2 de octubre de 2014 21:58 hs

En agosto de 2009, un misterioso hombre mató a un policía, se amotinó en su casa de Shangrilá (Canelones) y, luego de horas de intercambiar disparos con la fuerza pública y ya herido, se pegó un tiro en la cabeza. Tenía en su casa un verdadero arsenal de guerra, con más de 700 armas de todo tipo y tamaño, 500 granadas y miles de municiones. El caso generó impacto por varios días mientras transcurría la campaña electoral. En ese momento el clima de la puja entre los partidos se enrareció desde que se insinuaron trasfondos políticos al episodio. El Partido Nacional apuntó al Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros como presunto cómplice o responsable de la existencia del depósito de armas. El tiempo demostró que fueron simples especulaciones, producto del calor electoral. La izquierda, que tenía como candidato a presidente a José Mujica (un tupamaro de la primera hora), se sintió atacada y contragolpeó a los blancos.

Pasaron cinco años y llegó una nueva campaña electoral. Si bien el tono parece estar lejos de los ataques de aquella vez, cuando el nacionalista Luis Alberto Lacalle Herrera decía que su rival vivía en “un sucucho”, y el oficialista lo trataba de pituco y a Pedro Bordaberry de “pichón de Hereford sin guampa”, se repiten las suspicacias acerca de delitos aparentemente comunes.

En las últimas semanas, el gobierno y la coalición de izquierdas salieron a marcar la “sospecha” o “coincidencia” de distintos hechos delictivos con la campaña electoral. Uno de ellos fue el ataque con piedras a un ómnibus de línea en los accesos del oeste a Montevideo, que terminó con dos personas heridas. A eso se suman los daños intencionales a contenedores de basura, rapiñas a figuras públicas, tráfico de armas en las cárceles y hasta envíos al seguro de paro, de los que también se ha señalado, con mayor o menor énfasis, que había detrás un dedo político. Nuevas campañas, viejos cucos.

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El senador Gustavo Penadés (Herrerismo) era jefe de campaña de los blancos en 2009. Tuvo que responder en ese momento por un spot que el Partido Nacional puso al aire en medios de comunicación del interior, en el que, en formato tipo periodístico y sin firmar como Partido Nacional, se insistía en la posibilidad de que el arsenal de Feldman fuera de los tupamaros. También el diputado Gustavo Borsari acusó a “una señora rubia”, con pasado guerrillero, de ser cómplice de Feldman, lo cual fue descartado por la Justicia.

Respecto de las especulaciones actuales de la izquierda, Penadés considera que parten de una visión equivocada. “Estos hechos, como las pedreas, suceden permanentemente, porque la inseguridad no tiene dos días. A nadie se le puede ocurrir que detrás de una piedra lanzada a un ómnibus puede estar la intención de un partido político de oposición”, comentó el legislador a El Observador.

El senador y exministro de Trabajo, Eduardo Brenta (Vertiente Artiguista), dijo a El Observador que no encuentra “ningún elemento” para decir que distintos hechos delictivos tienen relación con la campaña electoral. Lo que sí es claro –aseguró–, es que la oposición intenta colocar el tema de la seguridad en la campaña para beneficio propio, y elude logros de la izquierda en la última década (ver página 3).

En 2009 Penadés explicó que la difusión del spot blanco era simplemente un “boletín informativo” en un formato “creativo”. El FA le cayó con todo y acusó a los nacionalistas de hacer una campaña “basura” y de “insultar” a los uruguayos.

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo esta semana que le llamaba “la atención” las pedreas a ómnibus en los accesos, porque antes se producían para robar. Días atrás, el ministro de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Pérez Manrique, dijo a El Observador TV que el caso tuvo difusión “por el momento político”. El semanario Búsqueda informó ayer, a base de “fuentes de primera línea” del Ministerio del Interior, que el gobierno investiga un presunto intento de “desestabilizar” las cárceles con “fines políticos”.

Por su parte, el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, dijo que los robos a personas públicas son raros. “Ha habido demasiados ataques a políticos en los últimos meses, es una cosa medio rara. Me llama la atención que se amontonaran sobre este final de la campaña electoral”, manifestó en entrevista con Telebuendía.

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