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Los golpes de la vida que fortalecieron a Christian Ferreyra

En 2015 se rompió el tendón de Aquiles, en 2018 perdió a sus padres y a inicios de 2019 sufrió por una intervención de su hijo que duró 8 horas; pese a todo, jamás se rindió

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24 de diciembre de 2019 a las 05:02

La piel de Christian está curtida por los golpes de la vida. En 2015 sufrió la rotura del tendón de Aquiles y pasó seis meses inactivo. En 2018 perdió a sus padres y fue un trance duro. Y 2019 amaneció con una delicada operación de su hijo. Fueron ocho horas en el bloc quirúrgico, con los nervios propios del que es padre de un niño de pocos meses.

Superados los temas personales se encontró con dificultades propias de la profesión. Una citación al Tribunal de Honor. No poder estar en las finales del Uruguayo por no haber realizado el curso de VAR. Y su alejamiento de la directiva de la gremial de árbitros.

Lejos de disminuirlo, los golpes fortalecieron la personalidad de Christian Ferreyra que terminó el año con una caricia al alma, como él mismo la definió, a la votación de Fútbolx100 que lo volvió a coronar como el mejor árbitro del Campeonato Uruguayo.

Ferreyra empezó a recibir trompadas en 2018 cuando perdió a sus padres, un hecho que no olvida.

Pero 2019 amaneció con más noticias amargas. A principio de año su hijo fue sometido a una intervención quirúrgica.

“No fue sencillo, fue una operación que llevó ocho horas. El cumpleaños de un año lo tuvimos que festejar, por decirlo de alguna manera, en el CTI”, reveló el mejor árbitro de la temporada a Referí.

Debido a la intervención, Ferreyra solicitó dos semanas de licencia. “Una semana antes de la operación y una semana posterior por cualquier cosa, porque era una operación delicada”.

Ferreyra mandó un correo a la Conmebol informando de la situación y que iba a estar de licencia por los motivos de la operación de su hijo para que no lo designaran para partidos internacionales.

Mateo salió bien de la intervención. Posteriormente Ferreyra fue designado para dirigir el clásico del Intermedio.

A su señora se le ocurrió la idea de proponerle salir a la cancha con su pequeño hijo de la mano. Y así ocurrió. La tarde del domingo 1º de setiembre de 2019, Ferreyra asomó por el túnel con Mateo de la mano. El niño lucía una remera que decía: “Hincha de papá”. El detalle es que esa camiseta se la había regalado su esposa el día de su cumpleaños.

“De alguna manera fue como un premio salir a la cancha, entrar en un clásico y de la mano de él. Luego de haber pasado por ese momento malo fue como decir 'estamos juntos, acá peleando' y ahora estoy disfrutando de ese momento. Fue el momento más lindo de mi carrera”, admitió a Referí.

Aquel clásico le generó una doble satisfacción. Al terminar el partido todos los neutrales de la AUF bajaron el camarín para felicitarlo por su gestión.

Pero la felicidad no fue completa porque un pequeño detalle lo terminó derivando al Tribunal de Disciplina de la gremial de árbitros, Audaf.

Los árbitros, que pelean desde hace un tiempo por sus derechos de imagen, no brindan declaraciones a la empresa Tenfield, dueña de los derechos de televisión del fútbol uruguayo. Pero Ferreyra habló.

“Lo que pasa que previo a un clásico te llaman de todos lados y esa semana fue particular, tenía curso en el Complejo Celeste donde entraba a las 6 de la mañana y salía a las dos de la tarde, y como te doy una nota a vos se la doy a todos. Se puso en contacto la periodista y me dijo que era un informativo, lo asocié con un canal abierto. Fue algo más interno nuestro que tomó difusión. Pero quedó archivado”.

Sin finales

Un mes después Ferreyra se enteró de la noticia de que se quedaba sin dirigir las finales del Uruguayo debido a que no tenía el cursillo de Var de la Conmebol.

“Y bueno... Lo que pasa es que con la implementación del VAR yo no tenía claro todos los requisitos y si podía arbitrar en campo sin tener el curso de cabina”, dijo el árbitro a Referí.

Ferreyra agregó: “Uno siempre quiere estar en los partidos más importantes. No se pudo dar, pero miramos el medio vaso lleno y el medio vacío y me quedo contento con el año porque estuve en otros partidos importantes del campeonato y tuve un buen año. Me quedo con eso.El año que viene espero estar con el curso hecho y que me tengan en cuenta para los clásicos”.

El árbitro admitió que pese a que el VAR es una herramienta que apoya la tarea, no hay nada como estar en la cancha.

“A uno le gusta estar en cancha. Estar en el campo es lo más importante, porque en definitiva el árbitro, por más que exista el VAR, es el que toma la decisión final. Estar en cancha es la esencia del juego lo otro es un complemento, una herramienta más”, expresó.

Para terminar el año Ferreyra tomó otra decisión: se alejó de la directiva de la gremial de árbitros manifestando su molestia con el presidente Marcelo De León.

“Por qué me voy de la directiva es un tema interno del gremio que lo hablé donde lo tenía que hablar, con las personas y en el ámbito que había que hablar. Tenía algunas diferencias y no quería estar, por eso presenté renuncia”, se limitó a decir.

Ferreyra cumple 42 años en enero. Por delante tiene cuatro años más de carrera. Aspira a llegar a un torneo internacional. “Nunca me tocó y me gustaría que me tengan más en cuenta. Es el octavo año que tengo el escudo FIFA”.

Mientras tanto la vida transcurre. Se levanta todos los días a las 7.30 a preparar a su hijo, al que cambia y con el que toman el desayuno antes de partir a trabajar. Desde las 9 a las 18.30 Christian trabaja para un laboratorio realizando tareas administrativas. Cuando sale se va a entrenar al Complejo Celeste o en su defecto a un gimnasio particular.

Por cuarta vez Ferreyra fue votado por la prensa como el mejor árbitro de la actividad local en la encuesta Fútbolx100 que realiza anualmente El Observador. “Un motivo de orgullo”, describió. El juez sabe que su nombre genera confianza cuando es designado para un partido, algo que no se compra, sino que se gana con actuaciones en la cancha.

“En parte me lo han dicho en el Colegio de Árbitros que me tienen mucha confianza y que me han tenido en cuenta para varios partidos difíciles. Y lo bueno es que supe responder. Estos logros los comparto con mi familia que me ven en el sacrificio del día a día. Los pequeños logros del arbitraje son para mi señora y mi hijo. Pasamos momentos duros a principio de año pero lejos de jugarme en contra me fortalecieron. Este premio es como un mimo al alma”.

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