La decisión primero del gobierno de Nicolás Maduro que el Tribunal Supremo de Justicia ocupara el rol del Parlamento en marzo de 2017, que fue dejada de lado por la presión internacional, y luego de la Asamblea Constituyente (de mayoría chavista) de asumir las potestades de la Asamblea Nacional (de mayoría opositora) fue calificada como un “golpe de Estado” por varios países de la comunidad internacional.
Ante cada uno de los hechos, la cancillería se tomó un tiempo para analizar la situación y Uruguay no siempre fue igual de duro que el resto. En sucesivos comunicados, a veces solo y en otros junto a varios países de la región, pidió que se restableciera el “orden democrático” y reclamó la liberación de los “presos políticos”, aunque bloqueó una declaración del Mercosur que pretendía “condenar” al gobierno de Maduro. Esa posición fue respaldada por el Frente Amplio pero le generó críticas de la oposición, a las que el canciller Rodolfo Nin Novoa respondió preguntando si el objetivo era “declarar la guerra” o que Uruguay fuera partícipe de “una intervención”.
Mercosur suspende a Venezuela por tiempo indeterminado
La decisión de la Asamblea Constituyente de asumir las potestades de la Asamblea Nacional marcó el límite tolerado por los miembros pleno del Mercosur, que resolvieron suspender a Venezuela por tiempo indeterminado debido a una “ruptura del orden democrático”.
El voto de consenso en agosto de 2017 le valió a Rodolfo Nin Novoa que quienes lo defendían pasaran a criticarlo y él se defendió argumentando ante sus compañeros del Frente Amplio que Uruguay había votado “a favor del pueblo venezolano” y que la resolución era “coherente” con la línea asumida por el gobierno. En tanto, el ministro de Economía, Danilo Astori, señaló que la suspensión era “imposible de evitar” y deseó que el país caribeño volviera a integrar el bloque “a la brevedad”, algo que no ocurrió debido a que la crisis se agudizó.
Uruguay apoya en OEA rechazo a elecciones
La falta de garantías necesarias para un proceso “libre, justo, transparente, legítimo y creíble” provocó que en febrero de 2018 la Organización de los Estados Americanos emitiera una resolución en la que llamó a Venezuela a reconsiderar la convocatoria a elecciones presidenciales.
La votación de Uruguay significó un nuevo alejamiento de Nicolás Maduro y -nuevamente- le valió críticas a Nin Novoa, que debió incluso asistir al Secretariado Ejecutivo del Frente Amplio a explicar la posición del gobierno. “¿Uruguay iría a unas elecciones con dirigentes políticos presos y un Poder Judicial que responde al Poder Ejecutivo? ¿Iría a unas elecciones con partido proscriptos? Yo creo que no y lo que no queremos para nosotros no lo queremos para otros tampoco”, dijo.
Pese a que votó a favor de la resolución de la OEA que pidió la postergación de las elecciones, y mientras gran parte de la comunidad internacional desconoció las elecciones de las que no participó la oposición y Nicolás Maduro resultó electo en mayo de 2018, Uruguay se mantuvo en un prolongado silencio que fue interrumpido con un comunicado en el que se llamó al “diálogo nacional” sin mencionar los comicios. Luego, la OEA realizó una sesión extraordinaria en la que analizó la situación en Venezuela pero Nin Novoa no participó y envió al director de Asuntos Políticos de la cancillería, Raúl Pollak, que reiteró el llamado al “diálogo inclusivo” y abogó por el respeto de las “libertades fundamentales”.
AFP
Maduro asume nuevo gobierno y Guaidó es designado por la Asamblea Nacional como presidente encargado
La situación se mantuvo incambiada durante el resto de 2018. La asunción de Nicolás Maduro al frente de un nuevo gobierno significó el inicio de la última crisis política. La oposición rechazó el nuevo mandato. El gobierno uruguayo procuró recorrer el camino del equilibrio e instruyó al encargado de negocios de la embajada, José Luis Remedi, a que asistiera al acto protocolar de la asunción de Maduro y de la conformación de la Asamblea Nacional.
El canciller Rodolfo Nin Novoa explicó que Uruguay reconoce “estados” y que “no tiene competencia para tipificar gobiernos” ni para catalogarlos como “ilegítimos”. En medio de masivas movilizaciones contra el gobierno de Maduro, la Asamblea Nacional designó a Juan Guaidó como presidente encargado, lo que fue rechazado por el chavismo. Uruguay no se pronunció sobre el hecho, mientras que la mayoría de la región lo reconoció como el legítimo presidente. Al mismo tiempo, el gobierno encontró en Andrés Manuel López Obrador, el nuevo presidente mexicano, un aliado en su postura de no intervención y búsqueda de resolución del conflicto a través del diálogo y el acercamiento entre las partes.
Dos “grupos de contacto” para resolver el conflicto
Mientras que un grupo de países liderados por Estados Unidos aumentó la presión sobre el gobierno de Maduro, luego de que Guaidó fuera designado por la Asamblea Nacional como presidente encargado, otros optaron por recorrer el camino del diálogo y la negociación. Esa situación derivó en la creación de dos grupos de contacto, ambos integrados por Uruguay, para encontrar una salida a la crisis política, social y económica que vive Venezuela. El primer grupo, coordinado por México y Uruguay, dos países que se declararon “neutrales” en el conflicto luego de un llamado del secretario general de la ONU, António Guterres, se reunirá el próximo jueves en Montevideo y buscará una salida a través de “un diálogo inclusivo y creíble que solucione de una vez por todas la delicada situación” venezolana. Este grupo tiene el visto bueno del chavismo pero es rechazado por la oposición encabezada por Guaidó, que incluso este viernes le envió una carta a Vázquez en la que le dijo que ser “neutral” era ponerse del lado de personas “capaces de torturar y asesinar”.
El otro grupo es encabezado por la Unión Europea y tiene como objetivo la realización de elecciones. Además de Uruguay, lo integran Francia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, Reino Unido, Suecia, España, Ecuador, Costa Rica y Bolivia. Se reunirá la semana próxima en América Latina y trabajará durante 90 días.