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Los niños de dos años y su reacción al qué dirán

Según una investigación, los pequeños actúan una manera cuando están enfrente de otros para cuidar su reputación

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06 de septiembre de 2018 a las 15:00

Hay quienes se preocupan por el qué dirán y por mantener una buena reputación delante de los ojos de los demás. Sin embargo, no necesariamente le sucede solo a los adultos, sino que a los niños también les pasa. Un nuevo estudio, publicado en la revista Developmental Psychology y editado por la Asociación Estadounidense de Psicología, concluyó que los niños a los dos años ya son conscientes de que pueden ser juzgados por los demás.

“Nuestra investigación sugiere que a los 24 meses, cuando comienzan a formar oraciones de dos palabras, los niños comprenden que su comportamiento puede ser evaluado positiva o negativamente por otros”, sostuvo a El Periódico la investigadora principal del estudio, Sara Valencia Botto, de la Universidad Emory (Estados Unidos).

Es parte del ser humano ser sensible a la opinión del otro y al mismo tiempo ser estratégico y sistemático para controlarlo. Según Philippe Rochat, profesor de psicología en la Emory University y coautor del estudio, “la gestión de la imagen y la reputación es uno de los principales motores de la psique humana”.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores llevaron a cabo varios experimentos para observar de qué manera los niños cambiaban su comportamiento. Todos los pequeños recibieron un robot a control remoto para experimentar libremente con ellos.

Se observó que los niños se mostraron más desinhibidos cuando creían que nadie los miraba. Por el contrario, se medían mucho más cuando estaban bajo la mirada de alguien. De alguna forma, su manera de actuar quedaba sujeta a las miradas externas.

Luego, los investigadores hicieron hincapié en mirar de qué manera los niños cambiaban su comportamiento a raíz de reacciones expresadas por otros. Para eso, primero demostraban una reacción positiva, acompañada de una sonrisa o gesto de aceptación. Y posteriormente, reaccionaban negativamente, por ejemplo con el ceño fruncido.

Sabiendo esto, los niños tendían a interactuar de forma que el adulto reaccione positivamente. Para los investigadores esto demostró que desde casi bebés cuidan su reputación.

Para Rochat, el estudio “ofrece un fuerte apoyo a la idea de que los niños muy pequeños están más atentos a su entorno y las respuestas de los demás de lo que se pensaba anteriormente".

"Nuestra preocupación por la reputación es algo que nos define como humanos. Gastamos recursos en marcas de maquillaje y diseño, estamos aterrados de hablar delante de una audiencia y cumplir con muchos de los estándares de la sociedad porque nos preocupa cómo otros nos evaluarán ", concluyó Botto.

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