Entre Casavalle y Manga creció un barrio de policías. Y creció torcido. En 2001, el Ministerio del Interior construyó 50 casas que vendió a funcionarios a un costo de 60 cuotas de dos unidades reajustables (UR). En total, los agentes pagaron US$ 1.265, según la cotización de entonces. El gobierno de Jorge Batlle se comprometió a que, cuando terminaran de pagar las cuotas, el Estado les entregaría los títulos de propiedad. Ese día llegó y los títulos no aparecieron. Pasaron seis años y los títulos siguen sin aparecer.
Más vale regalado que comprado
El gobierno le vende casas precarias a policías y les regala otras en mejores condiciones a ex habitantes de asentamientos