1 de julio de 2014 19:45 hs

El Mundial se fue con tristeza para Uruguay. La eliminación en octavos de final, si bien cumplió el objetivo mínimo trazado por el cuerpo técnico del DT Óscar Tabárez, estuvo lejísimos de aquel cuarto puesto de Sudáfrica.

Tabárez fue claro en todo este tiempo: “En un Mundial, la diferencia entre aganar y perder en un Mundial es mínima”, dijo en más de una ocasión, recalcando el hecho de que no se fue un desastre por perder ante Costa Rica y tampoco una máquina futbolística por ganarle a Italia.

De esa manera, es claro que el balance no puede ser de blanco y negro, y más en un Mundial como el de Uruguay, una montaña rusa de rendimientos, emociones y estados de ánimo. Pero sí que fueron claros algunos puntos muy altos y otros en los que el equipo, la delegación, los jugadores o el DT estuvieron en el debe. Desde lo futbolístico, algunos planteos permitieron ilusionarse con dar un paso más en la evolución futbolística más allá del planteo que se ha hecho clásico en los últimos tiempos. Pero también algunos rendimientos individuales, y algunas fallas generales en el equipo sembraron dudas sobre el futuro, más que nada teniendo en cuenta que durante un buen tiempo no podrá contarse con Luis Suárez, por lejos la mayor amenaza que Uruguay tiene para preocupar al mundo del fútbol.

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LOS ACIERTOS
El planteo ante Inglaterra
Fue quizás el gran triunfo táctico de Tabárez, y uno de los mejores partidos del proceso. Con la identidad de la marca y la presión, pero llevada a otro nivel: en el primer tiempo de ese encuentro Uruguay presionó a Inglaterra en toda la cancha, le robó la pelota y creó fútbol, hasta llegar al golazo de Suárez tras centro de Cavani. Tabárez demostró que puede hacer un fútbol moderno y acorde a la tónica del Mundial. De todos modos, en el segundo tiempo se replegó demasiado, recibió el gol del empate y lo terminó salvando Suárez, cuando no.

El cambio táctico con Italia
Habitualmente conservador no solo en propuesta sino en los cambios de nombres y esquema, el DT sorprendió a todos ante Italia al establecer una línea de 3, con carrileros que se plegaron hasta formar una línea de 5. El DT demostró tener bien analizado el Mundial y el devenir de los partidos en el calor: salió a esperar bien cerrado a Italia, a cederle la pelota cerrando espacios, para que hiciera el desgaste. Y en el segundo tiempo, cuando Italia se cansó, lo salió a buscar con línea de cuatro. El premio lo tuvo en el minuto 83 por arriba, pero el planteamiento pasó la prueba.

La apuesta por Josema Giménez
Cuando se lesionó Lugano la apuesta era grande: hacer entrar José María Giménez o darle lugar a Sebastián Coates. El DT se jugó por el primero, que ya había tenido una prueba de fuego ante Colombia. Ahora esa elección parece natural, pero en su momento las dudas fueron muchas. Y la respuesta de Josema fue perfecta, al punto que, casi sin darse cuenta, Uruguay procesó la renovación de la zaga dentro del propio Mundial.

La apuesta por Tata González
Si hay un jugador que fue criticado en estos años por la hinchada fue el volante de Lazio. Sin embargo, cuando Tabárez lo utilizó para sustituir a un flojo Gargano, el Tata respondió. Lo hizo como volante defensivo por la derecha, y también cuando lo usó de carrilero, como contra Italia. Fue un pistón importante de un equipo con muchos altibajos.

La personalidad del equipo
Tras la derrota ante Costa Rica, Uruguay necesitaba ganarles a Inglaterra a Italia. Parecía imposible, sobre todo teniendo en cuenta que, dentro de todo lo bueno de este plantel, no había podido ganarle a rivales europeos en Mundiales. De hecho, desde 1970 que nos e le ganaba a uno, y desde 1954 que no se vencía a dos europeos seguidos. Fueron dos pruebas de personalidad que el plantel aprobó.

Muslera y su recuperación
El arquero de Galatasaray no empezó bien. Algunas dudas ante Costa Rica y en el primer tiempo de Inglaterra sembraron dudas. Sin embargo, se recuperó en el propio partido ante Inglaterra. Con tapadas clave y salidas por aire, quizás uno de sus puntos más flojos. Atravesó con éxito su segundo mundial, y quedó a solo dos partidos del récord de Ladislao Mazukiewickz.

Se encontró un capitán
De la misma manera que se procesó la renovación en la zaga, también se logró con el capitanato. Ahora parece clarísimo, pero la lesión de Lugano planteó la duda de quién sería el capitán ante Inglaterra: ¿Godín o Cáceres? Godín se encargó de desterrar cualquier duda, y que todos pensemos que será el capitán de Uruguay por mucho tiempo.

