29 de mayo 2014 - 9:17hs

El Partido Nacional va a tener un candidato del interior del país!”, gritó Jorge Larrañaga el martes 27 en la gélida noche de Colonia, y un día después cerró su campaña electoral en un acto organizado en su natal Paysandú. El augurio del precandidato de Futuro Nacional tiene un componente de cariño especial por todo lo que queda fuera del área metropolitana, pero también se apoya en su certeza de que su base electoral más importante se encuentra en esa zona del país.

Por tanto, aspira a que sean los dirigentes del interior, y su maquinaria electoral, los que afiancen su triunfo en las internas del domingo 1° en caso de que su contrincante, Luis Lacalle Pou, se lleve la mayor porción en Montevideo y su área de influencia.

Aunque Lacalle Pou gane en Montevideo y en Canelones, razonan los seguidores de Larrañaga, la diferencia no le alcanzará para descontar la diferencia que el exintendente de Paysandú le sacará en buena parte del resto de los departamentos.

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Larrañaga cuenta con el apoyo de ocho de los 12 intendentes blancos: Wilson Ezquerra (Tacuarembó), Sergio Botana (Cerro Largo), Guillermo Besozzi (Soriano), Walter Zimmer (Colonia), Bertil Bentos (Paysandú), Dardo Sánchez (Treinta y Tres), Adriana Peña (Lavalleja) y Omar Lafluf (Río Negro).

En las tres elecciones internas que se realizan desde la reforma constitucional de 1997, los blancos han votado en el interior por encima del promedio nacional –cerca del 70%– cuando los demás partidos convocan a 50% de sus simpatizantes. Pero, además, dos terceras partes del caudal electoral de los blancos está en el interior. En 1999 el 77% de los votos de la interna blanca estuvieron fuera de Montevideo, en 2004 la cifra llegó a 75,5% y en 2009 al 75,6%.

El martes en el acto de cierre de campaña en Colonia, el intendente Lafluf (Río Negro) advirtió que solamente Larrañaga les asegura a los jefes comunales blancos que serán tomados en cuenta desde el poder central.

Y convocó a sus correligionarios a dejar de lado sus apetencias locales para entender que el partido más importante se juega en la elección del candidato presidencial nacionalista.

La alusión de Lafluf tiene que ver con la denominada “departamentalización” de las elecciones internas y la tendencia de algunos intendentes a darle más importancia a las listas de los convencionales departamentales –que son los que habilitan las candidaturas comunales– y no tanto a las candidaturas presidenciales.

En lo que tiene que ver con Montevideo, en las filas de Larrañaga saben que la pelea con Lacalle Pou no va a ser sencilla.

El precandidato de Todos cuenta en la capital con el apoyo de la tradicional y militante lista 71 de Gustavo Penadés, a la que se le suman la 404 de Álvaro Delgado y la 400 de Javier García.

En tanto, Larrañaga cuenta con dos grandes listas –además de otras de menor porte– que tienen la misión de hacerle frente a los afanes de Lacalle Pou. Ellas son la 250 de Jorge Gandini, Pablo Abdala y Ana Lía Piñeyrúa, y la 2014 de Verónica Alonso y Pablo Iturralde.

A su vez, las listas de Larrañaga pujarán entre ellas para tener una mayor presencia cuando se armen las listas nacionales del sector. Esta diputa, dicen en Futuro Nacional, asegura que los partidarios de Larrañaga pondrán toda la carne en el asador para no pasar desapercibidos cuando se conozcan los resultados finales.

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