A pesar de los shoppings, los hoteles cinco estrellas, los cambios de los ejes comerciales de Punta del Este y las diversas crisis, cercanas o lejanas, todavía subsisten algunos cines en la vieja avenida Gorlero.
Este es un proyecto del Centro de Comercio Internacional Sudamericano (CCIS), que trajo a Uruguay un invento canadiense desarrollado a través de una empresa china que creó un mecanismo valuado en US$ 250.000.
¿Cómo sucede la multiplicación de las conocidas tres dimensiones? La vieja sala del cine Gorlero se desmontó y en lugar de las butacas antiguas se colocaron 24 butacas de cuero original, del tamaño de un sillón, con posabrazos especiales. Estos sillones poseen movimiento propio, coordinado con el sonido y la imagen de las películas que se proyectan. Por ejemplo, ante una secuencia de montaña rusa, el sillón se mueve para darle más realismo a la experiencia.
Además de los lentes 3D usuales con los efectos de “salida de pantalla”, la sala cuenta con burbujas de jabón que surgen de las paredes y provocan un efecto multiplicador de la luz proyectada. En secuencias de lluvia, la sala cuenta con ventiladores que tiran un spray de agua, así como del posabrazos surgen pequeños chorritos que apenas mojan por encima del dedo pulgar pero que tocan zonas sensibles en determinados momentos de las películas que logran erizar el cuerpo. Lo mismo sucede en las piernas con unas finas tiras de tela, que rozan los tobillos para simular un efecto de pasto o de contacto con monstruos, dependiendo de la historia. En secuencias de viento, los ventiladores fabrican las corrientes de aire.
Las películas duran entre 10 y 15 minutos y son realizadas por la productora Siplus. Se trata de animaciones con títulos como Siglo pasado, Super montaña rusa, Niño perdido o Moto nieve, con argumentos viajeros, donde una nave o un personaje atraviesan mundos y situaciones fantásticas, y permiten la puesta en práctica de los efectos.
“La entrada, que cuesta $ 300 para dos personas, está pensada en el formato un adulto + un niño”, dice a El Observador Fabián Javier, director de CCIS.
Esta sala funciona como show room para presentar el proyecto en el país. CCIS pretende, a partir de mayo de este año, llevar este tipo de cines 6D a los pueblos del interior en lo que han llamado como “cine móvil”, adosando una pequeña sala de seis sillones dentro de un camión.
El cine 6D de Gorlero está abierto 14 horas al día, lo que le permite tener 60 funciones diarias. “Tenemos un público potencial de 1.600 personas cada día”, explica Javier, quien reconoce haber tenido hasta ahora una buena temporada de público. Su empresa tiene la concesión para todo el continente, y la tecnología 6D ya entró en Paraguay y Chile, y en breve estará presente también en Argentina. l