En Uruguay, casi una de cada cuatro personas fuma. Los últimos estudios hablan de una prevalencia de 23%, pero ese valor cambia mucho si se discriminan los niveles socioeconómicos. Entre las personas de menos recursos los fumadores superan 30%, mientras que en los niveles altos es mucho menor a 20%. Para saber por qué, el Ministerio de Salud Pública inició una investigación para poder adoptar medidas que se sumen a la política antitabaco.
“Antes que saber cómo encarar de manera diferente ese sector en la población, primero hay que identificar qué cosas determinan el consumo en esas personas, y por qué ha llegado menos que a otros sectores la campaña que se ha hecho”, comentó ayer a El Observador la integrante del Programa Nacional de Control del Tabaco del Ministerio de Salud Pública (MSP), Ana Lorenzo. Una vez que obtenga y sistematice esa información, el gobierno sumará a su política acciones enfocadas a esa población.
Un estudio del departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República publicado en marzo de este año, titulado “¿Quiénes fuman en Uruguay?”, indica que el 20% más pobre de la población presentó mayor riesgo de consumo que el decil más alto. Además, asegura que los integrantes de ese grupo de ingresos más bajos tuvieron 66% de aumento en el riesgo de consumo. El informe se ocupa también de la variable nivel educativo (ver recuadro).
De forma paralela, el gobierno trabaja para firmar, ratificar y poner en marcha lo resuelto en la quinta conferencia de los Estados parte del convenio marco para el control del tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizada en noviembre de 2012 en Corea. Allí se aprobó un nuevo protocolo de combate al comercio ilícito de tabaco, producto del contrabando, que en Uruguay tiene una penetración muy importante. Ahora, el país tendrá que estudiar la forma oportuna de cumplir con ese mandato, que como todos los incluidos en el convenio marco, es vinculante.
Sin nada de publicidad
Uruguay fue el primer país de la región en adoptar medidas tales como la prohibición del consumo de tabaco en espacios cerrados. Con esa y otras resoluciones, entre las que se incluyen limitaciones a la publicidad de las tabacaleras, se convirtió en un país referente en la lucha contra el tabaquismo. A nivel local, casi 90% de los uruguayos, fumadores o no, apoyaron desde el principio las medidas que introdujo el gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010), que trajo como efectos colaterales juicios internacionales de Philip Morris contra El Estado. Las medidas fueron tomadas de las recomendaciones del convenio marco de la OMS, al que adhieren otros 175 países. Como Uruguay se sumó en febrero de 2005 a esa cruzada, debía a los cinco años, en febrero de 2010, cumplir con establecer una prohibición total de la publicidad en el país.
El martes pasado, el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley que establece la prohibición total de la publicidad de tabaco, que hasta ahora funciona con limitaciones muy estrictas, pero permite a las tabacaleras informar en qué comercio los fumadores pueden encontrar sus productos. Hoy está permitido instalar marquesinas en quioscos y supermercados, sin la inscripción de la marca de cigarrillos, pero sí con los colores y logo, aunque con la mitad del espacio dedicado a mensajes del MSP en contra del consumo, de forma que el consumidor identifique sin problemas a qué hace referencia.
El proyecto prohibirá esa exhibición, así como también las vitrinas con cajillas de cigarros, establecidas por ejemplo en supermercados para proveer a los consumidores. Lo único que podrán mostrar los comercios será un listado de productos, pero acompañado de la información del MSP que advierta sobre el perjuicio causado por el consumo y por el humo de tabaco.
El proyecto del gobierno especifica que además de los exhibidores, colores y logos de las marcas, tampoco se podrán utilizar en los puntos de venta arreglos gráficos, eslóganes, diseño, símbolo, lema o mensaje de venta que identifique al producto. Ratifica también la prohibición a la venta de alimentos, golosinas o juguetes que tengan forma de productos de tabaco. Mantiene la prohibición a la colocación de marcas, logos o cualquier elemento de identificación en video juegos.
La doctora Lorenzo, integrante del Programa Nacional de Control del Tabaco del Ministerio del MSP, afirmó a El Observador que a nivel mundial las prohibiciones parciales de promoción del consumo de tabaco tienen un efecto mínimo o nulo.
El aumento en el precio de los cigarrillos y la prohibición total de la promoción (como se plantea en el nuevo proyecto del gobierno) son dos medidas que influyen directamente en la población más joven, según Lorenzo. Algunos estudios realizados en el exterior aseguran que quitar la publicidad puede bajar hasta 8% el consumo de tabaco.