Fútbol > EL TAPADO DE LA FECHA

Nicolás González, el gran cuñado

El delantero es amigo de toda la vida del jugador Federico Puente y se ennovió con su hermana

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17 de abril de 2018 a las 05:00

Algún día se le realizará un homenaje al club de baby fútbol Las Flores del Cerro por toda la cantidad de futbolistas que salieron de allí y que no solo lograron llegar a Primera disivión, sino otros tantos que consiguieron trascender aún más y jugar en el exterior.

Nicolás González es uno de esos muchachos que se crió por allí y jugó en ese club hasta que se fue a probar a la escuelita de fútbol de Cerro.

En baby, este delantero que logró ser goleador de la Segunda División Profesional el año pasado, jugó de lateral, de volante central, hasta que lo colocaron en el puesto de arriba, el que mantiene hasta estos días.

Pero como sucede en la mayoría de los casos, para poder jugar hubo que hacer sacrificios.

Por un lado, no terminó primero de liceo. Por otro, hasta los 15 años "era bajito y después pegué el estirón", hasta llegar a los 1,83 metros actuales.

En las divisiones menores del equipo de la Villa entre otros entrenadores conocidos tuvo a Danilo Baltierra y nada menos que a Ruben "Pico" Umpiérrez, aquel notable puntero izquierdo cerrense que deslumbró en Peñarol para llegar al fútbol francés cuando casi no existían los pases de uruguayos al exterior, y en el que también supo triunfar.

El tema es que en la Séptima de Cerro no jugaba, pero lo llevaban a integrar el plantel de Sexta. Entonces pidió para volver a Séptima –que era su verdadera divisional por edad– para estar con sus amigos y compañeros, aunque más no fuera para estar en el banco ¡y de golero!

"Llegué a ser suplente de golero cuatro o cinco partidos para estar con mis amigos. En los últimos encuentros del campeonato, me pusieron contra River en mi puesto de delantero y justo hice un gol. Casualmente el que anoté el sábado pasado fue contra River", indicó el futbolista a Referí.

Se acuerda del técnico que más lo marcó que fue Néstor Martín, justamente por haberle dado en aquella época de sus primeros pasos "confianza y del que pude aprender mucho".

De cuarta división, lo subieron a Primera, pero como estaba sin contrato, solo hacía la pretemporada. El segundo año le hicieron lo mismo, entonces pidió irse a préstamo a otro club.

Cerro se lo cedió amablemente a Progreso y allí este muchacho explotó.

No solo logró el ascenso en el último partido del playoff ante Villa Teresa, sino que fue el goleador del Campeonato Uruguayo junto a Diego Martiñones con 16 goles, aunque él sostiene que hizo 17 y no le anotaron uno.

"Es así. Yo llevaba la cuenta de mis goles. Hice 17, pero me anotaron uno menos. Nunca protesté, ni pedí explicaciones", dice.

Entonces llegó la premiación por haber logrado ser el máximo artillero. Allí estaban su madre, su hermana y su novia Florencia y le dieron una plaqueta.

"Fue una emoción bárbara que los dirigentes de todos los clubes estuvieran allí y cuando vi a mis seres queridos pensé que valía la pena todo el esfuerzo que había hecho hasta ese momento", cuenta el delantero.

Con su novia se conocen desde chicos porque él es amigo del hermano y viven muy cerca. Pero este hermano, juega al fútbol, se llama Federico Puente y defendió a Villa Teresa, justo en el partido en el que los dos se jugaban el ascenso.

"Hubo una jugada en la que saltamos los dos y le pegué un codazo. Se enojó en la cancha, pero después no pasó nada", explicó Nicolás.

Y su novia, ¿qué hizo en ese partido? Por un lado jugaba su pareja, y por el otro, su hermano.

Lo cuenta el propio Nicolás: "Mi novia se fue a la tribuna de los hinchas de Villa Teresa porque allí jugaba su hermano. Yo siempre que hacía un gol, corría hacia donde estaba ella y le hacía un corazón con la mano, en esa finalísima, anoté un gol, pero no pude ir porque estaba con los hinchas rivales. Debe haberlo gritado por dentro el gol", dice sonriendo.

Pero como si todo eso fuera poco, el padre de la novia y del hermano, es José "Nito" Puente, exzaguero y actual entrenador.

"Me dirigió ya siendo mi suegro en la Primera de Cerro en el Uruguayo Especial 2016. Siempre me aconseja en lo personal y en lo futbolístico. Me dice que use también la zurda", añade a las risas.

Nicolás dice que con Nito Puente sabían "separar las cosas" cuando lo dirigía, pero –bromea– que se tenía "que portar bien en la cancha y en casa".

Florencia estudia para ser ingeniera química, y él, aunque no es muy amigo de los libros, tratará de hacer algún curso referido al fútbol. "Los días de partido me hace fideos y me dice que vienen con goles", cuenta.

El sábado, cuando le anotó el empate a River, hizo un gesto raro en el festejo. "Quise hacer la forma de un rayo que hace Chano, el cantante argentino. Lo imité porque mi novia me hizo fanático de Tan Biónica y de él".

Hoy, a los 20 años, quiere seguir aprendiendo en el mundo del fútbol para crecer en todo sentido.
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