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7 de septiembre 2021 - 5:03hs

Es un mundo diferente del de hace 10 años en lo comercial y tributario. ¿Qué enfoque debe tomar Uruguay ante una complejidad creciente?

Ese fue el tema central del más reciente webinar de El Observador para sus suscriptores Member. Participaron como expositores el profesor de la Universidad Católica, Nicolás Albertoni, y el fundador de FBM Advisory, Fabián Birnbaum, junto al ex ministro de Economía, Ignacio de Posadas, como invitado.

De Posadas calificó como "un llamado de alerta muy bien expresado" el panorama que plasmaron Albertoni y Birnbaum.

"Resulta muy difícil encarar el mundo que se viene con los niveles de cerrazón y rigidez que tiene Uruguay en su economía y sociedad", señaló el ex ministro. Para De Posadas no se trata de la clásica pregunta de qué país queremos, sino más bien qué país podemos.

"Los vientos han cambiado mucho; el país tiene que ser más abierto y flexible para acomodarse a la realidad y tiene que levantar las miras de una discusión muchas veces politizada y parroquial", opinó.

Por su parte, Albertoni centró su exposición en tres factores claves para entender el mundo actual: alta interdependencia, incertidumbre y complejidad.

LLamó a no caer en "causalidades facilistas" y atribuir a la pandemia desafíos enormes que ya estaban dados.

"No encontraremos un mundo nuevo sino uno en el que los desafíos existentes estarán potenciados", apuntó en referencia a "una crisis migratoria de escala global aún no resuelta; desafíos ambientales sin esperanza de acuerdos globales; transformación del mercado laboral ante la digitalización del trabajo; crecientes tendencias populistas que afectan las democracias liberales".

Recordó que la crisis de 2008 y la generada por covid son las primeras que suceden en un mundo altamente interdependiente.

Albertoni señaló que el proteccionismo comercial efectivamente ha crecido en números y migra hacia herramientas menos transparentes con medidas "un poco más turbias", menos evidentes.

"En contextos de recesión, los países protegen. No tener hoy una red sólida de acceso a preferencias es no tener acceso a un desfibrilador para salir de una crisis", apuntó.

Comentó que, mientras en 1990 existían unos 40 acuerdos comerciales regionales, a julio de este año existen 556. Sólo 10% de ellos son uniones aduaneras, lo que implica una integración profunda. El resto son zonas de libre comercio.

Mientras "el mundo va hacia otro lado", Albertoni llamó a dejar de estar anclados en un debate de difícil solución: "debemos centrar los esfuerzos del diseño de la política comercial en que podemos hacer no necesariamente por fuera del Mercosur sino por fuera del debate del Mercosur".

Un acuerdo global y la pérdida de soberanía fiscal

En tanto Birnbaum analizó el impacto del acuerdo fiscal global tributario que están llevando adelante los países desarrollados.

Recordó que este proyecto ve la luz en forma vertiginosa tras el cambio de presidente en EEUU -Joe Biden es proclive a acuerdos multilaterales- y una menor recaudación producto de la crisis generada por el covid-19 junto a mayor necesidad de gasto.

El acuerdo, explicó, tiene dos grandes pilares:  asignar potestad tributaria al país de mercado, es decir donde se consume (´"lo que va en línea con los promotores de este acuerdo"), y limitar la competencia fiscal, al establecer tasa mínima global del 15%.

¿Se trata de un acuerdo realmente?, cuestionó el experto. Subrayó que parece más bien una imposición de reglas de juego sin una real discusión que permita la participación general,

¿Dejarán de competir los países? Cuándo tengan posibilidad de dar un incentivo fiscal ¿lo harán o respetarán el acuerdo global?, se preguntó.

Señaló que el impacto en Uruguay sería de una eventual pérdida de soberanía fiscal y la necesidad de reexaminar normativa interna para ver si está alineada al nuevo acuerdo.

El país debería entonces buscar "entrar en la mesa de negociaciones para proteger sus intereses", reforzar los factores que no sean incentivos fiscales e inciden en la decisión de invertir, y reevaluar el rol del Estado.

"Si el incentivo fiscal va a dejar de ser un arma para atraer inversores hagamos que las otras razones por las cuales vienen estén en su plenitud", instó, al considerar que en algunas de ellas -como seguridad jurídica y estabilidad macroeconómica- se está en buenos niveles "en comparación con el barrio".

 

 

 

 

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