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Naciendo y pariendo en Etiopía

Hablamos con la Médica Florencia “Pompa” Gari, quien viaja a Etiopía a trabajar en hospitales y hogares donde se alojan los más pobres de los pobres

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09 de octubre de 2020 a las 05:04

Por Federica Cash

Abrir la cabeza a lo que sucede en otras partes del mundo, nos regala mayor perspectiva de nuestra propia realidad.

Como mujeres, hemos logrado muchos avances en este último tiempo y seguramente consigamos muchos más. Sin embargo, existen incontables rincones en este planeta en donde nuestra lucha por la igualdad parecería ser un tema del primer mundo. Porque existe un escalón anterior de combate para muchas mujeres mamás: el de sobrevivir.

El lugar de nacimiento y el seno de la familia en la que llegamos al mundo son algo completamente aleatorio. Quienes tuvimos la posibilidad de crecer y desplegar nuestro propósito de vida, tenemos cierta responsabilidad hacia quienes por quién sabe qué razón, crecieron en un lugar sin oportunidades, si es que logran subsistir a su nacimiento, claro.

Hace unos días recibí en casa a una amiga que viaja a Etiopía a trabajar en hospitales y hogares donde se alojan los más pobres de los pobres. Me contó sobre realidades inhumanas que siguen persistiendo en pleno siglo XXI.

En Etiopía la mortalidad materna sigue siendo demasiado elevada, alrededor de 412 madres por 100.000 nacimientos, lo que significa que cerca de 11.000 madres mueren cada año al dar a luz.

Cada 1000 nacimientos, 46 niños mueren antes de alcanzar los 28 días de vida, alrededor de 87.000 niños mueren cada año antes de alcanzar los 28 primeros días, y 97.000 niños mueren durante el parto.

La mayoría de las muertes tanto maternas como perinatales son evitables.

Sobre la infancia, su experiencia y los retos de una vida hostil de muchas mujeres y niños, hablamos con la Médica Florencia “Pompa” Gari.

¿Cuáles son los principales desafíos que percibís de la infancia en Etiopía?

Sobrevivir. Llegar al primer mes, al año y a los primeros 5 años de vida, dado que la mortalidad perinatal e infantil es muy alta.

Es un país donde al nacimiento no se le da la importancia a la que estamos acostumbrados dado que muchos de los que nacen, morirán. Algunos niños no saben su fecha de nacimiento, la misma no es recordada dado que nunca se sabe si vivirán.

Las diarreas y la desnutrición son los principales retos de aquellos que logran sobrevivir.

¿Cómo se producen los nacimientos?

Las madres en trabajo de parto muchas veces ni siquiera llegan a los centros de salud. Quizás la mayoría de las veces.

Cuando lo logran, son ayudadas por parteras, enfermeros o health officers y muchas veces son éstos los que deben practicar las cesáreas.

¡Es un país de casi 100 millones de habitantes con menos de 2000 médicos!

En el interior del país donde se concentra más del 90% de la población hay muy poco control del embarazo. Existen muchas muertes maternas y perinatales las cuales podrían ser prevenidas con los controles necesarios.

¿Qué experiencia viviste a título personal en relación al nacimiento?

Estaba en Jimma, ciudad al sur de Etiopía. Aquel día caótico entraron una camilla hecha con dos palos y unas telas. En la camilla una mujer de unos 20 años y su bebé de 1 año y medio llorando encima de ella.

La mujer estaba en trabajo de parto. La traían de la calle. Era una de las tantas mujeres en situación de calle.

¡Se encontraba totalmente agotada! No tenía energías para nada y encima estaba con tendencia al sueño. No tenía más contracciones pero gracias a Dios, estaba con 9 cm. de dilatación. Necesitábamos un último esfuerzo.

Pasamos los peores minutos pero también los más intensos y emocionantes de todo el viaje.

Millones de dudas nos invadían. ¿Hace cuánto había roto bolsa? ¿Sería la madre VIH positiva? ¿Cuántas semanas tendría el bebé? ¿Nacería vivo? ¿Qué pasaba si no lográbamos el parto vaginal?

Después de un buen rato y grandes esfuerzos por intentar traducir al inglés como debía ser un pujo efectivo, para que luego alguien explicara a la madre en amhárico (lengua nacional oficial del país), logramos que volviera a pujar y pudimos ver la cabeza, liberar la circular del cordón y agarrar aquel bebé en brazos para estimularlo enérgicamente hasta escuchar su llanto.

¡Había vida!

Podés leer más sobre estos temas en el blog Mamás Reales.

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