Las conclusiones surgidas de la última reunión del lunes 11 de julio de ministros de Economía y Finanzas europeos en Bruselas son desalentadoras, ya que el panorama se presenta dominado por una inflación creciente y una decreciente expectativa en el crecimiento económico.
Según publica la agencia Euronews, Sigrid Kaad, ministra de finanzas de los Países Bajos, “es cierto que la crisis de Ucrania, las perturbaciones de la oferta y los efectos secundarios han llegado para quedarse durante más tiempo del que esperábamos. También es un hecho que la inflación, que estaba retrocediendo, permanecerá en niveles altos durante el próximo año”.
Otro grave problema es la escasez de gas si Rusia corta el suministro del fluido durante el próximo invierno europeo. La escasez significa altos precios y ya el costo de la energía constituye el 42% de los índices de inflación.
En el mismo sentido se expresaba el comisario europeo de Economía Paolo Gentiloni quien afirmó que los cortes del suministro de gas podrían llevar a Europa a una situación aún más difícil que ya es de crecimiento reducido, muy limitado.
Otro de los resultados de la compleja situación económica es la pérdida de valor del euro frente al dólar que se reflejan en una virtual paridad entre ambas monedas, algo que no ocurría desde hace veinte años.
Para el eurodiputado español Luis Garicano es hora de que el Banco Central Europeo actúe, pero pareciera tener las manos atadas por temor a provocar una crisis del euro y generar problemas de deuda en algunos países miembros. Considera que hay un consenso en que el Banco Central debe dejar pasar el tiempo sin demasiada intervención, lo que significa alta inflación y un euro débil.
Para los responsables de economía y finanzas, el principal objetivo sería actuar de inmediato para evitar una recesión que asoma como una posibilidad que no debe ser descartada.