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María Inés Strasser: "El mercado de moda uruguayo está en efervescencia"

Dirige una escuela de diseño de moda con casi 60 años de trayectoria que mantiene vigencia gracias a la actualización constante

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08 de noviembre de 2017 a las 05:00

María Inés Strasser sostiene que el diferencial de su escuela de diseñadores de moda está basada en el método de molderías que patentó su madre, Amneris Larrobla, quien fundó el instituto en 1960. Pero sabe que su perduración tiene que ver con los cambios que cada seis meses se realizan a esas bases a partir de seguir con atención las tendencias. Esto se consigue gracias a viajes y visitas a ferias, como Pitti Uomo en Italia o la London Fashion Week. A través de los años se especializó además en vidrierismo y el visual merchandising, que apunta a que se viva una experiencia única e inolvidable dentro de las tiendas. Strasser considera que los viajes no sirven solo como forma de conocer los lineamientos internacionales, sino que disparan la creatividad de las personas. "Viajar es una experiencia para encontrarse a sí mismo y estar atento a la inspiración que te llega. Hay que estar consciente de que el dejar atrás lo cotidiano te va a permitir absorber y generar ideas nuevas", reflexionó.

En su sector se está expuesto constantemente al cambio y la experimentación. ¿Cómo se trabaja en ese contexto?
Es que la moda es totalmente efímera. Hay un elemento de venta. Las marcas sacan colecciones todos los meses, para provocar el deseo de que se adquiera. No estoy muy de acuerdo con eso. Estoy de acuerdo con que el pensamiento cambie todo el tiempo, y que te aggiornes y que tengas inspiración constantemente; no en consumir permanentemente. Tenemos que tener consciencia de sustentabilidad.

¿Cómo ve el mercado de moda en Uruguay?

Sufrió la desaparición de las textileras por la competencia asiática y se bajó a cero la confección. Todo empezó a pasar por la importación de cosas baratas de mala calidad. Pero todo tiene un ciclo y esa etapa ya terminó. Me parece que hoy se está en un momento de auge. Hay varios factores (que lo sustentan) como ferias como la Moweek, egresados de escuelas de diseño. Eso fermentó una situación donde empezaron a destacarse diseñadores nacionales a todo nivel; de muebles, luminarias, juegos infantiles, de ropa, de productos de cocina. Estamos viviendo un momento único de efervescencia. La gente está consumiendo diseño de autor nacional y eso es fantástico.
Es un momento especial. Es como haber recobrado algo propio. Es como que volvemos a existir como mercado interno de moda. Eso es importantísimo mantenerlo. Estamos muy bien a nivel general, pero ahora hay que aumentarlo y mantenerlo. Si una clienta va a comprar algo a un diseñador uruguayo, que esa prenda le dure, sea de calidad, que lo recomiende en el exterior. Es toda una cadena que hay que mantener.

¿Cómo se encara en su escuela la formación de los diseñadores como emprendedores?
Dentro de nuestros cursos, ya en segundo año tienen materias sobre cómo armar una empresa, fashion law, propiedad intelectual. Vienen a hablar representantes de la Cámara de Diseño, de ANII, gerentes de bancos.

Al inspirarse tanto en lo que sucede en la industria de la moda en los países desarrollados, ¿dónde queda la creatividad propia?

Uno tiene que tener claro las líneas internacionales porque el público las sigue. Pero después hay que darle el toque de diseñador de autor. No creo en la copia total de la cosas. Hay que tener los insumos, conocer los textiles, colores, prints y con eso diseñar sus propias líneas. También entiendo que hay gente que recién empieza y tiene miedo de no triunfar. Entonces apuesta por algo que ya tiene seguridad. Por eso resulta genial respetar el código de trabajo de Christian Dior. Sus colecciones las dividía en tres partes: un tercio era más de lo mismo para su clienta habitual, otro tercio era un poquito clásico pero con toques de novedad, y otro de novedades totales.

Esto puede ser útil para llegar a distintos públicos, porque el consumidor también tiene miedo a los cambios. Hay que promover la experimentación pero cuando se lanza al público hay muchos que lo entienden y valoran, se dan cuenta que detrás no solo hay trabajo,pienso, estudio sino también, confección y moldería trabajada impecable.


No es común que los diseñadores tengan socios que se encarguen del área comercial...

Sería el ideal, un socio capitalista. Tenemos por necesidad la costumbre de hacer todos todo. Lo ideal es que tuviera alguien que se encargara de la comunicación de la empresa, otro de la parte contable, para que se pudiera dedicarse a crear, experimentar y dirigir.
A veces pasa que el diseñador pretende un reconocimiento individual. Pero por otro lado surgen grupos de diseñadores como el que se llama Efecto: son diez personas que se muestran juntas. Me encanta que se rompa eso de la individualidad. En ese sentido Sinergia Design también es fantástico; pero además es un polo de atracción turística para mostrar lo que se hace en Uruguay.

Su instituto tiene una sede central en el Centro de Montevideo y una sucursal en Solymar, Ciudad de la Costa. En algún momento se habló de que iba a empezar con enseñanza online. Ese proyecto no se concretó. ¿Qué pasó?

Mucha gente pregunta. La enseñanza online puede funcionar para los temas teoricos de la moda, para contar la historia de la vestimenta, para mandar un ejercicio de dibujo, para explicar la teoría del color, pero no funciona para la parte práctica. Considero que una institución de enseñanza debe abarcar todo el proceso. Habría partes que serían imposibles de hacer online. Hay que verlo hacer para poder corregir en el momento, para indicar cómo son las técnicas manuales de confección.

(En enseñanza a distancia) En 2006 hicimos un programa muy intersante con la Unión Europea. Fueron 12 clases por televisión más un libro con los moldes. Lo hicieron casi 500 personas.

Hoy estoy en el programa Día a dia de VTV, los jueves, pero para hablar de tendencias y lo que se viene.

Usted es también una comunicadora. ¿Qué le transmite a los diseñadores acerca de marca personal y comunicación?

Que hoy que uno puede hacer la comunicación en forma gratuita, no hay que desperdiciarlo. Tenes que tener tu página web, tu Instagram, tu Twitter y tu Facebook. Ahora, todo eso tiene que ser de calidad. No podes tener una falta de ortografía. Para comunicar hay que primero investigar y analizar. Porque todo habla de ti, hasta la forma en que te expresas. Siempre digo que en el área laboral hay que tener lenguaje más académico. Es una época bien difícil para que esto se entienda. Insisto en esto: hay palabras que no se dicen en los ambientes profesionales. No estoy en un bar con mis amigos. Cuidado con el uso de las redes sociales si no está cuidado el lenguaje y la calidad de las fotografías.

Usted ha dicho que el éxito de un diseñador se mide en la permanencia. ¿Rige lo mismo para la escuela que dirige?
Sí. ¿Por qué puede permanecer vigente una escuela que se fundó en 1960? Porque se actualiza, está permanentemente informada, soluciona las necesidades de los clientes antes de que las planteen, se mantienen una enseñanza individual que hace que cada persona vaya a su ritmo y que siga adelante.
Es también tener intuición de lo que viene y de los cambios sociales y económicos, y adelantarte. l


Perfil

Edad
56 años
Estado civil
Soltera pero acompañada
Le parece importante
Ser agradecida a la vida



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