El presidente José Mujica está decidido a iniciar el año dándole a su gobierno un giro más hacia la izquierda, al menos con señales, aunque ahora utilizando una estrategia más abarcativa de sectores del Frente que suavicen un eventual choque con los astoristas y, por otro lado, obtener un respaldo más amplio.
Un impulso a la izquierda se notó en 2012 cuando impuso su posición ante la opinión
contraria de varios referentes del gobierno y creó el Impuesto a la Concentración Inmobiliaria Rural (ICIR).Además del enfrentamiento con el Frente Liber Seregni, también recibió críticas de la oposición y fundamentalmente de los grandes propietarios que activaron recursos de inconstitucionalidad en la Suprema Corte de Justicia. Otra señal a la izquierda luego de la crisis de PLUNA –cerrada a impulso del ministro Fernando Lorenzo– fue el optar por la recuperación de la aerolínea dándosela a los trabajadores y desechando ofertas de empresarios privados. Ahora el presidente volverá a inclinar la balanza y propone subir la presión tributaria a productos “suntuarios”, como equipos de aire acondicionado o autos de alta gama, y aumentar el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), que pagan las empresas.
El presidente quiere obtener recursos nuevos de las “ganancias extraordinarias” que puedan conseguir sectores como el sojero o la minería y destinar a programas de vivienda y educación, entre otros.
Esa decisión llevará al presidente y los suyos a enfrentarse nuevamente al equipo económico que se identifica con Danilo Astori, y pone una vez más en evidencia que en el gobierno hay dos visiones económicas.
En Economía no se quiere ir al choque con Mujica, como ocurrió con el impuesto a la tierra, dijeron a El Observador jerarcas de esa cartera. No obstante, hicieron saber que el tema impuestos será analizado aunque “no convence”. El ministro Lorenzo era contrario al ICIR, al igual que Astori y el ministro Tabaré Aguerre (Agricultura). Aguerre incluso llegó a plantearle aMujica su renuncia pero permaneció en el cargo a pedido del presidente.
La idea del impuesto a la tierra había surgido de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).
Sin embargo esta vez, a diferencia de lo ocurrido cuando se discutió el impuesto a la tierra, Mujica incluyó en la reunión por el IRAE a los ministros socialistas, Daniel Olesker (Desarrollo Social) y Roberto Kreimerman (Industria), cuya visión es más cercana a la suya, que a la línea astorista. Así Mujica logrará su objetivo de aumentar el IRAE, contando con el respaldo de otro sector –el Partido Socialista– además del Movimiento de Participación Popular y el Partido Comunista, tradicionalmente afines a gravar el capital.
En la reunión que Mujica mantuvo el 28 de diciembre con los referentes del equipo económico y con sus asesores emepepistas, insistió en el concepto de que aún hay espacio para presionar a sectores de la economía y obtener recursos para “planes específicos”, contaron a voceros del gobierno. En ese encuentro, el jefe de la asesoría macroeconómica del Ministerio de Economía, Andrés Masoller, fue el único que opinó que no hay margen para realizar modificaciones tributarias en un escenario internacional complicado, según informó el semanario Búsqueda.
El vicepresidente Astori comentó a El Observador que por creer que se está fomentando una mayor equidad, en realidad se está comprometiendo la inversión. El IRAE, desde la reforma tributaria de julio de 2007, tiene una tasa de 25% y los economistas allegados a Mujica quieren elevarlo a 30%.
En el astorismo se tiene la convicción de que modificar al alza el IRAE es cambiar las reglas de juegos y eso va a contramano de los esfuerzos que se hacen para recibir inversiones, comentaron fuentes del Frente Liber Seregni. Mujica está convencido que puede avanzar con un toque más de izquierda en su administración.