Las estadísticas acaban de confirmar que los equipos de países sudamericanos acostumbrados a jugar en altura tienen ventaja respecto al resto cuando juegan en casa, según un estudio publicado el viernes por el British Medical Journal (BMJ).
Los países situados a baja altura eran Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, cuyos estadios están a 60 metros de altura sobre el nivel del mar como máximo, seguidos por Perú (90 metros) y Chile (520 metros).
El estudio muestra que la tradicional ventaja de jugar en su propio estadio aumenta cuanto mayor es la diferencia de altura respecto al equipo visitante: cada 1.000 metros de diferencia se traduce, al menos estadísticamente, en medio gol más.
Una altitud elevada priva al organismo de oxígeno y puede provocar fatiga, mareos y nauseas, síntomas que se agudizan con un esfuerzo físico violento como el que requiere el fútbol.
El 28 de junio, la FIFA aceptó llevar hasta los 3.000 metros ese límite y finalmente el 14 de julio autorizó a Bolivia a jugar sus partidos de clasificación en su estadio de La Paz, a casi 3.600 metros de altitud.
(AFP)