobierno será "muy grande", en caso que resulte electo. 

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06 de febrero de 2019 a las 05:00

Por Natalia Gold y Martín Natalevich

Luis Lacalle Pou tiene tres fechas en la cabeza: 27 de octubre de 2019, 25 de noviembre de 2019 y 1° de marzo de 2020. En su intimidad planifica e imagina cada uno de esos días para poder decir en octubre que hay un gobierno de coalición con un candidato presidencial para noviembre y que en marzo pueda enviar al Parlamento una ley de “urgente consideración” que toque “varias perillas del Estado” para empezar a gobernar. Pero también sabe que en esos primeros cien días de gobierno deberá tener una buena comunicación a la ciudadanía porque, según admite, “no todo lo que haga se puede llegar a entender”.

Decías que en tu gobierno vas a tener que hablar mucho con la gente porque “hay cosas que no se van a entender” ¿En qué estás pensando?
En la capacidad que tenga de decir cuál es la situación fiscal y cómo no vamos a ir por la fácil, que es más tarifas y aumento de impuestos. Entonces vamos a tener que empezar a hurgar dentro del Estado y la gente no va a entender mucho.

¿Por dónde vas a ir?
Yo le quiero decir a la gente exactamente qué vamos a  hacer: disminuir la flota (de vehículos) del Estado, no llenar las vacantes del Estado. A muchos no les va a gustar.

¿Eso es lo que entendés por un ajuste fiscal?
Hay una discusión sobre ajuste fiscal sí o no. La gente tiembla porque dice “más tarifas y más  impuestos”. Eso no va a haber por dos razones: primero porque estamos convencidos de que no es necesario, y segundo porque los subsectores están ya a tope en su capacidad de contribuir al fisco.Si partimos de esa base, la austeridad -la dieta del Estado y del gobierno- va a ser muy grande. El Frente Amplio fue a Tristán Narvaja y compró varias jaulas de cucos y empezaron a largar que viene el recorte. No es un recorte que afecte al estado social.

Álvaro Delgado habló en VTV de US$ 500 millones
Lo adoro a Álvaro pero los números son los que diga yo y me autorice Azucena (Arbeleche).

¿Y qué números maneja Arbeleche?
Varios pero no te los voy a decir.

¿Por dónde piensan recortar?
Son mecanismos que tienen que aplicarse simultáneamente para que tengan efecto. Algunas herramientas estarán en la ley de urgente consideración. Alguna  vinculada a la conformación del gobierno central y de las empresa públicas. Un mandato expreso de ahorro a cada inciso del Estado y después los recortes en las vacantes. Todo esto tiene que ser armónico dentro del Estado.

En Argentina, Mauricio Macri optó por el gradualismo. ¿Pensás que es un enfoque adecuado o pensás en algún otro tipo de enfoque?
No me gusta ser juez de colegas aunque sean extranjeros, entre otras cosas porque él llegó a la presidencia y yo no. Creo que el gradualismo aplicado de determinadas maneras termina siendo inerte, no sirve, no genera consecuencias ni resultados.

¿Entonces buscás un shock?
Un shock de austeridad. De una. Si no lo hacés rápido, los efectos negativos se extienden en el tiempo. Por ejemplo, si hablás de medidas sindicales: ¿para qué las vas a extender en el tiempo si sabés que las vas a tomar? Cuanto más demores su efecto va a ser mucho más lento.

Un shock de austeridad se parece más a un cambio radical que a una evolución.
Puede ser, yo te digo qué es lo que voy a hacer y vos ponele el título.

¿En qué evolucionaste en estos cinco años?
Si perder no te sirve para crecer estás frito. La gente entendió que no había necesidad de una alternancia en el poder. 

¿Cuánto te duele perder?
A mí esa vez me mató. Estuve un par de meses shockeado, decí que tengo una mujer que me echa para adelante. 

¿Tu mujer fue quien te impulsó a volver?
Si, me echó de casa. Me dijo hace el bolso y salí de recorrida que te gusta estar en contacto con la gente y me permitió recargar las baterías. Tuvimos una sensación equivocada de la realidad que podía haber una alternancia. Tan es así que a fines de febrero le encargamos a una empresa un trabajo para entender qué había pasado. Yo quería entender. Me pasó por arriba un tren y no había vía...

¿Qué errores visualizás que cometiste en la campaña pasada y que ahora vas a intentar no volver a cometer?
Algunos errores de coyuntura están marcados en alguna entrevista, sobre todo por la actitud de la entrevista. Pero el error que yo cometí fue que me condicionó el resultado parcial (en la anterior elección), el que pensaba que estaba teniendo. Es como en el fútbol cuando un equipo sale a cuidar el resultado, pierde. Te saca autenticidad.

