Reservaron una habitación de US$ 1.000 y llegaron ese mismo día al prestigioso hotel Pierre en Nueva York, a dos horas de automóvil de su casa: John Farrell y su esposa son parte de la nueva clientela de proximidad de los grandes hoteles neoyorquinos, que intentan adaptarse como pueden a la pandemia tras años de boom.
Ya se acabó el jet set, la mezcla de idiomas y el ballet de lujosas camionetas y limusinas frente a este hotel de Central Park, famoso por sus veladas de gala y sus suites que recibieron en el pasado a Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor o, más recientemente, a Lady Gaga y las protagonistas del filme Ocean’s 8.
En vez de venir en avión, desde Europa o California, ahora los huéspedes llegan en sus automóviles desde lugares cercanos para una “staycation” breve, de 24 a 48 horas, muchas veces para ver a familiares, explica Luiggi.
Y el hotel no supera la tasa de ocupación de 25%, apunta Luiggi, aunque no desespera. “El Pierre existe desde hace 90 años, y estará aquí por 90 años más”, asegura.
Caída brutal
No todos los hoteles pueden decir lo mismo. Unos 200 de los 700 hoteles de Nueva York están hoy cerrados, y cerca de 140 solo acogen a personal de salud y personas expuestas al virus que no pueden hacer cuarentena en su casa, o personas sin hogar –la cuenta es pagada por el gobierno municipal– ya que los albergues han cerrado a raíz de la pandemia, subraya Vijay Dandapani, presidente de la Asociación de Hoteles de Nueva York.
Los hoteles que reciben huéspedes tienen una tasa de ocupación promedio de 10%, indica.
Mientras Europa “se beneficia al menos en parte del turismo intraeuropeo, nosotros no tenemos nada”, dice.
Algunos han tirado la toalla para siempre, como el famoso Hilton de Times Square. Es una caída brutal para la Gran Manzana, que en estos últimos años presenció la apertura de decenas de hoteles en Manhattan, pero también en barrios cercanos de los distritos de Brooklyn y Queens.
Con una cifra anual de turistas récord cada año, con más de 65 millones en 2018, la inversión era tentadora. Y a la ciudad le servía: el año pasado recibió US$ 3.100 millones en impuestos pagados por los hoteles, según Dandapani.
La oferta de habitaciones de hotel subió tanto en 10 años que “el mercado hotelero de Nueva York comenzaba a dar señales de ralentización” incluso antes de la pandemia, dice Ramya Murali, analista del sector hotelero de la consultora Deloitte.
Nueva York “fue el primer mercado que tuvo medidas de confinamiento sustanciales”, y las autoridades locales “son conservadoras sobre la reapertura”, lo cual torna a la ciudad en “un mercado cerrado para los viajeros durante un periodo más largo”, dijo. “Es necesario que personas como nosotros vengan y gasten su dinero, eso ayudará”, sostuvo John Farrell, el huésped del Hotel Pierre. (AFP) l