Opinión > Análisis / Claudio Romanoff

Más allá de la inseguridad: riesgo de impunidad

El combate a la inseguridad exige estrategias en el plano técnico más que en el político

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05 de mayo de 2018 a las 05:00

Helicópteros negros tipo Black Hawk sobrevuelan con estruendo las ciudades de Minas y San Carlos. El mismo ruido atronador baja sobre varios barrios de la periferia de Montevideo. De las naves descienden hombres fornidos, encapuchados y armados con fusiles, pistolas y todo tipo de equipos de asalto. Inmediatamente forman y corren hasta las viviendas de los jefes mafiosos, derriban las puertas, los arrestan y los suben a los helicópteros con destino al juzgado y a la cárcel.

Esas escenas, propias de la vieja e inolvidable Apocalypse Now son las que muchos querrían ver. Lo piden las vísceras luego de que sólo en marzo se cometieran 28 homicidios. La mayoría de las muertes son consecuencia de la guerra entre bandas que se manifiesta en las ciudades mencionadas, presuntamente a raíz del narcotráfico. Inciden los femicidios y ahora comenzaron a surgir las ejecuciones de policías, cuyo uniforme pareces no amedrentar ni disuadir a los sicarios que remedan a los otrora invencibles asesinos de Medellín y Sinaloa.

¿Pero sería efectiva la estrategia de invadir y ocupar las zonas asoladas por los delincuentes en procura de evita la feudalización del delito? ¿Sería necesaria una tarea previa de recolección de información? ¿Existen los medios y condiciones para ello? ¿Hay que pedir ayuda o asesoramiento a un servicio extranjero con experiencia? Estas y otro tipo de preguntas merecen una respuesta técnica difícil de ensayar para un lego en materia de seguridad e inteligencia, asuntos en que domina el secreto y son considerados por los iniciados como artes reservadas para unos pocos. La inseguridad genera una demanda de respuesta inmediata y se expresa muy fuerte en mensajes políticos. Es la que explica la exigencia opositora de que el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, renuncie. El Ministerio del Interior dispuso cámaras de vigilancia e incrementó el patrullaje a través de un cuerpo de dedicación especial –PADO- con lo cual logró disminuir el crecimiento de las rapiñas pero, al parecer, los delincuentes se organizaron mejor y reaccionaron con más violencia. Explotan cajeros y no temen actuar en centros comerciales de la costa montevideana.

¿La introducción de un nuevo Código de Procedimiento Penal que otorga a los fiscales la dirección de la investigación policial cayó en el momento adecuado? Todos los actores judiciales advirtieron que la adaptación generaría crujidos y, efectivamente se están registrando aunque con perspectivas de solución. El fiscal encargado de aclarar los homicidios tiene 100 casos, muchos policías de a pie creen que necesitan orden fiscal para actuar contra sospechosos y ello derivó inicialmente en una caída en los procesamientos, algo que se va corrigiendo. Acá sí que se precisan más recursos para contratar funcionarios públicos. Sí, sí, para cargos de fiscal.

Si el Estado no cuenta con policías motivados a combatir el crimen, seguramente será difícil ganar la pulseada a los criminales. ¿Es verdad que los uniformados sienten ausencia de respaldo a la hora de emplear la violencia? ¿Ese temor es justificado, cualquiera sea el motivo? ¿Tiene vuelta atrás?
Si una de las causas de la violencia es el control territorial del narcotráfico, ¿es efectiva la vigilancia en los puntos de entrada de la cocaína a Uruguay? ¿O pasa al revés, que la ausencia de la droga es la que provoca más violencia por un pastel más pequeño?

¿La Policía tiene los recursos materiales y humanos para obtener más información sobre las bandas organizadas o necesita implementar otros, caso de los informantes pagos que emplean otras fuerzas de seguridad?

¿Los alrededor de 30 mil policías son suficientes, es necesario mejorar su preparación y hay posibilidades y necesidad de aumentar su dotación? ¿Es hora de acudir a militares o fortalecer los cuerpos de policía militarizada al estilo Tropa de Elite?
Quien tenga un plan que lo presente y lo ayude a implementar. Es necesario actuar rápido porque a la inseguridad se puede agregar algo peor y es la posibilidad de que se instale una sensación de impunidad.

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