Materazzi, que llegó en un coche con los cristales tintados, estaba acompañado por su abogado y un responsable de las relaciones internacionales de la Federación Italiana de Fútbol, Sergio Di Cesare.
La FIFA hizo saber que no comunicará los detalles de la reunión, y que deja este cuidado a la Federación Italiana de Fútbol.
La FIFA abrió un expediente disciplinario a cada uno de los dos jugadores.En la final del Mundial, Zidane había asestado a Materazzi un cabezazo en el pecho en el minuto 110 de partido, lo que le valió la expulsión.