Frente a los ataques de Hamas, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, buscó dejar de lado las divisiones y llamó a la unidad de todo el arco político del país.
Desde su partido, Likud, se ofreció a los principales líderes de la oposición formar un “amplio gobierno de emergencia”.
El llamado estuvo dirigido a Yair Lapid, del partido Yesh Atid, y a Benny Gantz, del partido Unidad Nacional.
Antes del anuncio de Likud, Lapid ya había abierto la puerta a esta posibilidad. “Le he dicho a Netanyahu que estoy dispuesto a formar un gobierno de emergencia con él” para “supervisar la difícil, compleja y prolongada campaña que tenemos por delante”, había comentado.
Netanyahu “sabe que con la composición extremista y disfuncional del actual gabinete es imposible hacer la guerra” y, por ello, es importante contar con “una clase política profesional, experimentada y responsable”, agregó e insistió: “Ante esta emergencia, estoy dispuesto a dejar de lado las diferencias y formar con él un gobierno de emergencia profesional y limitado”.
Esta unidad demostraría a los enemigos que las Fuerzas Armadas cuentan con el apoyo de la clase política y los ciudadanos y que “el pueblo de Israel se une y permanece unido si hay amenazas”, concluyó.
A la par, líderes de otros partidos de la oposición con representación parlamentaria declararon su pleno apoyo al Ejército y pidieron la condena de la comunidad internacional.
“En días como este, no hay oposición en Israel. Estamos Unidos contra el terrorismo. Es necesario movilizar a la comunidad internacional contra el terrorismo”, expresaron en un comunicado.