27 de julio de 2012 19:29 hs

Una tarde, con aspiraciones de despejarse, Gastón Marrero se sentó en una cafetería, iPad en mano y mientras esperaba que una moza lo atendiera, la idea le llegó al mirar su dispositivo electrónico. “¡Qué bueno si pudiera ver desde acá el menú y cuando me preguntaran la orden ya supiera que pedir!”, pensó.

No necesitó mucho más para ponerse en marcha y comenzar a realizar las primeras pruebas. Primero con Andoid y después más convencido con el iPad, Marrero desarrolló rápidamente y en medio de un viaje laboral a Chile el primer prototipo de Cartapad: un menú electrónico para restaurantes, que funciona mediante una plataforma que permite crear un catálogo en internet y sincronizarlo con los iPad de propiedad del usuario. Más adelante el producto se ampliará a otro tipo de tabletas.

Unos diez meses atrás, con el primer boceto pronto, que según Marrero era muy básico, se presentó ante el dueño del restaurante chileno Osadía. “Un lugar de muy alto nivel”, según calificó el emprendedor. El empresario gastronómico quedó encantado con la nueva herramienta y accedió a que su restaurante fuera el lugar donde se hiciera la prueba piloto.

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Además, recordó Marrero, les proporcionó varias recomendaciones. “Ese fue el puntapié que ayudó a que este proyecto empezara a forjarse. Si esa primera reunión hubiese sido un fracaso, capaz que hubiese vuelto y seguido por otro rumbo. Sin embargo, no he vuelto a tener contacto con esta persona más allá de algún mail ocasional. Nos dimos cuenta que hacer las primeras pruebas allí iba a ser complicado por las distancias y por la cabeza de los chilenos; a ellos les gusta mucho que haya representantes locales”, evaluó Marrero.

El emprendimiento está en sus primeras etapas de desarrollo. Hace unos cinco meses se sumó al proyecto como socio Gustavo Azambuja, a quien Marrero conoció en un after office del Open Coffee Club – un espacio para el encuentro de emprendedores–. En esta primera etapa y mientras buscan su primer cliente, dejando atrás los antecedentes de Touchit (ver nota al final de página), aprovechan las tecnologías de comunicación y trabajan con desarrolladores y diseñadores freelance.

Menú piloto

El emprendimiento requería un paso más. Gracias a algunos amigos, Cartapad se acercó hacia octubre de 2011 al restaurante de José Ignacio, Isla de Flores, del chef Francisco Molinari, y comenzó a pensar su producto para encarar la temporada de verano.

“Fui a convivir con los mozos. Estaba ahí desde el mediodía hasta las cuatro de la mañana. Quería entender cómo funcionaba el negocio de los restaurantes y la mejor forma es trabajar desde adentro”, puntualizó Marrero.

Durante el período de prueba se instalaron con diez iPad personalizados a la estética del lugar.

El desafío era presentar una alternativa tecnológica en un restaurante de estilo rústico, y que aunque el dispositivo no pasara desapercibido por lo menos no se viera como un objeto extraño. A quién se sentaba a comer a la mesa se le entregaba una tableta iPad personalizada como una hoja Tabaré y con imágenes del entorno, con el mismo estilo de las cartas originales.

“Queríamos ver como se comportaba Cartapad, y además como lo recibían los usuarios”, enfatizó Azambuja.

Los socios manifestaron que se sorprendieron con la recepción del producto, sobre todo de parte de las personas mayores.

“Una vez me acerqué a una mesa a conversar con una señora de 82 años que estaba muy entusiasmada con el iPad y que nunca en su vida había tenido contacto con una computadora. Estaba sonriente, pasando el dedo y mirando. Dijo que al principio metía mano en cualquier lado. Está bueno acercarle a ese público algo que es muy lejano para ellos, que lo tomen sin miedo y se sientan integrados de alguna forma”, dijo Marrero, quien trabajó en Bull Uruguay e Infocorp, y fundó la agencia Bamboo y el portal Enelembarazo.com.

Los socios aseguran que en ningún momento se escuchó a algún comensal preguntar cómo se usaba el dispositivo o que se produjera algún rechazo.

“Hay otras implementaciones similares y uno lo que ve es que están pensadas con la cabeza de un programador. Yo soy programador y en otros productos veo que desde el punto de vista de la usabilidad son imposibles de usar”, apuntó Marrero.

La prueba piloto también sirvió para corregir algunos aspectos relativos al uso del dispositivo, como el brillo de la pantalla.

No solo para profesionales

Cartapad estará disponible en el Apple Store, y con el tiempo estará activa para Microsoft y Android. El restaurante lo podrá descargar, ver un menú de ejemplo y registrarse para crear sus propios menúes y que se sincronicen con el o los iPad que tenga en su local. Estará disponible en español, inglés, portugués y más adelante en alemán.

El producto apunta a usuarios que no tienen conocimientos técnicos específicos en programación o diseño y que no quieran depender de un tercero.

“Está claro que si sos profesional el resultado final va a quedar más lindo. Pero apuntamos a que cada uno pueda armar su catálogo solo y pueda ver en el momento como va quedando”, indicó Marrero.

Una vez que se arma el catálogo, se sincroniza y automáticamente aparece en el iPad el cambio realizado. Se puede personalizar de forma interna con fondos claros u oscuros y distintos tipos de textos. Dependiendo la tarifa que se pague será más o menos personalizable.

También se puede personalizar exteriormente con Mudis (un adhesivo que viste dispositivos electrónicos).

Por otro tipo de servicios adicionales, se abona otra tarifa. Por ejemplo si el restaurante requiere un servicio de fotografía o diseño gráfico para armar su producto.

“Hay que pensar que esos servicios adicionales en algunos casos agregan mucho y en otros limitan el crecimiento. El software como servicio podemos venderlo en todas partes del mundo, pero en fotografía solo en Uruguay. Entonces lo principal es el software, y cómo funciona. Ese el producto y el core del negocio, porque justamente es de fácil crecimiento”, especificó Azambuja.

Integrador o amenaza

Una de las claves de Cartapad es que se integra a la labor de los mozos. Marrero dijo que uno de los objetivos de la prueba piloto en el restaurante Isla de Flores fue tratar de compartir la experiencia con los empleados y que le contaran su posición sobre el producto.

“No hay que perder de vista que mal interpretado esto podría verse como una amenaza a la labor del mozo. Lo proponemos como una herramienta que lo ayude a atender mejor”, indicó.

Los socios resaltaron que en otros países hay propuestas similares que se presentan como sustitutos del personal. “En Brasil hay una herramienta que se llama Somelier virtual. Si se llama así es porque el real no es necesario. En Chile los argumentos de venta son que va a reducir costos de personal. En todo momento sabemos que en el caso del restaurante es un negocio que hay que cuidar y el servicio lo tienen que mantener. No recomendamos que reduzcan mozos, sí se va a tener la oportunidad de que el mozo pueda brindar un mejor servicio”, reflexionó.

Primero seguros

“Nuestro interés no es ser dueños del hardware y alquilar teniendo 200 iPad en la vuelta. Queremos que el iPad sea propiedad del restaurante”, indicó Marrero e informó que están buscando alternativas para que los restaurantes puedan acceder a algunos convenios para comprar los dispositivos de forma más accesible.

También quieren avanzar en materia de seguros, para cubrir los robos.

“Queremos que el dispositivo esté libre en el restaurante y no encadenado a la mesa. Si no estamos buscando una forma elegante y discreta de anclarlo a la mesa o a la barra para evitar hurtos”, explicó Marrero.

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