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Maicol, el peluquero que iba a cumplir un sueño pero acabó muriendo bajo una lluvia de balas

Los investigadores creen que el joven fue asesinado por error

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25 de abril de 2018 a las 05:00

Maicol Palumbo (21 años) estaba a punto de cumplir el sueño de abrir su propia peluquería, cuando durante un partido de fútbol celebrado el pasado viernes en la noche, en una cancha de Astilleros Orientales y Horacio Redondo, fue asesinado junto a Nicolás Ferreira (de 25 años). De hecho, ese mismo día había ido con su bisabuelo Milton a comprar las tijeras y máquinas de cortar el pelo con el objetivo de empezar a recibir clientes al día siguiente.

Antes de salir rumbo a la cancha, colocó los peines en un recipiente, conectó las máquinas de cortar el pelo, puso las tijeras en las tres repisas del salón y colocó los secadores de pelo en los orificios pensados para ese fin. "Tata, mañana todos los borregos se van al baile, vas a ver la plata que hago", le comentó el joven a su bisabuelo de 84 años, quien le había prestado el dinero para evitar que cayera en un préstamo que nunca podría pagar.

Peluqueria

Pero aquel sueño quedó trunco cuando esa noche se fue a ver un partido de fútbol junto a Ferreira, un vecino de su novia. Cuando caminaban a un kiosco cercano para devolver la botella retornable de Coca-Cola que se habían tomado mientras miraban el partido, se empezó a sentir el estruendo de varios disparos.

Las balas provenían de los ocupantes de dos vehículos, un Volkswagen Bora y un Peugeot 307, quienes se dirigieron hacia los dos jóvenes y mataron de un disparo en la cabeza a Palumbo e hirieron gravemente a Ferreira. Luego empezaron a dar la vuelta alrededor de la cancha disparando a distintas direcciones, presuntamente para "amedrentar" a los vecinos, según contó una fuente de la investigación. Una vez acabaron de dar la vuelta terminaron por rematar al que yacía herido en el suelo.

Abuelo Maicol
Milton Palumbo, de 84 años, ayudó a su bisnieto en la compra de implementos de la peluquería
Milton Palumbo, de 84 años, ayudó a su bisnieto en la compra de implementos de la peluquería


En el lugar cientos de personas, algunos de ellos niños, corrían despavoridos. Cuando el caos terminó, los dos jóvenes yacían muertos en el suelo.

El caso tomó estado público rápidamente y varios medios se refirieron al tema como un nuevo episodio en el marco de enfrentamientos entre narcotraficantes. Algunos, incluso aseguraron que los jóvenes muertos estaban armados y que murieron con las armas en sus manos.

Sin embargo, la Policía no encontró armas junto a los muertos, y los investigadores no tienen elementos para creer que ambos jóvenes muertos integraran alguna banda criminal, más allá de que Ferreira tenía antecedentes por rapiña. De hecho, hasta ahora la hipótesis más probable –según dijeron fuentes de la investigación a El Observador- es que los asesinos se equivocaron de objetivo.

"Limpiar el buen nombre"

Este martes en Cayetano Moretti y Bernardo Poncini, en pleno barrio Lavalleja, un grupo de unos ocho jóvenes cortaban el pasto de un baldío y pintaban de blanco un muro de bloques. Paulo, Camilo, Guillermo, Santiago, Sebastián, Alexis, Kevin y otros muchachos que iban llegando, todos amigos de Maicol, se reunieron en ese lugar para preparar un mural en su memoria, en el que pintarían la cara sonriente del joven asesinado con su pequeña hija en brazos.

"Maicol no estaba ni ahí con los bardos", dijo uno de ellos. "La única arma que tenía era un peine y una tijera para cortar pelo", dijo otro en referencia a las crónicas que relataban que su amigo fue encontrado muerto en el suelo con una metralleta en su mano.

Pintada Maicol Palumbo

Sentado en un balde de pintura, Alexis cuenta los muertos en el barrio en los últimos tres años en más de 30, y agrega que algunos de sus compañeros de clase en la escuela ya no están. Reconoce que algunos de ellos anduvieron en "cosas", otros no sabe. "¡Pero si se la agarraron con Maicol que no tenía nada que ver!" exclama uno de los jóvenes.

"Hoy si tenés ropa Nike y te matan te ponen que fue un ajuste de cuentas", agregó otro.

La esquina elegida para el mural es la misma en la que los jóvenes solian reunirse para pasar el tiempo, prender fogatas en la noche y prerarar un asado. Este martes los jóvenes todavía decidían qué frase de las tantas que Maicol solía escribir en Facebook será escrita en el muro para recordarlo.

Lucía Palumbo, tía de Maicol, dijo que lo que más le "dolió" fue lo que se contó sobre su sobrino y su supuesta vinculación con bandas de narcotraficantes, y dijo que ahora quería, más que atrapar a los responsables del homicidio, "limpiar su buen nombre".

Lucía tampoco tiene nada que decir contra Ferreira. El joven de 25 años había tomado clases de boxeo junto al hermano de Maicol, y nunca se había mostrado como una "mala persona", aseguró. Se enteraron recién con la muerte de ambos jóvenes sobre sus antecedentes, por los que ya había cumplido la pena de prisión.

La tía de Maicol contó que esa idea de que su sobrino había muerto en el marco de un ajuste de cuentas entre delincuentes caló hondo no solo en los medios y en los vecinos, sino también en una policía. El sábado, cuando la familia iba camino a reunirse con personal de investigaciones de Zona III, discutieron con una funcionaria sobre el lugar en el que habían dejado el auto, y esta terminó diciendo: "Si a tu hijo lo mataron por algo será".

Lucía quiso saber el nombre de la policía, pero aunque otros efectivos pidieron disculpas en nombre de ella, se negaron a darle los datos de la funcionaria.

La investigación

Este martes el fiscal de homicidios, Juan Gómez, tomó el caso de la muerte de los jóvenes. Hasta ahora la principal pista es el Peugeot 308 que los asesinos debieron dejar por el camino luego de que sufriera un desperfecto técnico. El domingo Policía Científica se encontraba realizando pericias sobre el vehículo.

Lo que sigue

La peluquería que Maicol había armado el viernes antes de ser asesinado luce igual a como la dejó. En una de las repisas, apoyado contra el espejo, se muestra el titulo de peluquero que el joven ostentaba con orgullo.

"No pienso vender nada de esto, se va a quedar como está, no lo necesito, pero aunque lo necesitara no lo vendería" asegura Milton mientras mira a su alrededor. Dice que le pondrá una sábana encima para proteger del polvo al último recuerdo de su bisnieto.

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