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20 de noviembre de 2011 22:26 hs

El Uruguay Open 2011 dejó mucho más que resultados anecdóticos y campeones para las estadísticas. El torneo de tenis que terminó el domingo en Carrasco Lawn Tennis mostró una vez más la importancia de que Uruguay sea anfitrión de esta clase de certámenes. Pero no solo para que Montevideo tenga más minutos de televisión o más difusión, sino para proteger y lanzar la carrera de los deportistas. De los que están en competencia y de los que todavía la miran desde afuera.

No es una frase hecha cuando Marcel Felder o Martín “Bebu” Cuevas dicen una y otra vez lo “lindo que es jugar en casa”. En cada nota, en cualquier conversación donde se les menciona la presión de ser local, ellos eligen ver la parte del vaso llena.

En la década de 1990 el tenis uruguayo pasó por tiempos de oro, con un triunfo histórico de Uruguay ante Argentina por 3-2 en 1994, con una batalla durísima en la lucha por ascender al grupo Mundial, que enfrentó a los celestes con Austria, que llegó a Carrasco con el indestructible Thomas Muster. En ese caso se perdió.

Pero también fueron años de traer el mejor tenis a Uruguay, pues el ATP de Montevideo (de mayor categoría que un Challenger) estuvo en Carrasco, con los españoles Alberto Berasategui y Alex Corretja, entre otros, en época de esplendor.

Después llegaron impulsos aislados con la Copa Ericsson, la Petrobras, torneos Challenger hoy transformados en Uruguay Open. Pero este de 2011 no debería ser un evento más porque el torneo de esta semana, con varios top 100 y muchos top 150, le abrió la puerta a Martín Cuevas para que demuestre de lo que es capaz.

Si bien el tiempo confirmará o no su evolución tras lo que vivió en la semana del Uruguay Open, Bebu mostró armas que indican que está para más, que tiene con qué llegar. Con 19 años y rankeado 587 en la ATP, demostró entereza para salirle de igual a igual a un jugador 163 del mundo y que llegaba a Uruguay habiendo alcanzado la final en Buenos Aires días antes. Demostró temple para superar momentos adversos como el 2-5 abajo en el primer set que terminó ganando, como el 0-3 del tie break del tercero, que lo dio vuelta para festejar “el mejor triunfo” de su vida, como él mismo lo expresó.

Después le tocó perder en segunda ronda con un jugador 136 del mundo, que luego alcanzó una de las semifinales del torneo. De antemano se esperaba que Bebu fuera a “hacer lo que pudiera” en el debut, pero respondió con un triunfo en primera ronda y por poco, por muy poco, no cosechó una segunda victoria.

Y demostró que lo de primera ronda no fue casualidad. Volvió a confirmar su poderío. Se soltó más, se movió mejor, sacó otra vez en gran nivel y buscó en todo momento. Además, quedó claro que tiene carisma, porque se ganó a la gente, a los que confiaban en él y a los que no. A los que sabían lo que podía dar, y a los que no lo tenían en los planes.

Uno de los que no se sorprendió fue su hermano mayor, Pablo, que espera recuperarse de una operación para volver al circuito como 54 del mundo y por eso lo ha visto más de cerca últimamente. “Yo sé lo que está jugando y de lo que es capaz porque lo veo entrenar todos los días. Está en él creerse que puede”, dijo pasados los dos partidos.

Y creerse que puede significa pegar el salto, de jugar Future a mechar torneos grandes, empezando con estos Challenger de buen nivel. Ahora debe quedarse con lo bueno que hizo y llegar a los Future con otra disposición, llegar para ganarlos. “Ahora debe saber que tiene cómo marcar presencia cuando llega a un Future. Ya lo tenía, pero él hasta ahora no se lo creía”, dijo Pablo.

Lo importante es que saque en limpio todo lo bueno que hizo esta semana, incluyendo el apoyo y la comunión con la gente.“Tiene que capitalizar lo positivo y darse cuenta que puede jugar a este nivel. Lo que no debe hacer es quedar atrapado y con bronca de que el segundo partido se le fue por poco”, agregó el mejor tenista uruguayo del momento.

Según Pablo, su hermano pasa por el momento en que se “pierde el miedo a ganar”. “Quizás este sea el torneo en el que te hace clic en la cabeza y empezás a ver las cosas de otra manera, con otra confianza”, agregó.

Y por eso lo del principio, la importancia de tener estos torneos en casa, porque Bebu entró al cuadro principal con un wild card, algo que en otro lado no hubiese pasado. El Uruguay Open 2011 se vistió de trampolín para Martín Cuevas y él tiene todas las armas como para pegar el salto.

Inyección anímica
El integrante del equipo uruguayo de Copa Davis se había planteado el retiro en 2010, pero un gran año 2011 le devolvió la confianza y eso se vio en Carrasco. El efecto Uruguay Open también fue positivo para Marcel Felder. Su triunfo en primera ronda fue muy bueno y su actuación en dobles excelente, alcanzando la definición, igual que una semana antes en Buenos Aires. Felder consiguió de esa forma su decimoquinta final del año, lo que le permitió estar de nuevo con ganas y confianza para seguir adelante.

El de Carrasco fue el penúltimo torneo de Felder, pues todavía queda esta semana jugar en Guayaquil. Y el balance es positivo.

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