En la Paloma dijiste que una de las cosas que te gustaría hacer, si sos presidente, es visitar a tus colegas en Argentina, Brasil y Paraguay una vez por mes…
(Interrumpe) Tómenme al pie de la letra todo lo que digo, pero no estas cosas. ¿Qué quiero decir? No puede ser que Temer queda de presidente y que Vázquez nunca tuvo una reunión formal. Al mismo tiempo le estábamos entregando las llaves de la ciudad a Dilma Rouseff. No parece una política de Estado muy inteligente. 

Hay analistas que dicen que Uruguay quedó preso del Mercosur y que sería beneficioso buscar un cambio y salir del bloque
Eso es una falsa dicotomía. La gestación del Mercosur no es que nos juntamos todos en una reunión y “ay qué bueno”. Están Argentina y Brasil y nosotros la vemos pasar. Uruguay le chifla a Paraguay y le dice: “Vamos que la vemos de afuera”. ¿Vamos a irnos del Mercosur y vamos a dejar que Brasil y Argentina marquen las políticas de la región? No, Uruguay debe tener una política proactiva.

Pero el Mercosur no fue una solución a eso tampoco.
De hecho, el comercio intra Mercosur excedía el 50%. Ahora fue bajando porque creció el monstruo de China, pero Brasil sigue siendo nuestro segundo socio comercial. Argentina en uno de nuestro rubros principales como el turismo sigue siendo proveedor de gente. Entonces, ¿qué es lo que tenemos que tocar? La decisión 32 del 2000 (que es interpretada como la imposibilidad de negociar acuerdos comerciales por fuera del bloque). Está en casi todas las agendas de los candidatos. El otro día se saludaron Macri y Bolsonaro y dijeron: “Vamos a flexibilizar el Mercosur”. El sueño del pibe para nosotros.

¿Entonces el foco van a ser los vecinos?
No, no podemos tener foco. El mundo se convirtió en relaciones touch and go. Se genera oferta y demanda. Vos tenés que tener una cancillería bien despierta, embajadores dedicados al comercio exterior y que rápidamente estén al alpiste. Si logramos algunas medidas de rápido intercambio con otros países no me importa si son TLC o no. Hay que hacer un TLC con Cuba, porque hay que sacarse las cuestiones ideológicas de la cabeza.

¿Con Venezuela también?
Lo que pasa es que con Venezuela hoy los negocios que hoy hemos tenido son malos. Aparte de dirigidos, se hizo plata gente cercana al gobierno de forma direccionada al amparo y al calor del poder.

Al nuevo gobierno de Brasil, ¿cómo lo ves? ¿Cómo ves a Bolsonaro?
A mí no me gusta ser juez, pero tampoco me gusta ir al tan tan. Me gustaría seguirlo un poco más. 

Bolsonaro hizo mucho ruido producto de un pensamiento ideológico bastante difícil de llevar. 
No sé cuánto hay de ideología y cuánto hay de aprovechamiento de una realidad ahí.

¿Marketing político?
No digo marketing. Me queda grueso, porque ojalá sea presidente y me toque hablar con Bolsonaro entonces todo esto puede ser usado en mi contra. A grandes rasgos, para un gobernante debería ser un sanador y no un destructor. Y eso habla mucho de la responsabilidad que uno tenga en campaña electoral. Bien claro: tenés una herida social y seguramente si te parás arriba de ella y la abrís, logres resultados políticos inmediatos. El tema es cuál es tu deber como gobernante. Yo creo que sanarla. Hay que ponerle crema. No genera tanto impacto, tanto rédito, pero es tu deber. Las campañas políticas como la de Trump y tantos otros que se basan sobre la destrucción, a mi personalmente no me gustan. La consecuencia última de la unidad de una nación no la logra.

¿Ya sabés cuáles son los ministerios que se negocian en un posible gobierno de coalición y cuáles no?
No quiero jugar de crack. Pero hay gente en la que yo confío y que tienen una clara impronta que quiero llevar adelante: Pablo Da Silveira en Educación, Azucena Arbeleche, que es la persona que me genera una enorme tranquilidad desde el punto de vista económico y va a ser determinante en todos los ámbitos de gobierno, y después alguien que yo desde 2007 le tiro piedritas al vidrio para que me de bola que es Pablo Bartol, que es un ejemplo vivo de alguien que transforma. Es la cara que podés tocar contra “el no se puede”. 

