17 de julio de 2023 17:35 hs

El tema del Mundial 2030 en Uruguay es un asunto que me despertó curiosidad desde que el 4 de octubre de 2005 el presidente de la República Tabaré Vázquez se lo planteó  formalmente al presidente de FIFA, Joseph Blatter. Ya hace unos años, después de estudiar tanto la historia, y de escuchar a quienes lideran o lideraron esta patriada, estoy convencido que en siete años el Estadio Centenario tendrá su torneo para celebrar los 100 años del primer Mundial, porque el fútbol, por más comercial en que se haya transformado su andar en este siglo XXI, no puede vivir de espaldas a sus orígenes ni ignorar las razones de su existencia.

En todo este tiempo, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y el Gobierno (de Vázquez y de Luis Lacalle Pou, porque entre 2010-2015 lo pusieron en la heladera), fueron avanzando en diferentes niveles.

En 2007 se sumó Argentina a la candidatura. En agosto de 2017, Paraguay. En febrero de 2019 se completó el cuadro con Chile, después de dos intentos que le frustraron a ese país ingresar a la organización. También quedó por el camino Bolivia.

Finalmente, el 2 de agosto de 2022, con la presencia del presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, se formalizó la candidatura en el Estadio Centenario y Sudamérica le dijo al mundo que quería el Mundial 2030. Se formó una corporación con los cuatro países, presida por Sebastián Bauzá y Uruguay fue elegido como buque insignia, porque la joya del Estadio Centenario es la única que deslumbrará al extremadamente mercantilizado fútbol de FIFA para volver a las raíces.

¿Por qué quiero entrar en este tema del Mundial 2030? Porque más allá del convencimiento que pueda tener que se va a jugar en Uruguay, y que existen razones de que es posible (si FIFA piensa con el corazón), el tema comienza a ingresar en punto de ebullición (y de definición).

¿Sabías que en dos meses se cierran los plazos para el último filtro para los candidatos? Sí. En setiembre, los aspirantes deben terminar de presentar la documentación a FIFA para iniciar el proceso de selección.

¿Quiénes son los candidatos? Hay dos. Conmebol con toda su historia, y Uefa, que incorporó a África en su proyecto (España, Portugal, Marruecos), en un asunto que está en disputa porque un Mundial no lo pueden organizar dos confederaciones. Arabia Saudita se bajó hace un mes.

Uruguay promovió el Mundial 2030 en los partidos amistosos de marzo

¿Qué tiene Sudamérica? El Estadio Centenario. Esa es la razón de la candidatura de Conmebol.

¿Es suficiente? Ahí está el detalle en toda esta historia: desde que hace 11 meses se lanzó formalmente la candidatura, Domínguez, el secretario nacional del Deporte, Sebastián Bauzá, y el presidente de la AUF, Ignacio Alonso, se aferraron a este concepto: si no hubiera sido por aquellos visionarios dirigentes uruguayos, el Mundial de Fútbol de FIFA no existiría tal cual se conoce en estos días, con éxitos de audiencia y millonarios ingresos.

Conmebol está apelando a los sentimientos y a la justicia histórica.

En una reunión de los cuatro países, a comienzos de este año, Bauzá puso en la mesa un tema clave: para los Juegos Olímpicos de 1996 el Comité Olímpico Internacional cometió un error imperdonable para la historia, que el poder económico le ganara a la razón de ser. Le entregó la sede del Centenario de los JJOO a Atlanta, en lugar de Atenas. Ocho años después, el COI emparchó y le rindió un tardío homenaje al lugar en el que nacieron los Juegos.

Domínguez tomó apuntes, y en marzo, en Asunción cuando el presidente de FIFA Gianni Infantino estuvo de visita, le habló sobre el valor de detenerse en 2030 para homenajear a quienes hicieron posibles los mundiales, y evitar cometer otro error histórico como el del COI.

¿Alcanza con el discurso? No. Por eso, Domínguez, como presidente de Conmebol, y Lacalle Pou, Bauzá y Alonso, por Uruguay, se pusieron la candidatura al hombro.