ERRORES
Falló la creación
Salvo aquel primer tiempo ante Inglaterra, Uruguay nunca tuvo creación de juego como plan B a ese juego defensivo y de presión. Ni de contra, ni con tenencia. Es una característica del juego de Tabárez, pero esta vez se vio obligado a tenerlo, sobre todo en los segundos tiempos, en los que invariablemente tuvo que ir a buscar el resultado. Ante Inglaterra lo salvó Suárez, ante Italia el cabezazo de Godín, pero ante Costa Rica y Colombia se vio claramente como el equipo fue impotente a la hora de proponer fútbol.

Nunca se encontró la creación por derecha
Las pruebas en el Complejo y en los amistosos previos se centraron en la pelea entre Gastón Ramírez y Cristian Stuani por esa posición. El de Espanyol ganó la pulseada, pero el flojo primer partido lo hizo perder la titularidad a manos de Álvaro González, que en realidad fue el que mejor respondió, ya sea como volante puro y también como carrilero, aunque siempre en una función más defensiva que los anteriores. Gastón Ramírez apareció en el segundo tiempo ante Colombia, y tampoco fue solución. En el medio Tabárez cambió el dibujo táctico, probó con Lodeiro, pero la falla fútbol por ese lado se mantuvo.

Se cortó el circuito Cáceres-Cebolla
Los primeros 45 minutos de Uruguay ante Costa Rica mostraron una interesante sociedad entre Cristian Rodríguez como volante y Martín Cáceres como lateral. Sin embargo, Tabárez tuvo que empezar a meter mano en otros sectores -suspensión de Maxi Pereira, lesión de Lugano, cambio de planteo con Italia- y tuvo que mover piezas. Pasó primero a Cáceres como lateral izquierdo, y luego como stopper. Cebolla ya no tuvo la misma sintonía con Palito, más enfocado en la marca, y Uruguay perdió la poca sorpresa que tenía.

Suárezdependencia
Todo lo anterior derivó en que el equipo fue absolutamente dependiente de lo que pudiera hacer Suárez. Tabárez ya lo había dejado claro muchas veces: según el DT, un equipo con las características de sus jugadores debe centrarse en defender y presionar, y luego darle la pelota a los que saben. Sin embargo, el “Pistolero” fue la única respuesta, porque Forlán nunca apareció, y Cavani siempre estuvo más centrado en colaborar en la marca que en definir. Uruguay fue un equipo temible con el salteño en la cancha, y los rivales se vieron obligados a destinarle dos hombres para controlarlo. Pero sin él, fue un equipo previsible, maniatado y sin un plan B.

El armado de la delegación
La primera gran crisis de relacionamiento fueron las palabras del capitán Diego Lugano, molesto con los dirigentes que formaron parte de la delegación por las filtraciones a la prensa de lo que ocurría puertas adentro de la concentración. El sorteo de las plazas de dirigentes de clubes las ganaron los presidentes de El Tanque Sisley (Freddy Varela), Cerro Largo (Ernesto Dehl) y Mario Burtzyn (Rentistas), tres dirigentes que estuvieron en contra del dinero destinado al proceso de selecciones, -lo que provocó algún resquemor con los jugadores- y que tienen buena relación con la empresa Tenfield, lo que derivó en que por allí se filtraran varias de las noticias de lo que ocurría. En general no fue la convivencia tranquila que se necesita en un Mundial.

Forlán no fue el jugador que se necesitaba
Tras ser la figura del Mundial 2010, y perder su lugar durante 2013, Forlán se encontró en la recta final al Mundial con la responsabilidad de volver a ser el hombre clave ante la lesión de Suárez. Pero no estuvo a la altura: en los días previos sufrió una gastroenterocolitis y tuvo un mal rendimiento ante Costa Rica. Fue al banco y ni siquiera fue utilizado ante Inglaterra e Italia, y debió aparecer nuevamente ante la sanción de Suárez. Y tampoco pudo responder, lo que redondeó una amarga despedida de los Mundiales.

El caso Suárez
Tras la mordida el plantel entero se puso a la defensiva, embebida en el mismo sentimiento de indignación y desesperación de todo el país. Además de que no hubo autocrítica, el apuro porque estuviera ante Colombia impidió ver el bosque: así se elaboró una estrategia de negar lo ocurrido, que terminó siendo la mejor explicación para una despiadada sanción de FIFA. Pero además, la crisis obligó al equipo a no preparar el partido con Colombia como debía. El único movimiento táctico antes del partido se hizo con Suárez aún en cancha, ya que no había salido la sanción y se confiaba en que pudiera estar, lo que obligó a apurar un entrenamiento táctico el día anterior.

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