¿Estar con una responsabilidad fuerte sobre la seguridad, como ya anunciaste, no es poner al presidente en la primera línea de fuego?
El que quiera ser presidente y no quiera envejecer, quedar arrugado, perder más pelo y deteriorarse, que no agarre. Yo me imagino un presidente arremangado, volviendo a una práctica que se ha abandonado en estos años que es funcionar en acuerdo. Un Poder Ejecutivo es como un truco de seis. Pico a pico y redondilla. Pero si vos no tenés el pico a pico, no tenés el mano a mano, actuando en acuerdo en la forma que la Constitución establece que funciona el Ejecutivo, es muy difícil hacer hacer la redondilla. El pico a pico es donde se ejecuta, la redondilla es donde armoniza la política.

¿Entonces vos serías un presidente que estará encima de sus ministros? Hay otros que dejan jugar y después controlan
La esencia de la delegación es la confianza y las atribuciones, las competencias. Lo que no voy delegar es la responsabilidad. Si un ministro actúa mal la culpa es mía y obviamente un ministro es un fusible. Lo dije el otro día en La Paloma, ministro que se equivoca o no hace las cosas bien, es un fusible, se cambia de ministro. 

Decías que Arbeleche en Economía, Da Silveira en Educación y Bartol en el Mides. En los gobiernos de coalición hay otros que suelen estar a la mano del presidente…
Defensa, Relaciones Exteriores e Interior. 

Exactamente. ¿Son esos tres ministerios negociables en tu caso? 
No me hagas decir lo que no quiero. Tengo nombres, sí. Hay que abrir las posibilidades a una negociación. Una persona que me parece idónea en muchísimos aspectos, sobre todo vinculados a la economía, es Isaac Alfie. Es una persona que ningún gobierno se puede amputar la presencia.

¿Y a Sanguinetti?
(Piensa un rato. Una nueva pregunta lo interrumpe antes de responder)  

Ya hay presidentes que luego ocuparon otros roles. José Serrato por ejemplo fue presidente primero y  ministro de Relaciones Exteriores después. 
No creo que Sanguinetti esté en esa situación. Pero es una buena pregunta, porque ese escenario no lo había pensado. Tiendo a creer que no. Sanguinetti salió del consejo de ancianos, que yo pensaba formar en la elección pasada, y empezó a jugar de nuevo. Veremos hasta dónde llega.

Ese juego que él está haciendo, ¿en qué posición te pone? ¿te incomoda en algo?
No para nada. El otro día en La Paloma dije que el acuerdo político de la elección que viene es más importante que el Partido Nacional. El acuerdo político tiene que estar por encima. No dejo de ser blanco ni nacionalista, pero el acuerdo político es base. 

¿Los ves a todos en la misma línea? 
Creo que hay un concepto que está arraigado en el 100% de los líderes de la oposición de que tiene que primar el sentido común y el bien para el país. Por eso le pongo el nombre de “compromiso con el país”.

El que quiera ser presidente y no quiera envejecer, quedar arrugado, perder más pelo y deteriorarse, que no agarre. Yo me imagino un presidente arremangado, volviendo a una práctica que se ha abandonado en estos años que es funcionar en acuerdo.

¿Es cierto que frenaste a otros dirigentes que querían irse a Todos para evitar alguna confrontación?
No me acuerdo.

Te acordás de los nombres de las personas que saludás en el interior, ¿y no te acordás de esto?
Tengo una laguna ahí (Risas). 

Para esta entrevista le solicitamos a nuestros suscriptores que nos enviaran sus preguntas. Una en las que muchos coincidieron es cómo ves la propuesta de Un Solo Uruguay de recortar privilegios salariales a políticos.
No. Yo tengo que tener a los mejores. ¿La onda es bajar el sueldo a un director de ANCAP que no llega a los $ 100 mil líquidos? ¿O poner al mejor director de ANCAP? Si quieren me subo a la tribuna esa. Está divino. Una cosa es la retribución, lo de los privilegios es otra cosa.

¿Qué privilegios se pueden recortar?
A mi me gustaría que mis ministros anden en sus autos. 

¿Y paguen su nafta?
No necesariamente. Creo que hay reducir la flota estatal. Como hacía (Alejandro) Atchugarry en la Fiat Duna toda destartalada. Hay una discusión que es fácil, que yo la entiendo, que es: páguenle menos a los políticos. Yo prefiero tener menos gobernantes, menos cargos, pero bien pagos. El que yo pongo al servicio del país, no puede tener restricción económica. Tiene que ser el mejor. 

Esta nota forma parte de un ciclo de entrevistas de El Observador a los precandidatos a la Presidencia

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