La última reunión entre Domínguez y Lacalle Pou

Hace 10 días Domínguez viajó a Montevideo para un encuentro con Alonso, y se reunió especialmente con Lacalle Pou por el Mundial 2030.

El mensaje fue claro: FIFA exige que los gobiernos estén más adentro del proyecto del Mundial. Antes solo alcanzaba con que firmaran las garantías.

Uruguay está involucrado en cuerpo y alma. Lacalle Pou ya le había dejado claro a Domínguez que se puso la camiseta en este tema y que es parte del equipo. Está traccionando con todo el peso que puede tener la historia.

Camilo dos Santos Luis Lacalle Pou y Alejandro Domínguez

Ahora viene lo importante, que Uruguay puede tirar, pero Argentina, Chile y Paraguay también tienen que involucrarse en un 100%, con un mensaje desde los gobiernos para terminar de completar la obra del Mundial 2030 en Sudamérica, como cuando empezó todo hace 100 años.

Es histórico lo que se viene. Organizar un Mundial en esta región del mundo podrá ocurrir en 2030, después, por el curso que tomó el mundo FIFA, difícilmente vuelva a suceder. No existen más argumentos ni elementos de peso que la historia para ganarse los votos para ser sede.

Por eso el Gobierno está dando señales fuertes. El miércoles pasado en Montevideo se reunieron por la organización de la final única de la Copa Sudamericana de octubre en el Estadio, desde Nery Pumpido para abajo por Conmebol y con los ministerios de Transporte, Economía, Turismo, Interior, Defensa y además de la Secretaría Nacional del Deporte y Presidencia, en una reunión de 25 personas en la que Bauzá en el cierre les dijo que esto era un ensayo muy interesante para Uruguay de cara al 2030, y pidió el compromiso de todos, igual que en 2021, pero ahora con las fronteras abiertas porque no hay pandemia de covid-19. Y pidió que todos aprovecharan esta instancia para demostrar que somos capaces de organizar esta final y que es una ventana para 2030.

Ahora están faltando dos aspectos claves:

1) una señal bien fuerte (más fuerte que cualquiera que hayan dado) de los cuatro gobiernos, Uruguay, Argentina, Chile y Paraguay de unidad para que, por ejemplo, consigan que se regule la libre circulación para poder organizar el Mundial 2030.

2) que todo Uruguay termine de convencerse de que es ahora que se termina de cocinar el Mundial 2030

¿Sabías que un Mundial es un mundo de oportunidades para todos? Que las intendencias o los clubes de fútbol pueden postularse para ser sedes de hotelería para alguno de los países visitantes, o sede de entrenamiento.

¿Sabías que Uruguay va a recibir dos grupos si se confirma la sede? Que eso implica que habrá a seis países dando vueltas por Uruguay. ¿Dónde van a concentrar? ¿Dónde van a entrenar?

¿Sabías que las selecciones mundialistas invierten mucho dinero en sus lugares de alojamiento?

¿Sabías que FIFA acondiciona los complejos de entrenamiento, y que en ese caso los únicos beneficiados son las instituciones que postulen sus instalaciones?

Las intendencias de Maldonado, San José, Paysandú, Salto y Colonia se interesaron por ser parte del evento del Centenario. Y las demás, ¿qué tienen para ofrecer para el Mundial 2030?

De los clubes profesionales, Nacional y City Torque, además de la Sociedades Anónimas Deportivas como colectivo, manifestaron su interés. ¿Y el resto? ¿Peñarol y el Campeón del Siglo puede darse el lujo de quedar fuera de ser un candidato como instalación deportiva?

¿Qué esperan? ¡Vamos que el Mundial está a punto caramelo! ¡Quedan dos meses, y es ahora el plazo para postularse y aportar un granito al Mundial 2030! En octubre será tarde para arrepentirse.

Así como en su momento escribí que había que confiar que Marcelo Bielsa podía llegar a la selección uruguaya, hoy, más que nunca el Mundial 2030 está tan cerca de volver a este rincón del planeta, si todos, los cuatro países, los cuatro gobiernos, las cuatro asociaciones, le dan el último impulso a este sueño.

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